jueves, 30 de julio de 2015

Jueves 3 septiembre 2015, San Gregorio Magno, papa, memoria obligatoria,

SOBRE LITURGIA

RITUAL DE LA SAGRADA COMUNIÓN Y DEL CULTO A LA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA, 21-junio-1973
1. LECTURAS BÍBLICAS
LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

115.
3. Yo haré llover pan del cielo
Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15

En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:
-"¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad."
El Señor dijo a Moisés:
-"Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas.
Diles: "Hacia el crepúsculo comeréis carne, por la mañana os saciaré de pan; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios." "
Por la tarde, una banda de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron:
-"Qué es esto?"
Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
-"Es el pan que el Señor os da de comer."

Palabra de Dios.

CALENDARIO

3 JUEVES. SAN GREGORIO MAGNO, papa y doctor, m. obligatoria

Misa de la memoria (blanco).
bl MISAL: oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV.
- Col 1, 9-14. Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido.
- Sal 97. R. El Señor da a conocer su victoria.
- Lc 5, 1-11. Dejándolo todo, lo siguieron.
o bien: cf. vol. V.
Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 4 de septiembre, pág. 533.
CALENDARIOS: Benedictinos: (F).
Familia Paulina: Santa María, Madre del Buen Pastor (MO).
Toledo: Beato Gabriel de la Magdalena, religioso y mártir (ML).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla, y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Resolvió problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los valores espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo. (604)

En castellano las oraciones son propias, las antífonas están tomadas del común de pastores: papas u obispos 1. En latín todo es propio.

3 de septiembre
San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia
Memoria
Die 3 septembris
S. Gregorii Magni, papæ et Ecclesiæ doctoris
Memoria
Antífona de entrada
El Señor lo eligió sumo sacerdote y derramó sobre él todos los bienes.
Antiphona ad introitum
Beátus Gregórius, in cáthedra Petri sublimátus, semper spéciem Dómini quaerébat, atque in sollemnitáte illíus amóris habitábat.
Oración colecta
Oh Dios, que cuidas a tu pueblo con misericordia y lo gobiernas con amor, concede el don de sabiduría, por intercesión de papa san Gregorio Magno, a quienes confiaste la misión del gobierno en tu Iglesia, para que el progreso de los fieles sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui pópulis tuis indulgéntia cónsulis et amóre domináris, da spíritum sapiéntiae, intercedénte beáto Gregório papa, quibus dedísti régimen disciplínae, ut de proféctu sanctárum óvium fiant gáudia aetérna pastórum. Per Dóminum.



LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 9-14

Hermanos:
Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual.
De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios.
El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 97, 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

Tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.
El Señor da a conocer su victoria. Notum fecit Dóminus salutáre suum.

ALELUYA
Mt 4, 19
Venid y seguidme -dice el Señor-, y os haré pescadores de hombres. Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fìeri piscátores hóminum.

EVANGELIO
Dejándolo todo, lo siguieron

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
-«Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó:
-«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
-«Apártate de mi, Señor, que soy un pecador.»
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
-«No temas; desde ahora serás pescador de hombres.»
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa 159
Que no nos acostumbremos a los milagros que se operan ante nosotros; a este admirable portento de que el Señor baje cada día a las manos del sacerdote. Jesús nos quiere despiertos, para que nos convenzamos de la grandeza de su poder, y para que oigamos nuevamente su promesa: venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum [Mc 1, 17], si me seguís, os haré pescadores de hombres; seréis eficaces, y atraeréis las almas hacia Dios. Debemos confiar, por tanto, en esas palabras del Señor: meterse en la barca, empuñar los remos, izar las velas, y lanzarse a ese mar del mundo que Cristo nos entrega como heredad. Duc in altum et laxate retia vestra in capturam! [Lc 5, 4]: bogad mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IX
297. Hermanos: Dirijamos nuestra oración a Dios Padre todopoderoso, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que se digne custodiarla y defenderla. Roguemos al Señor.
- Por los pueblos de toda la tierra: para que vivan en concordia y paz verdadera. Roguemos al Señor.
- Por los que viven angustiados por distintas necesidades: para que encuentren ayuda en Dios. Roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos y por nuestra comunidad: para que el Señor nos acepte como ofrenda agradable. Roguemos al Señor.
Oh Dios, refugio y fortaleza nuestra, escucha las oraciones de tu Iglesia y concédenos, por tu bondad, lo que te pedimos con fe. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Asístenos con tu gracia, Señor, para que al celebrar la festividad de san Gregorio, nos sirva de provecho esta ofrenda con cuya inmolación se perdonan los pecados del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Annue nobis, quaesumus, Dómine, ut, in celebratióne beáti Gregórii, haec nobis prosit oblátio, quam immolándo totíus mundi tribuísti relaxári delícta. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES
La presencia de los santos Pastores en la Iglesia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a tu Iglesia con el ejemplo de su vida, instruyéndola con su palabra y protegiéndola con su intercesión.
Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO DE SANCTIS PASTORIBUS
De praesentia sanctorum Pastorum in Ecclesia
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quia sic tríbuis Ecclésiam tuam sancti N. festivitáte gaudére, ut eam exémplo piae conversatiónis corróbores, verbo praedicatiónis erúdias, gratáque tibi supplicatióne tueáris.
Et ídeo, cum Angelórum atque Sanctórum turba, hymnum laudis tibi cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARISTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Jn 10, 11
El buen pastor dio la vida por las ovejas.
Antiphona ad communionem Lc 12,42
Fidélis servus et prudens, quem constítuit Dóminus super famíliam suam, ut det illis in témpore trítici mensuram.
Oración después de la comunión
Señor, que cuantos hemos sido fortalecidos con Cristo, verdadero pan de vida y único maestro de los hombres, aprendamos en la fiesta de san Gregorio Magno a conocer tu verdad y vivirla con amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quos Christo réficis pane vivo, eósdem édoce, Dómine, Christo magístro, ut in festivitáte beáti Gregórii tuam discant veritátem, et eam in caritáte operéntur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 4 de septiembre
M
emoria de san Moisés, profeta, a quien Dios eligió para liberar al pueblo oprimido en Egipto y conducirlo a la tierra de promisión. También se le reveló en el monte Sinaí, diciéndole: «Yo soy el que soy», y le propuso la ley para regir la vida del pueblo elegido. Murió lleno de días en el monte Nebo, en tierra de Moab, a las puertas de la tierra de promisión.
2. En Chalons-sur-Saone, en la Galia Lugdunense, san Marcelo, mártir (s. III-IV).
3. En Roma, en el cementerio de Máximo, en vía Salaria Nueva, sepultura de san Bonifacio I, papa, que trabajó para solucionar muchas controversias sobre disciplina eclesiástica (422).
4*. En Chartres, de Neustria, san Caletrico, obispo (ante 573).
5*. En Herzfeld, de Sajonia, santa Ida, viuda del duque Ecberto, insigne por su asidua oración y caridad para con los pobres (825).
6*. En Mende, de Aquitania, san Fredaldo, obispo y mártir (c. s. IX).
7*. En Colonia, de la Lotaringia, santa Irmgarda, condesa de Süchteln, que utilizó sus bienes en la construcción de iglesias (c. 1089).
8. En Palermo, de Sicilia, santa Rosalía, virgen, de quien se dice que practicó la vida solitaria en el monte Pellegrino (s. XII).
9*. En Carmagnoles, del Piamonte, en Italia, beata Catalina Mattei, virgen, religiosa de las Hermanas de Penitencia de Santo Domingo, que, viviendo con una salud muy precaria, soportó con admirable caridad y abundancia de virtudes las calumnias humanas y todo tipo de tentaciones (1547).
10*. En el mar frente a Rochefort, en el litoral norte de Francia, beato Escipión Jerónimo Brigéat de Lambert, presbítero y mártir, que, siendo canónigo de la diócesis de Avranches, durante la Revolución Francesa fue encerrado en una nave anclada por su condición de sacerdote, muriendo de inanición (1794).
11*. En Sillery, ciudad de la provincia de Quebec, en Canadá, beata María de Santa Cecilia Romana (Dina) Bellanger, virgen, de la Congregación de Religiosas de Jesús y María, que entregada y confiando sólo en el Señor, durante no pocos años soportó una grave enfermedad (1929).
12*. En Oropesa, de Castellón, en el levante de España, beato José Pascual Carda Saporta, presbítero de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, que sufrió gloriosamente el martirio por odio a la religión durante la contienda española, en la cruel persecución religiosa contra la Iglesia (1936).
13*. En Teulada, cerca de la ciudad de Alicante, también en España, beato Francisco Sendra Ivars, presbítero, martirizado por la fe en la misma persecución religiosa (1936).
14*. Cerca de la localidad de Genovés, provincia de Valencia, igualmente en España, beato Bernardo (José) Leda Grau, religioso de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos y mártir glorioso por Cristo en la misma contienda española (1936).

miércoles, 29 de julio de 2015

Miércoles 2 septiembre 2015, Por la paz y la justicia, misa "ad diversa".

SOBRE LITURGIA

RITUAL DE LA SAGRADA COMUNIÓN Y DEL CULTO A LA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA, 21-junio-1973
1. LECTURAS BÍBLICAS
LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

114.
2. Cuando vea la sangre, el Señor pasará de largo
Lectura del libro del Éxodo 12, 21-27

En aquellos días, Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo:
-"Escogeos una res por familia y degollad la víctima de Pascua.
Tomad un manojo de hisopo, mojadlo en la sangre del plato y untad de sangre el dintel y las dos jambas; y ninguno de vosotros salga por la puerta de casa hasta la mañana siguiente.
El Señor va a pasar hiriendo a Egipto, y, cuando vea la sangre en el dintel y las jambas, el Señor pasará de largo y no permitirá al exterminador entrar en vuestras casas para herir.
Cumplid la palabra del Señor: es ley perpetua para vosotros y vuestros hijos.
Y, cuando entréis en la tierra que el Señor os va a dar, según lo prometido, observaréis este rito.
Y, cuando os pregunten vuestros hijos qué significa este rito, les responderéis: "Es el sacrificio de la Pascua del Señor. Él pasó en Egipto, junto a las casas de los israelitas, hiriendo a los egipcios y protegiendo nuestras casas." " El pueblo se inclinó y se prosternó.

Palabra de Dios.

CALENDARIO

2 MIÉRCOLES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 69, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- Col 1, 1-8. El mensaje de la verdad ha llegado a vosotros y al mundo entero.
- Sal 51. R. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás.
- Lc 4, 38-44. También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 3 de septiembre, pág. 530.
CALENDARIOS: Palencia: San Antolín, mártir (S).
Tudela: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
HH. de las Escuelas Cristianas: Beato Salomón Leclerk, religioso mártir (MO).
Mínimos: Beatos Carlos y Ludovico Hurtrel, mártires (MO).
Paúles e Hijas de la Caridad: Beatos José Luis François, Juan Gruyer y Pedro Renato Rogué, mártires (MO).
TOR: Beato Severino Guirault, presbítero, y compañeros mártires (MO).
Unión de Nuestra Señora de la Caridad: Beatos Francisco, Luis Hebert y compañeros mártires (MO).
Pamplona: Beato Francisco Dardán, presbítero, y compañeros mártires (ML).
Dominicos: Beato Guala de Bérgamo, obispo (ML).
Jesuitas: Beatos Santiago Bonnaud, José Imbert, Juan Nicolás Cordier y Tomás Sitjar, presbíteros y mártires (ML).
OFM Cap.: Beato Apolinar Morel de Posat y compañeros mártires (ML).
OFM Conv.: Beato Juan Francisco Burté, presbítero, y compañeros mártires (ML).
Coria-Cáceres: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Cerro Chaves, obispo (2007).

TEXTOS MISA

POR LA PAZ Y LA JUSTICIA PRO PACE ET IUSTITIA SERVANDA A.
Antífona de entrada Cf. Sir 36, 18-19
Señor, da la paz a los que esperan en ti, escucha las súplicas de tus siervos y llévanos por el camino de la justicia.
Antiphona ad introitum Cf. Qo 36, 18-19
Da pacem, Dómine, sustinéntibus te, et exáudi oratiónes servórum tuórum, et dírige nos in viam iustítiae.
Oración colecta
Dios y Señor, creador del mundo, bajo cuyo gobierno se desarrolla la marcha de la historia; atiende nuestras súplicas y concede a la paz a nuestros tiempos, para que nos gocemos incesantemente en la alabanza de tus misericordias. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cónditor mundi, sub cuius arbítrio ómnium saeculórum ordo decúrrit, adésto propítius invocatiónibus nostris et tranquillitátem pacis praeséntibus concéde tempóribus, ut in láudibus misericórdiae tuae incessábili exsultatióne laetémur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar)

PRIMERA LECTURA
El mensaje de la verdad ha llegado a vosotros y al mundo entero

Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo.
Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre.
En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos.
Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad.
Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios.
Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 51, 10. 11
R.
Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás. Sperávit in misericórdia tua, Dómine, in ætérnum.

Pero yo, como verde olivo,
en la casa de Dios,
confío en la misericordia de Dios
por siempre jamás. R.
Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás. Sperávit in misericórdia tua, Dómine, in ætérnum.

Te daré siempre gracias
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles:
«Tu nombre es bueno.» R.
Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás. Sperávit in misericórdia tua, Dómine, in ætérnum.

ALELUYA
Lc 4, 18
El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad. Evangelizáre paupéribus misit me Dóminus, predicáre captívis remissiónem.

EVANGELIO
También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso me han enviado

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 38-44
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.
La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella.
Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.
Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban:
-«Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al hacerse de día, salió a un lugar solitario.
La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo:
-«También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Juan Pablo II, papa, Redemptoris missio 13
Jesús de Nazaret lleva a cumplimiento el plan de Dios. Después de haber recibido el Espíritu Santo en el bautismo, manifiesta su vocación mesiánica: recorre Galilea proclamando " la Buena Nueva de Dios: "El tiempo se ha cumplido y el Reino está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" " (Mc 1, 14-15; cf. Mt 4, 17; Lc 4, 43). La proclamación y la instauración del Reino de Dios son el objeto de su misión: " Porque a esto he sido enviado " (Lc 4, 43). Pero hay algo más: Jesús en persona es la "Buena Nueva", como él mismo afirma al comienzo de su misión en la sinagoga de Nazaret, aplicándose las palabras de Isaías relativas al Ungido, enviado por el Espíritu del Señor (cf. Lc. 4, 14-21). Al ser él la "Buena Nueva", existe en Cristo plena identidad entre mensaje y mensajero, entre el decir, el actuar y el ser. Su fuerza, el secreto de la eficacia de su acción consiste en la identificación total con el mensaje que anuncia; proclama la "Buena Nueva" no sólo con lo que dice o hace, sino también con lo que es.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VIII
296. Invoquemos, hermanos, con corazón unánime, a Dios Padre todopoderoso, fuente y origen de todo bien.
- Por la santa Iglesia católica, extendida por todo el universo. Roguemos al Señor.
- Por nuestro santo Padre el papa N., por nuestro obispo N., por los sacerdotes y demás ministros de Dios. Roguemos al Señor.
- Por esta ciudad (este pueblo) de N., por su prosperidad y por todos los que en ella (él) habitan. Roguemos al Señor.
- Por los que sufren, por nuestros hermanos enfermos o encarcelados. Roguemos al Señor.
- Por los que cuidan de los ancianos, pobres y atribulados. Roguemos al Señor.
- Por todos nuestros difuntos: para que Dios los reciba en su reino de luz y de paz. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eternos, que gobiernas cuanto existe en el cielo y en la tierra: escucha las oraciones de tu pueblo y concede a nuestro tiempo la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, que el sacrificio salvador de tu Hijo, Rey pacífico, ofrecido bajo estos signos sacramentales de paz y de unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor
Super oblata
Fílii tui, pacífici Regis, sacrifícium salutáre, his sacramentórum signis oblátum, quibus pax et únitas designántur, quaesumus, Dómine, ad concórdiam profíciat inter omnes fílios tuos confirmándam. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA SOBRE LA RECONCILIACIÓN II. PREX EUCHARISTICA DE RECONCILIATIONE II.
Antífona de la comunión Mt 5, 9
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Antiphona ad communionem Mt 5, 9
Beáti pacífici, quóniam fílii Dei vocabúntur.
Oración después de la comunión
Concédenos, Señor, tu espíritu de caridad para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, trabajemos con eficacia para mantener entre los hombres la paz que él nos dejó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Largíre nobis, quaesumus, Dómine, spíritum caritátis, ut, Córpore et Sánguine Unigéniti tui vegetáti, pacem inter omnes, quam ipse relíquit, efficáciter nutriámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 3 de septiembre
M
emoria de san Gregorio I Magno, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Arregló problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. Murió el doce de marzo (604).
2. Conmemoración de santa Febe, sierva del Señor entre los fieles de Cencreas (Corinto), que atendió a san Pablo y a otros muchos, según escribe el propio apóstol en la carta a los Romanos [16, 1-2].
3. En Nicomedia, de Bitinia (hoy Turquía), santa Basilisa, virgen y mártir (s. IV).
4. En Córdoba, en la Hispania Bética, san Sandalio, mártir (c. s. IV).
5. En Toul, en la Galia Bélgica (hoy Francia), san Mansueto, primer obispo de esta ciudad (s. IV).
6. En el monte Titano, cerca de Rímini, en la Flaminia, san Marino, diácono y anacoreta, portador al pueblo gentil del Evangelio y de la libertad de Cristo (s. IV/V).
7*. En Hibernia (hoy Irlanda), san Macanisio, obispo (514).
8. En Milán, de la Lombardía, san Auxano (c. 589).
9*. En la antigua ciudad de Caudium (hoy Montesarchio), en la Campania, san Vitaliano, obispo (s. VII).
10*. En el monasterio de Stavelot, en Brabante, san Rimagilo, obispo y abad, quien, además del monasterio de Solignac, en Limoges, fundó otros dos: el de Stavelot y el de Malmedy, en la soledad boscosa de Ardennes (c. 671-679).
11. En la isla de Lérins, en la Provenza, san Aigulfo, abad, y compañeros, monjes, que, según tradición, sufrieron el martirio durante una incursión sarracena (c. 675).
12*. En Sées, de Neustria, san Crodogango, obispo y mártir (s. VIII).
13*. En el lugar de Astino, en Val Camonica, de la región lombarda, beato Guala, de la Orden de Predicadores, obispo de Brescia, quien luchó prudente y esforzadamente por la paz de la Iglesia y el bien común, sufriendo el destierro en tiempo del emperador Federico II (1244).
14*. En Nagasaki, en Japón, beatos Bartolomé Gutiérrez, presbítero, de la Orden de Ermitaños de San Agustín, y cinco compañeros (Son sus nombres: beatos presbíteros Vicente Carvalho y Francisco Terrero, de la Orden de Ermitaños de San Agustín; Antonio Ishida, de la Compañía de Jesús; Jerónimo Jo; y Gabriel de la Magdalena, religioso de la Orden de los Hermanos Menores), mártires, quienes, por odio a la fe cristiana, fueron sumergidos todos ellos en aguas sulfúreas hirviendo y después arrojados al fuego (1632).
15*. En Piacenza, en la región de Emilia, en Italia, beata Brígida de Jesús Morello, que, después de enviudar, se consagró a Dios, afanándose en obras de penitencia y caridad, y fundando la Congregación de Hermanas Ursulinas de María Inmaculada, dedicadas a la educación cristiana de la juventud femenina (1679).
16*. En París, en Francia, pasión de los beatos Andrés Abel Alricy, presbítero, más setenta y un compañeros (Estos son sus nombres: beatos René María Andrieux, Pedro Pablo Balzac, Juan Francisco María Benoît o Vourlat, Miguel Andrés Silvestre Binard, Nicolás Bize, Pedro Bonzé, Pedro Briquet, Pedro Brisse, Carlos Carnus, Beltrán Antonio de Caupenne, Jacobo Dufour, Dionisio Claudio Duval, José Falcoz, Gilberto Juan Fautrel, Filiberto Fougère, Pedro Juan Garrigues, Nicolás Gaudreau, Esteban Miguel Gillet, Jorge Jerónimo Giroust, José María Gros, Pedro Guérin du Rocher, Roberto Francisco Guérin du Rocher, Ivón Andrés Guillon de Keranrun, Julián Francisco Hédouin, Pedro Francisco Hénocq, Eligio [Eloy] Herque o du Roule, Pedro Ludovico Joret, Jacobo de la Lande, Egidio [Gil] Ludovico Sinforiano Lanchon, Ludovico Juan Mateo Lanier, Juan José de Lavèze-Belay, Miguel Leber, Pedro Florencio Leclercq, Juan Carlos Legrand, Juan Pedro Le Laisant, Julián Le Laisant, Juan Lemaître, Juan Tomás Leroy, Martín Francisco Alejo Loublier, Claudio Ludovico Marmotant de Savigny, Claudio Silvano Mayneaud de Bizefranc, Enrique Juan Millet, Francisco José Monnier, María Francisco Mouffle, José Ludovico Oviefre, Juan Miguel Philippot,, Jacobo Rabé, Pedro Roberto Régnet, Ivón Juan Pedro Rey de Kervizic, Nicolás Claudio Roussel, Pedro Saint-James, Jacobo Ludovico Schmid, Juan Antonio Seconds, Pedro Jacobo de Turménies, René José Urvoy, Nicolás María Verron, Carlos Víctor Véret, todos presbíteros; además, Juan Carlos María Bernard du Cornillet, canónigo de la abadía de San Víctor de París; Juan Francisco Bonnel de Pradel y Claudio Pons, canónigos de la abadía de Santa Genoveva de París; Juan Carlos Caron, Nicolás Colin, Ludovico José François y Juan Enrique Gruyer, de la Congregación de la Misión; Claudio Bochot y Eustaquio Félix, de la Congregación de Padres de la Doctrina Cristiana; Cosme (Juan Pedro) Duval, de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos; Pedro Claudio Pottier, de la Compañía de Jesús y María; y Sebastián Desbrielles, maestro de escuela en París, Ludovico Francisco Rigot y Juan Antonio José de Villette), mártires, la mayoría presbíteros, todos los cuales, tras ser recluidos en el Seminario de San Fermín a modo de cárcel, y después de vivir una matanza el día anterior, fueron asesinados por odio a la Iglesia (1792).
17*. También en París, el mismo día y año, beatos mártires Juan Bautista Bottex, Miguel María Francisco de la Gardettte, Francisco Jacinto le Livec de Trésurin, quienes sufriendo similar situación en la cárcel de La Force, donde murieron martirizados por su fe en Cristo (1792).
18. En Seúl, de Corea, pasión de los santos Juan Pak Hu-jae y cinco compañeras (Sus nombres: santas María Pak Kun-a-gi Hui-sun, hermana de santa Lucía Pak Huisun; Bárbara Kwon-hui, esposa de san Agustín Yi Kwang-hon; Bárbara Yi Chong-hui; María Yi Yon-hui, esposa de san Damián Nam Myong-hyog; e Inés Kim Hyo-ju), mártires, que, por el hecho de ser cristianos, en tiempo de persecución fueron llevados ante el tribunal de criminales y, después de sufrir crueles suplicios a causa de su fe, murieron al fin degollados (1839).

martes, 28 de julio de 2015

Martes 1 septiembre 2015, Por todos los difuntos, Misa de difuntos.

SOBRE LITURGIA
RITUAL DE LA SAGRADA COMUNIÓN Y DEL CULTO A LA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA, 21-junio-1973
CAPÍTULO IV.
TEXTOS VARIOS PARA LA DISTRIBUCIÓN DE LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA Y PARA LA ADORACIÓN Y LA PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

1. LECTURAS BÍBLICAS

LECTURAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

113.
1. Sacó pan y vino
Lectura del libro del Génesis 14, 18-20

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán, diciendo:
-"Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador del cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos."
Y Abrán le dio un décimo de cada cosa.

Palabra de Dios.

CALENDARIO

SEPTIEMBRE
1
MARTES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 69, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- 1 Tes 5, 1-6. 9-11. Murió por nosotros para que vivamos con él.
- Sal 26. R. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
- Lc 4, 31-37. Sé quién eres: el Santo de Dios.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 2 de septiembre, pág. 528.
CALENDARIOS: Cartagena: Dedicación de la propia Iglesia (S).
Valencia: Nuestra Señora de los Ángeles del Puig (F). Mercedarios: (MO).
Albacete: San Vicente y san Leto, mártires (MO).
Astorga y Galicia: San Gil de Casaio, ermitaño (MO).
Carmelitas Descalzos: Santa Teresa Margarita Redi del Sagrado Corazón (MO). Carmelitas: (ML).
Mínimos: Beatos Tomás y Juan Felton, mártires (MO).
Monjas Servitas: Beata Juana de Florencia, virgen (MO). Servitas: (ML).
Barcelona y Sant Feliu de Llobregat: Beato Josep Samsó Elías, presbítero y mártir (ML).
Lleida: San Licerio, obispo (ML).

TEXTOS MISA

E) POR VARIOS O POR TODOS LOS DIFUNTOS B. PRO PLURIBUS VEL PRO OMNIBUS DEFUNCTIS 3.
Antífona de entrada Ap 14, 13
Dichosos ya los muertos que mueren en el Señor. Que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.
Antiphona ad introitum Cf. Ap 14,13
Beáti mórtui, qui in Dómino moriúntur. Amodo requiéscant a labóribus suis: ópera enim illórum sequúntur illos.
Oración colecta
Dios misericordioso, que das el eterno descanso a tus fieles, concede a tus siervos N. y N., y a todos los que murieron en Cristo, el perdón de sus pecados para que, libres de toda culpa, tengan parte en la resurrección de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, cuius miseratióne ánimae fidélium requiéscunt, fámulis tuis (N. et N.) et ómnibus in Christo quiescéntibus da propítius véniam peccatórum, ut, a cunctis reátibus absolúti, Christi tui resurrectióni sociéntur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
Murió por nosotros para que vivamos con él

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba.
Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.
Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él.
Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 26, 1. 4. 13-14
R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium.

Una cosa pido al Señor, eso buscaré:
habitar en la casa del Señor por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida. Espera en el Señor,
sé valiente, ten ánimo,
espera en el Señor. R.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida Credo vidére bona Dómini in terra vivéntium.

ALELUYA
Lc 7, 16
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. Prophéta magnus surréxit in nobis, et Deus visitávit plebem suam.

EVANGELIO
Sé quien eres: el Santo de Dios

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente.
Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenla un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces:
-«¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó:
-«¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos:
-«¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»
Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Ambrosio (en Catena aurea)
Dice que las obras de la divina medicina comenzaron el sábado, para enseñarnos que la nueva creación comienza donde la antigua había concluido; mostrando así que el Hijo de Dios no está sometido a la ley, sino sobre la ley, desde el principio. Oportunamente empezó a obrar prodigios en sábado para manifestar que El era el Creador, que había dado principio a todas las cosas, y que ahora continuaba la obra que El mismo había empezado; como si un obrero se propone renovar una casa, no empieza por los cimientos, sino por las partes superiores, de manera que comience por donde antes había concluido. Además empieza por las obras menores para llegar a las más grandes. Los santos pueden librar también del demonio (pero en nombre del Señor), mas sólo pertenece al poder de Dios mandar a los muertos que resuciten.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VII
295. Oremos al Señor, Dios de nuestros padres, para que nos escuche y tenga piedad de nosotros.
- Por la unidad y la libertad de la santa Iglesia católica y apostólica. Roguemos al Señor.
- Por la vida, el ministerio y la salud de nuestro Padre el papa N. y de nuestro obispo N., y por el pueblo y el clero que ama a Cristo. Roguemos al Señor.
- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.
- Por el perdón de nuestros pecados y la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.
- Por esta comunidad, congregada en el nombre de Jesucristo, y por cuantos no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.
Te pedimos, Dios de bondad, que escuches nuestras oraciones y derrames sobre nosotros la abundancia de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Mira, Señor, con bondad los dones que te ofrecemos por el eterno descanso de nuestros hermanos; concédeles por este sacramento de salvación, alcanzar un lugar en la asamblea de los santos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, Dómine, quaesumus, quae pro ánimarum famulórum tuórum réquie offérimus, placátus inténde, ut, per haec salútis humánae subsídia, tuórum número redemptórum sorte perpétua censeántur. Per Christum.
PREFACIO III DE DIFUNTOS
Cristo, salvación y vida
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él es la salvación del mundo, la vida de los hombres, la resurrección de los muertos.
Por él, los ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE DEFUNCTIS
Christus, salus et vita
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum:
Qui est salus mundi, vita hóminum, resurréctio mortuórum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.PREX EUCHARÍSTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión
Concede, Señor, el descanso eterno a nuestros hermanos, en cuya memoria nos reunimos, para participar de tu Cuerpo y de tu Sangre.
Antiphona ad communionem
Pro quorum memória Corpus et Sanguis Christi súmitur, dona eis, Dómine, réquiem sempitérnam.
Oración después de la comunión
Señor misericordioso, imploramos de tu clemencia, que los sacramentos de salvación que hemos recibido, sirvan de ayuda a quienes aún vivimos en el mundo, y de perdón a los difuntos que hemos recordado. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, redemptiónis sacraménta, tuam cleméntiam obsecrántes, ut, te miseránte, nobis vivéntibus tutélam, et nostris defúnctis véniam sempitérnam obtíneant. Per Christum.


MARTIROLOGIO
Elogios del día 2 de septiembre

1. En Nicomedia, de Bitinia (hoy Turquía), san Zenón, mártir (s. III).
2. En Nicea, también en Bitinia, martirio de santa Teodota con sus hijos Evodio, Hermógenes y Calixto (s. IV).
3. En Edesa (hoy Urfa), en el territorio de Osroenes (Orrhoë), de Mesopotamia septentrional, san Habib, diácono y mártir, que, en tiempo del emperador Licinio, fue condenado a ser arrojado al fuego por orden del prefecto Lisanias (322).
4. En Apamea, de Siria, san Antonino, mártir de la fe, de quien se dice que, siendo lapicida, los paganos le mataron por destruir ídolos gentiles cuando tenía veinte años de edad (s. IV).
5*. En Tarragona, de Hispania, san Próspero, obispo (s. IV/V).
6. En Lyon, en la Galia, sepultura de san Justo, obispo, que renunció al obispado a raíz del concilio de Aquilea, retirándose a un desierto de Egipto junto con san Viator (Viador), lector, y conviviendo durante algunos años con monjes de vida ascética. Los restos mortales de ambos fueron trasladados después a Lyon (d. 381).
7. En el monte Soracte, en la vía Flaminia, del Lacio, san Nonoso, abad (c. 570).
8. En Autun, de Burgundia (hoy Borgoña, en Francia), san Siagrio, obispo, cuya ciencia y celo brillaron en los concilios donde intervino (599/600).
9*. En Aviñón, de la Provenza, en Francia, san Agrícola, obispo, que después de llevar vida monástica en la isla de Lérins, sucedió en el episcopado a su padre, san Magno, de quien había sido auxiliar (c. 700).
10. En el Piceno, de Italia, san Elpidio, cuyo nombre adoptó el pueblo que conserva su venerado cuerpo (c. s. XI).
11*. En Pontida, en la región de Bérgamo, de la Lombardía, santos Alberto y Vito, monjes. El primero, después de posponer armas y honores mundanos por el seguimiento de Cristo, fundó un monasterio en la propia ciudad según las costumbres cluniacenses, y el segundo gobernó dicho monasterio (c. 1096).
12*. En el monte Carmelo, en Palestina, cerca de la fuente de Elías, beato Brocardo, prior de los eremitas, a quienes san Alberto, obispo de Jerusalén, dio la Regla de vida, para conducirse día y noche vigilantes en la oración y en la meditación de la ley del Señor (1231).
13*. En Skänninge, ciudad de Suecia, beata Ingrid Elofsdotter, que, al enviudar, dedicó todos sus bienes al servicio del Señor, vistiendo el hábito dominicano tras una peregrinación a Tierra Santa (1282).
14*. En París, en Francia, martirio de los beatos Juan María de Lau d’Allemans, Francisco José y Pedro Ludovico de la Rochefoucauld, obispos, más noventa y tres compañeros (Son sus nombres: beatos Vicente Abraham, Andrés Angar, Juan Bautista Claudio Aubert, Francisco Balmain, Juan Pedro Bangue, Ludovico Francisco Andrés Barret, José Bécavin, Jacobo Julio Bonnaud, Juan Antonio Jacinto Boucharène de Chaumeils, Juan Francisco Bosquet, Claudio Cayx o Dumas, Juan Charton de Millon, Claudio Chaudet, Nicolás Clairet, Claudio Colin, Francisco Dardan, Guillermo Antonio Delfaut, Maturino Víctor Deruelle, Gabriel Desprez de Roche, Tomás Nicolás Dubray, Tomás René Dubuisson, Francisco Dumasrambaud de Calandelle, Enrique Hipólito Ermès, Armando de Foucauld de Pontbriand, Jacobo Friteyre-Durvé, Claudio Francisco Garnières des Granges, Ludovico Lorenzo Gaultier, Juan Gautier, Juan Goizet, Andrés Grasset de Saint-Sauveur, Juan Antonio Guilleminet, Juan Bautista Jannin, Juan Lacan, Pedro Landry, Claudio Antonio Radulfo de Laporte, Roberto le Bis, Maturino Nicolás Le Bous de Villeneuve de la Villecrohaim, Oliverio Lefèvre, Carlos Francisco Legué, Jacobo José Lejardinier Deslandes, Jacobo Juan Lemeunier, Vicente José le Rousseau de Rosencoat, Francisco César Londiveau, Ludovico Longuet, Jacobo Francisco de Lubersac, Gaspar Claudio Maignien, Juan Felipe Marchand, Ludovico Mauduit, Francisco Ludovico Méallet de Fargues, Jacobo Alejandro Menuret, Juan Bautista Nativelle, Matías Agustín Nogier, José Tomás Pazery de Thorame, Julio Honorato Cipriano Pazery de Thorame, Pedro Francisco Pazery de Thorame, Pedro Ploquin, René Nicolás Poret, Julián Poulain-Delaunay, Juan Roberto Quéneau, Francisco Urbano Salins de Niart, Juan Enrique Ludovico Samson, Juan Antonio de Savine, Juan Antonio Bernabé Séguin, Juan Bautista María Tessier, Lupo Tomás o Bonnotte, Francisco Vareilhe-Duteil, Pedro Ludovico José Verrier y Ludovico Barreau de la Touche, de la Congregación de San Mauro de la Orden de San Benito; Juan Francisco Burté, de la Orden de los Hermanos Menores; Apolinar (Juan Jacobo) Morel, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos; Ambrosio Agustín Chevreux y René Julián Massey, de la Orden de San Benito; Bernardo Francisco de Cucsac, Jacobo Gabriel Galais, Pedro Gauguin, Pedro Miguel Guérin, Jacobo Esteban Felipe Hourrier, Enrique Augusto Luzeau de la Moulonnière, Juan Bautista Miguel Pontus, Pedro Nicolás Psalmon y Claudio Rousseau, de la Compañía de San Sulpicio; Carlos Jeremías Bérauld du Pérou, Francisco Ludovico Hébert y Francisco Lefranc, de la Compañía de Jesús y María; Urbano Lefèvre, de la Sociedad Parisiense de Misiones para Extranjeros; Severino (Jorge) Girauld, de la Tercera Orden Regular de San Francisco, todos presbíteros; Ludovico Alejo Matías Boubert, Esteban Francisco Deusdedit [Diosdado] de Ravinel y Jacobo Agustín Robert de Lézardières, diáconos; Salomón (Guillermo Nicolás Ludovico) Leclercq, religioso de las Escuelas Cristianas; Augusto Nézel, clérigo, y Carlos Regis Mateos de la Calmette), clérigos o religiosos, que, por negarse todos ellos a prestar el juramento impíamente impuesto a los clérigos en tiempo de la Revolución Francesa, fueron encarcelados en el convento de Carmelitas y, por Cristo, ajusticiados en odio a la religión (1792).
15*. En el mismo lugar, día y año, beatos Pedro Jacobo María Vitalis, presbítero, y veinte compañeros (Sus nombres son: beatos Daniel Ludovico André des Pommerayes, Ludovico Remigio Benoist, Ludovico René Nicolás Benoist, Antonio Carlos Octaviano du Bouzet, Juan Andrés Capeau, Armando Chapt de Rastignac, Claudio Fontaine, Pedro Ludovico Gervais, Santos Huré, Juan Ludovico Guyard de Saint-Clair, Alejandro Carlos Lenfant, Lorenzo, Ludovico le Danoist, Tomás Juan Monsaint, Francisco José Pey, Juan José Rateau, Marcos Ludovico Royer, Juan Pedro Simón, además de Carlos Ludovico Hurtrel, de la Orden de los Mínimos, todos presbíteros; y Ludovico Benjamin Hurtrel, diácono), mártires, que en los mismos tiempos de turbulencia fueron asesinados en la abadía de San Germain-des-Prés, por odio a la Iglesia (1792).

LA COMUNIÓN Y EL VIÁTICO LLEVADOS A LOS ENFERMOS POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO.

RITUAL DE LA SAGRADA COMUNIÓN Y DEL CULTO A LA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA, 21-junio-1973
RITO PARA DISTRIBUIR LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA


Capítulo II. LA COMUNIÓN Y EL VIÁTICO LLEVADOS A LOS ENFERMOS POR UN MINISTRO EXTRAORDINARIO

54. La sagrada comunión y el Viático se administran a los enfermos por el sacerdote o diácono según el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos. Cuando la sagrada Eucaristía se lleva a los enfermos por un acólito, o por un ministro extraordinario de la sagrada comunión designado según las normas del derecho, se observan los ritos siguientes.

55. Se puede dar la comunión bajo la sola especie de vino a quienes no la pueden recibir bajo la especie de pan.
La Sangre del Señor llévese al enfermo en un recipiente cerrado para evitar cualquier riesgo de que se derrame. Para administrar el Sacramento, elíjase en cada caso el modo más apto entre los que se proponen en el rito de la comunión bajo las dos especies. Si una vez dada la comunión, quedase algo de la preciosísima Sangre del Señor, deberá sumirla el ministro, que hará también las oportunas abluciones.

1. RITO ORDINARIO DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS

Ritos iniciales

56. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación, y saluda con sencillez y afecto al enfermo y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.

57. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:

Primera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento, diciendo:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos juntos, hacen la confesión:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa Matía, siempre Vel irgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.

Segunda fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.
Después el ministro dice:
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señon tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:Amén.

Tercera fórmula
El ministro invita a los fieles al arrepentimiento:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace breve pausa en silencio.
Después el ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el Señor, ten piedad:
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor, ten piedad.
R. Señor ten piedad.
El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.

Lectura breve a la Palabra de Dios

58. Entonces, si se juzga oportuno, uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de Ia sagrada Escritura, por ejemplo uno de los que se indican en el n. 71.

Sagrada comunión

59. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

60. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

61. El ministro se acerca al enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y comulga.
Los otros presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.


62. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.
A continuación, el ministro concluye con esta oración:

Oremos.
Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, te suplicamos con fe viva que el Cuerpo (la Sangre) de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que nuestro hermano (nuestra hermana) acaba de recibir, le conceda la salud corporal y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.

Otras oraciones "ad libitum", nn. 181-193.

Rito de conclusión

63. Después el ministro, invocando la bendición de Dios y santiguándose, dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
O bien:
El Señor onmipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde.
Todos responden:
Amén.

2. RITO MÁS BREVE DE LA COMUNIÓN DE LOS ENFERMOS

64. Este rito más breve se emplea cuando la sagrada comunión se ha de distribuir a varios enfermos repartidos en distintas habitaciones de la misma casa, por ejemplo, de la misma enfermería, hospital, añadiendo, si lo piden las circunstancias, algunos elementos tomados del rito ordinario.

65. El rito puede empezar en la iglesia, o en la capilla, o en la primera habitación, diciendo el ministro la antífona:
¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!

Otras antífonas "ad libitum", nn. 169-172.

66. Luego el ministro, acompañado, según la oportunidad, por alguna persona que porte un cirio, se acerca a los enfermos y dice, una sola vez a todos los enfermos que están en la misma sala, o a cada uno en particular:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Cada uno de los comulgantes añade una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Y recibe la comunión del modo acostumbrado.

67. El rito concluye con la oración (cf. n. 62), que se puede decir en la iglesia, o en la capilla, o en la última habitación.

3. EL VIÁTICO

Ritos iniciales

68. El ministro, vestido cual conviene al ministerio que va a realizar (cf. n. 20), llega a la habitación y saluda con sencillez y afecto al enfermos y a los circunstantes. Puede decir, si le parece, este saludo:
La paz del Señor a esta casa y a todos los aquí presentes.
También pueden emplearse otras palabras de la Sagrada Escritura, con las que se acostumbra a saludar a los fieles.
Una vez colocado el Sacramento sobre la mesa, lo adora junto con los presentes.
Luego, con esta monición o con otra más adaptada a la situación del enfermo, se dirige a los presentes:

Queridos hermanos: Nuestro Señor Jesucristo, antes de pasar de este mundo al Padre, nos legó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, para que, robustecidos con su Viático, prenda de resurrección, nos sintamos protegidos a la hora de pasar también nosotros de esta vida a Dios. Unidos por la caridad con nuestro hermano, oremos por él.
Y todos ruegan en silencio durante un momento.

70. El ministro invita al enfermo y a los circunstantes a hacer el acto penitencial:
Hermanos: Para participar con fruto en esta celebración, comencemos por reconocer nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio.

Primera fórmula
Todos juntos hacen la confesión:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Dándose golpes de pecho, añaden:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Y a continuación:
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

Segunda fórmula
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señor tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.

Tercera fórmula
El ministro, o uno de los asistentes, hace las siguientes u otras invocaciones con el
Señor, ten piedad.
V. Tú que por el misterio pascual nos has obtenido la salvación: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que no cesas de actualizar entre nosotros las maravillas de tu pasión: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que por la comunión de tu Cuerpo nos haces participar del sacrificio pascual: Señor ten piedad.
R. Señor ten piedad.

El ministro concluye:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Todos responden:
Amén.

Lectura breve de Ia Palabra de Dios

71. Es muy conveniente que uno de los presentes, o el mismo ministro, lea un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:

Jn 6, 54-55:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Jn 6, 54-58:
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.

Jn 14, 6:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Jn 14, 23:
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

Jn 14, 27:
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy yo como la da el mundo.
Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde.

Jn 15, 4:
Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Jn 15, 5:
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en é1, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.

I Co 11, 26:
Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señoq hasta que vuelva.

I Jn 4, 16:
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

Puede elegirse también algún otro texto adecuado entre los que se proponen en el Ritual de la Unción y de la pastoral de enfermos.

Profesión de fe bautismal

72. Conviene también que, antes de recibir el Viático, el enfermo renueve la profesión de fe bautismal. Para ello, el ministro, después de una breve introducción, hecha con las palabras adecuadas, preguntará al enfermo:
- ¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.
- ¿Crees en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
R. Sí, creo.

Súplicas por el enferrno

73. Luego, si las condiciones del enfermo lo permiten, se hacen unas breves súplicas con este o parecido formulario, respondiendo al enfermo, si es posible, y todos los presentes:
Invoquemos, queridos hermanos, con un solo corazón a nuestro Señor Jesucristo:
- A ti, Señor, que nos amaste hasta el extremo y te entregaste a la muerte para darnos la vida, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor que dijiste: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna", te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.
- A ti, Señor, que nos invitas al banquete en que ya no habrá ni, ni dolor; ni llanto, ni tristeza, ni separación, te rogamos por nuestro hermano.
R. Escúchanos, Señor.

Viático

74. El ministro introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Y ahora, todos juntos, invoquemos a Dios con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

75. Entonces el ministro muestra el Santísimo Sacramento, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
El enfermo, si puede, y los que van a comulgar dicen una sola vez:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

76. El ministro se acerca el enfermo y, mostrándole el Sacramento, dice:
El Cuerpo de Cristo (o bien: La Sangre de Cristo).
El enfermo responde:
Amén.
Y ahora, o después de dar la comunión, añade el ministro:
Él mismo te guarde y te lleve a la vida eterna.
El enfermo responde:
Amén.
Los presentes que hayan de comulgar reciben el Sacramento del modo acostumbrado.

77. Una vez distribuida la comunión, el ministro hace la purificación en la forma acostumbrada.
Pueden seguir unos momentos de sagrado silencio.


Rito de conclusión

78. A continuación, eI ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Dios todopoderoso, cuyo Hijo es para nosotros el camino, la verdad y la vida, mira con piedad a tu siervo N., y concédele que, confiando en tus promesas, y fortalecido con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, llegue en paz a tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos responden:
Amén.

Otra oración "ad libitum", n. 192.

Finalmente, el ministro dice:
El Señor esté siempre contigo, te proteja con su poder y te guarde en paz.
Tanto el ministro como los presentes pueden dar la paz al enfermo.

lunes, 27 de julio de 2015

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Lunes 31 agosto 2015, De la Misericordia de Dios, misa votiva.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DE LA SAGRADA COMUNIÓN Y DEL CULTO A LA EUCARISTÍA FUERA DE LA MISA, 21-junio-1973
RITO PARA DISTRIBUIR LA SAGRADA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA

Sagrada comunión


45. El ministro toma el vaso o copón con el Cuerpo del Señor, lo pone sobre el altar y hace genuflexión. Después introduce la oración dominical con estas o parecidas palabras:
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Y todos juntos prosiguen:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

46. A continuación, el ministro hace genuflexión, toma la hostia y, elevándola un poco sobre el vaso o copón, vuelto hacia los comulgantes, dice:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y los que van a comulgar añaden una sola vez:
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

47. Si también el ministro comulga, dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y con reverencia sume el Cuerpo de Cristo.

48. Después toma el vaso o copón, se acerca a los comulgantes y, elevando un poco la hostia, la muestra a cada uno y dice:
El Cuerpo de Cristo.
Y el que va a comulgar responde:
Amén.
Y comulga.

49. Acabada la distribución de la comunión, si queda algún fragmento sobre la patena, el ministro lo echa en el copón y se purifica las manos, si lo juzga necesario. Si quedan algunas formas, guarda el Sacramento en el sagrario y hace genuflexión.
Entonces, si se juzga conveniente, se puede observar algún momento de sagrado silencio, o se puede entonar algún salmo o cántico de alabanza.


50. A continuación, el ministro concluye con esta oración:
Oremos.
Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Todos responden:
Amén.

Otras oraciones "ad libitum", nn. 179-188.
Durante el tiempo pascual son preferibles las oraciones indicadas en los nn. 189-191.

Rito de conclusión

51. Después el ministro, si es sacerdote o diácono, vuelto al pueblo, extiende las manos y dice:
El Señor esté con vosotros.
Todos:
Y con tu espíritu.
Y bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
Todos responden:
Amén.
------------------------------------------------
52. Si el ministro no es sacerdote ni diácono, invocando la bendición de Dios y santiguándose, dice:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
O bien:
El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y nos guarde.
Todos responden:
Amén.
----------------------------------------------
53. Finalmente el ministro dice:
Podéis ir en paz.
Todos responden:
Demos gracias a Dios.

Entonces, hecha la debida reverencia, el ministro se retira.

CALENDARIO

31
LUNES DE LA XXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de feria (verde).
ve MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 69, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. IV.
- 1 Tes 4, 13-18. A los que han muerto, Dios, por medio Jesús, los llevará con él.
- Sal 95. R. El Señor llega a regir la tierra.
- Lc 4, 16-30. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres... Ningún profeta es bien mirado en su tierra.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 1 de septiembre, pág. 526.
CALENDARIOS: Calahorra y La Calzada-Logroño, ciudad de Calahorra: San Emeterio y san Celedonio, mártires (S). Calahorra y La Calzada-Logroño, diócesis: (MO).
Guadix-Baza y Málaga: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Mercedarios: San Ramón Nonato, presbítero (F). Solsona: (MO). Cataluña: (ML).
Zaragoza: Santo Domingo del Val, mártir (MO).
Congregación del Oratorio: Beato Juvenal Ancina (ML).
Servitas: Beato Andrés de Borgo Sansepolcro, religioso (ML).
Plasencia: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Amadeo Rodríguez Magro, obispo (2003).

TEXTOS MISA

DE LA MISERICORDIA DE DIOS
En esta misa se dice con vestiduras de color blanco o del color propio del día o del tiempo.
DE DEI MISERICORDIA
In hac Missa adhibetur color albus.
Antífona de entrada Cf. Jr 31, 3; 1Jn 2, 2
Con amor eterno nos amó Dios; envió a su Hijo único como víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
O bien: Sal 88, 2
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Ant. ad introitum Cf. Jr 31,3; 1Jn 2,2
In caritáte perpétua diléxit nos Deus: Fílium suum Unigénitum misit propitiatiónem pro peccátis nostris, non pro nostris autem tantum, sed étiam pro totíus mundi.
Vel: Ps 88,2
Misericórdias Dómini in aetérnum cantábo, in generatiónem et generatiónem annuntiábo veritátem tuam in ore meo.
Oración colecta
Señor Dios, cuya misericordia no tiene límites y cuya bondad es un tesoro inagotable, acrecienta la fe del pueblo que te está consagrado, para que comprenda mejor la inestimable riqueza del amor con que nos has creado, de la Sangre con que nos has redimido y del Espíritu con el que nos has hecho renacer. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cuius misericórdiae non est númerus et bonitátis infinítus est thesáurus auge propítius fidem plebis tibi sacrátae, ut digna omnes intellegéntia comprehéndant qua dilectióne sunt creáti, quo sánguine redémpti, quo Spíritu regeneráti. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Lunes de la 22ª semana de Tiempo Ordinario. Año I (impar).

PRIMERA LECTURA
A los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18

Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza.
Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él.
Esto es lo que os decimos como palabra del Señor:
Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos.
Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.
Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire.
Y así estaremos siempre con el Señor.
Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95, 1 y 3. 4-5. 11-12a. 12b-13
R.
El Señor llega a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
El Señor llega a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.
El Señor llega a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Alégrese el cielo,
goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos
y cuanto hay en ellos. R.
El Señor llega a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

Aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.
El Señor llega a regir la tierra. Venit Dóminus iudicáre terram.

ALELUYA
Cf. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. Spíritus Dómini super me, evangelizáre paupéribus misti me.

EVANGELIO
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres...Ningún profeta es bien mirado en su tierra

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 16-30
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. 
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, 
para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; 
para dar libertad a los oprimidos, 
para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: 
-«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» 
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: 
-«¿No es éste el hijo de José?» 
Y Jesús les dijo:
-«Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió:
-«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel habla muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos habla en Israel en tiempos del profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret 2.
Lucas pone al comienzo de su descripción del camino de Jesús el rechazo que sufrió en Nazaret (cf. Lc 4, 16-29). Jesús anuncia que la promesa de Isaías de un año de gracia del Señor se ha cumplido: «Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos...» (Lc 4, 18). Pero a causa de su pretensión, sus conciudadanos se pusieron furiosos enseguida y lo expulsaron fuera de la ciudad: «Lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo» (Lc 4, 29). Precisamente con el mensaje de gracia que Jesús trae se inaugura la perspectiva de la cruz. Lucas, que ha redactado con gran cuidado su Evangelio, ha puesto muy conscientemente esta escena como una especie de título para toda la obra de Jesús.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario VI
294. Pidamos, hermanos, a Dios nuestro Padre, e cuyas manos están los destinos del universo, que escuche las oraciones de su pueblo.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que sea fiel a la voluntad de Cristo y se purifique de sus faltas y debilidades. Roguemos al Señor.
- Por los que gobiernan las naciones: para que trabajen por la paz del mundo, a fin de que todos los pueblos puedan vivir y progresar en justicia, en paz y en libertad. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los afligidos, por los enfermos y los moribundos, y por todos los que sufren: para que encuentren el consuelo y la salud. Roguemos al Señor.
- Por todos los que estamos aquí reunidos: para que perseveremos en la verdadera fe y crezcamos siempre en la caridad. Roguemos al Señor.
Dios todopoderoso y eterno, que por tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo nos has dado el conocimiento de tu verdad: mira con bondad al pueblo que te suplica, líbralo de toda ignorancia y de todo pecado para que llegue a la gloria del reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, oh Dios de clemencia, nuestras ofrendas y transfórmalas en el sacramento de redención, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, y haz, por la eficacia de este sacrificio, que, puesta nuestra confianza en Cristo, lleguemos a la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Oblatiónes nostras, Dómine, cleménter assúme, eásque in redemptiónis sacraméntum convérte, mortis et resurrectiónis Fílii tui memoriále, ut huius sacrifícii virtúte, Christo iúgiter confidéntes, ad vitam perveniámus aetérnam. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 102, 17
La misericordia del Señor para sus fieles dura siempre.
Vel: Jn 19, 34
Uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
Antiphona ad communionem Ps 102,17
Misericórdia Dómini ab aetérno et usque in aetérnum super timéntes eum.
Vel: Jn 19, 34
Unus mílitum láncea latus eius apéruit et contínuo exívit sanguis et aqua.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios misericordioso, que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, bebamos con fe en la fuente de la misericordia y seamos más y más misericordiosos con nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Concéde nobis, miséricors Deus, ut Córpore et Sánguine Fílii tui enutríti fiduciáliter e misericórdiae fóntibus hauriámus et in fratres magis magísque misericórdes nosmetípsos praebeámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 1 de septiembre

1. Conmemoración de san Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, que al recibir la imposición de manos por Moisés, fue lleno del espíritu de sabiduría, y a la muerte de Moisés introdujo de modo maravilloso al pueblo de Israel, cruzando el Jordán, en la tierra de promisión (Jos, 1, 1).
2. En Reims, de la Galia Bélgica, san Sixto, considerado primer obispo de esta ciudad (s. III).
3. En Capua, de la Campania, en la vía Acuaria, san Prisco, mártir (s. IV).
4. En Todi, de la Umbría, san Terenciano, obispo (c. s. IV).
5. En Dax, de Aquitania, san Vicente, celebrado como obispo y mártir (c. IV).
6. En Zurzach (hoy Zurich), junto al Rin, en la región de los tigurinos de Germania, santa Verena (s. IV).
7. En Le Mans, de la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Victorio, obispo, de quien habla san Gregorio de Tours (490).
8. En Aquino, del Lacio, en Italia, san Constancio, obispo, cuyo don de profecía elogia el papa san Gregorio I Magno (570).
9. En la región de Nimes, de la Galia Narbonense (hoy Francia), san Egidio o Gil, cuyo nombre adopta la población que después se formó en la región de la Camargue y donde se dice que el santo había erigido un monasterio y acabado el curso de su vida mortal (s. VI/VII).
10. En Sens, de Neustria, san Lupo, obispo, que fue desterrado por haber dicho ante un jerarca local que convenía al pueblo ser regido por un sacerdote y obedecer a Dios antes que a los príncipes (c. 623).
11*. En Venecia, de Italia, beata Juliana de Collalto, abadesa de la Orden de San Benito (1262).
12*. En Florencia, en la región toscana también de Italia, beata Juana Soderini, virgen de la Orden Tercera de los Siervos de María, preclara por su oración y austeridad de vida (c. 1367).
13*. En Madrid, en España, beatos Cristino (Miguel) Roca Huguet, presbítero, y once compañeros (sus nombres son: beatos Proceso (Joaquín) Ruiz Cascales, Eutimio (Nicolás) Aramendía García, Canuto (José) Franco Gómez, Dositeo (Guillermo) Rubio Alonso, Cesario (Mariano) Niño Pérez, Benjamín (Alejandro) Cobos Celada, Carmelo (Isidoro) Gil Arano, Cosme (Simón) Brun Arará, Cecilio (Enrique) López López, Rufino (Crescencio) Lasheras Aizcorbe y Faustino (Antonio) Villanueva Igual), religiosos, mártires, de la Orden de San Juan de Dios, fusilados durante la guerra por odio a la religión (1936).
14*. En la ciudad de Paterna, de la provincia de Valencia, en España, beato Alfonso Sebastiá Viñals, presbítero y mártir, que estando al frente de la escuela de una institución social valenciana, recibió la corona gloriosa del martirio durante la misma persecución religiosa (1936).
15*. En Barcelona, también en España, beatos mártires Pedro Rivera, presbítero, de la Orden de Hermanos Menores Conventuales, y María del Carmen Moreno Benítez y María del Refugio Carbonell Muñoz, vírgenes, del Instituto María Auxiliadora, que en la misma persecución, a imitación de la pasión de Cristo Esposo, llegaron al premio de la paz perpetua (1936).
16. En la Hispania Cartaginense, memoria de los santos Vicente y Leto, mártires (s. inc.).
17. En Casaio, en la diócesis de Astorga, san Gil, monje de Carracedo y abad de San Martín de Castañeda, que terminó sus días como eremita (s. XII).