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Domingo 22 abril 2018, IV Domingo de Pascua, ciclo B.

jueves, 19 de abril de 2018

Jueves 24 mayo 2018, Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fiesta, ciclo B.

SOBRE LITURGIA

SAN PÍO, X EXORTACIÓN APOSTÓLICA "HAERENT ANIMO" (4 de agosto de 1908)
SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO

I. EL SACERDOTE DEBE SER SANTO

Luz del mundo y sal de la tierra.


Comenzaremos, pues, dos hijos, Nuestra exhortación, Llamándoos a la santidad de vida que requiere vuestra dignidad. Cualquiera que ejerce el sacerdocio no lo ejerce sólo para sí, sino también para los demás. Porque todo Pontífice tomado de entre los hombres, está constituido para los hombres, en las cosas de Dios (6). Jesucristo expresó el mismo - pensamiento cuando, para explicar la función de los sacerdotes, los compara a la sal y a la luz. Por consiguiente, el sacerdote es luz del mundo y sal de la tierra. Nadie ignora que esto es así, sobre todo al enseñar la verdad cristiana; pero ¿es posible ignorar ya que, este ministerio no es nada, si el sacerdote no avala con su ejemplo lo que enseña con su palabra? Los que le escucharon podrían decir con falta de respeto, si, pero con razón: Confiesan a Dios con las palabras, pero le niegan con los hechos (7); y rechazarían entonces la doctrina, sin dejarse ganar por su luz. Por eso el mismo Jesucristo, constituido modelo de los sacerdotes, enseñen primero con el ejemplo y después con la palabra: Empezó Jesús a hacer y a enseñar(8).

Si el sacerdote descuida su santificación, no podrá ser la sal de la tierra, porque lo que está corrompido y contaminado no puede servir de ninguna manera para conservar otras cosas -, donde la santidad falta es inevitable que entre la corrupción. Así, Jesucristo, continuando la comparación, llama a tales sacerdotes sal sin sabor, que no sirve más que para tirarla y ser pisoteada por los hombres (9).

Dispensador de los misterios de Dios.

Estas verdades aparecen con mayor relieve, si consideramos que nosotros, los sacerdotes, no ejercernos la función ¡sacerdotal en nombre propio, sino en nombre de Jesucristo. Dice el Apóstol: que todo hombre nos considere como ministros de Cristo dispensadores de los misterios de Dios (10): somos embajadores de Cristo (11). Por esta razón Jesucristo mismo nos trató como amigos y no como siervos. Ya no os llamaré siervos..., os he llamado amigos: porque todo lo que he aprendido de mi Padre os lo he hecho conocer a vosotros... Os he elegido y os he Puesto para que vayáis y déis fruto,(12).

Debemos, pues, representar la persona de Cristo, y cumplir la misión que se nos ha confiado, de modo tal, que consigamos el fin que El se propuso. Y como "querer y no querer la misma cosa es lo que constituye la verdadera amistad". estamos obligados. corno amigos, a tener los mismos sentimientos que Jesucristo, que es santo, inocente e inmaculado (13). En cuanto embajadores suyos, estamos obligados a ganar el espíritu de los hombres para su ley y para su doctrina, comenzando por observarlas nosotros mismos; en cuanto que participamos de su poder, estamos obligados a librar a las almas de los lazos del pecado, y hemos de evitar con todo cuidado no caer nosotros mismos en ellos.

Administra las cosas santas.

Pero sobre todo, en cuanto ministros suyos, al ofrecer el sacrificio por excelencia, que cada día se renueva para la vida del mundo, debemos ponemos en la misma disposición de alma que El tuvo cuando se ofreció al Padre en el altar en la Cruz como hostia inmaculada. Si antiguamente, cuando sólo había sombras y figuras, se exigía una santidad tan grande en los sacerdotes, ¿qué no se nos exigirá a nosotros cuando la víctima es el mismo Cristo? Qué pureza no deberá tener el que ofrece tan gran sacrificio?

¿No debiera tener esplendor más brillante que el del sol la mano que parte esta carne? ¿Cómo deberá ser la boca que se llena de ese fuego espiritual, la lengua que se enrojece con tan preciosa sangre? (14)

Con gran razón San Carlos Borromeo insistía en sus discursos al clero: "Si considerásemos, queridísimos hermanos, cuán grandes y santas cosas ha puesto Dios en nuestras manos, ¡qué fuerza tendría esta consideración para llevarnos a vivir una vida digna de sacerdotes! ¡Qué es lo que el Señor no ha puesto en mis manos, cuando ha puesto a su propio Hijo, único, eterno y consustancial a Sí mismo! Ha puesto en mis manos todos: sus tesoros, todos sus Sacramentos, todas sus gracias; ha puesto en mis manos las almas, que es lo que más quiere, a las que ha amado más que a sí mismo, a las que ha comprado con su sangre; ha puesto en mis manos el mismo cielo, que puedo abrir y cerrar a los demás... ¿Cómo podría, pues, yo ser tan ingrato para tantos honores y tanto amor, hasta el punto de pecar contra El, de ofenderle, de contaminar un cuerpo que es el suyo, de profanar esta dignidad, esta vida consagrada a su servicio? "

(6) Heb 5, 1. y Tit 1, 16.
(8) Hech 1, 1.
(9) Mt 5, 13.
(10) 1 Cor 14, 1.
(11) 2 Cor 5. 20.
(12) Jn 15, 15-16..
(13) Heb 7, 26.
(14) S. JUAN CRISÓSTOMO, In Mat. hom., 82, n. 5.


CALENDARIO

24 JUEVES. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE, fiesta

Misa
de la fiesta (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. I de ordenaciones. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. IV (lecturas para el año B).
- Jer 31, 31-34. Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados.
o bien: Heb 10, 11-18. Ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.
- Sal 109. R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
- Mc 14, 12a. 22-25. Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 25 de mayo, pág. 327.
CALENDARIOS: Menorca-Ciudadela y Familia salesiana: María Auxiliadora (S).
Auxiliares parroquiales de Cristo Sacerdote, Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote y Misioneras de Cristo Sacerdote: Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote (S).

TEXTOS MISA

Jueves después de Pentecostés
JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE.
Fiesta
DE DOMINO NOSTRO IESU CHRISTO SUMMO ET AETERNO SACERDOTE
Haec Missa dicitur cum colore albo.
Antífona de Entrada Hb 7, 24
Cristo, mediador de una nueva alianza, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.
Ant. ad introitum Ps 109,4
Iurávit Dóminus et non paenitébit eum: Tu es sacérdos in aetérnum secúndum órdinem Melchísedech.
Se dice Gloria.
Dicitur Gloria in excelsis.
Oración colecta
Oh, Dios, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a tu Hijo único sumo y eterno Sacerdote, concede, por la acción del Espíritu Santo, a quienes él eligió para ministros y dispensadores de sus misterios la gracia de ser fieles en el cumplimiento del ministerio recibido. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad glóriam tuam et géneris humáni salútem Christum voluísti summum aeternúmque constitúere sacerdótem, praesta, ut pópulus, quem sánguine suo tibi acquisívit, ex eius memoriális participatióne, virtútem crucis ipsíus cápiat et resurrectiónis. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la fiesta, ciclo B (Lec. IV).

PRIMERA LECTURA (opción 1) Jer 31, 31-34
Haré una alianza nueva y no recordaré los pecados
Lectura del libro de Jeremías.

Ya llegan días —oráculo del Señor— en que haré con la casa de Israel y la casa de Juda una alianza nueva. No será una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor —oráculo del Señor—.
Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días —oráculo del Señor—: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo:
«Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor —oráculo del Señor—, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) Heb 10, 11-18
Ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados
Lectura de la carta a los Hebreos.

Todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo, “después de haber ofrecido” por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo.
En efecto, después de decir:
«Así será la alianza que haré con ellos
después de aquellos días»,
añade el Señor:
«Pondré mis leyes en sus corazones
y las escribiré en su mente,
y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus culpas».
Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Sal 109, 1bcde. 2.3 (R.: 4bc)
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. Desde Sion extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

V. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, desde el seno,
antes de la aurora».
R. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Aleluya Heb 5 8-9
R.
Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna. R.

EVANGELIO Mc 14, 12a. 22-25
Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
«Tomad, esto es mi cuerpo».
Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo:
«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 7-junio-2015
Jesús toma entre sus manos el pan y dice Tomad, esto es mi Cuerpo (Mc 14, 22). Con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que no es más la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes.
La última Cena representa el punto de llegada de toda la vida de Cristo. No es solamente anticipación de su sacrificio que se realizará en la cruz, sino también síntesis de una existencia entregada por la salvación de toda la humanidad. Por lo tanto, no basta afirmar que en la Eucaristía Jesús está presente, sino que es necesario ver en ella la presencia de una vida donada y participar de ella. Cuando tomamos y comemos ese Pan, somos asociados a la vida de Jesús, entramos en comunión con Él, nos comprometemos a realizar la comunión entre nosotros, a transformar nuestra vida en don, sobre todo a los más pobres.

Oración de los fieles
331. Por medio de Jesucristo, nuestro sumo Sacerdote y mediador entre Dios y los hombres, elevemos nuestras peticiones al Padre, que dirige todas las cosas según su voluntad.
- Para que la Iglesia celebre siempre el memorial de la pasión de Cristo, enriquecida por la fe y la devoción de todos sus miembros. Roguemos al Señor.
- Para que la acción sacerdotal de Jesucristo continúe dando la salud espiritual y la vida eterna a los hombres. Roguemos al Señor.
- Para que la vida de los sacerdotes sea fiel reflejo de la ofrenda que realizan sacramentalmente en el altar. Roguemos al Señor.
- Para que todos los hombres, especialmente los alejados y los no creyentes, encuentren en Cristo el camino que conduce hacia la salvación. Roguemos al Señor.
- Para que el Espíritu Santo mueva los corazones de quienes tomamos parte en el sacrificio eucarístico para ofrecernos juntamente con Cristo oferente y Hostia inmaculada. Roguemos al Señor.
- Para que los frutos de esta Eucaristía llegue también a nuestros hermanos difuntos para que puedan gozar de la gloria eterna. Roguemos al Señor.
Movidos por el Espíritu Eterno, en el que tu Hijo Jesucristo consumó su oblación sacerdotal en la cruz, te pedimos, Padre de bondad, que santifiques a tu pueblo y escuches nuestra oración. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Jesucristo, nuestro Mediador, te haga aceptables estos dones, Señor, y nos presente juntamente con él como ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, haec digne frequentáre mystéria, quia, quóties huius hóstiae commemorátio celebrátur, opus nostrae redemptiónis exercétur. Per Christum.
PREFACIO I DE LAS ORDENACIONES
El sacerdocio de Cristo y el ministerio de los sacerdotes
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu Unigénito pontífice de la alianza nueva y eterna por la unción del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designio salvífico, perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
Él no solo confiere el honor del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino también, con amor de hermano, elige a hombres de este pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el sacrificio de la redención, preparan a tus hijos el banquete pascual, preceden a tu pueblo santo en el amor, lo alimentan con tu palabra y lo fortalecen con los sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y han de darte testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, santo Santo…
Praefatio: De Sacerdotio Christi et de ministerio sacerdotum.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Qui Unigénitum tuum Sancti Spíritus unctióne novi et aetérni testaménti constituísti Pontíficem, et ineffábili dignátus es dispositióne sancíre, ut únicum eius sacerdótium in Ecclésia servarétur.
Ipse enim non solum regáli sacerdótio pópulum acquisitiónis exórnat, sed étiam fratérna hómines éligit bonitáte, ut sacri sui ministérii fiant mánuum impositióne partícipes.
Qui sacrifícium rénovent, eius nómine, redemptiónis humánae, tuis apparántes fíliis paschále convívium, et plebem tuam sanctam caritáte praevéniant, verbo nútriant, refíciant sacraméntis.
Qui, vitam pro te fratrúmque salúte tradéntes, ad ipsíus Christi nitántur imáginem conformári, et constánter tibi fidem amorémque testéntur.
Unde et nos, Dómine, cum Angelis et Sanctis univérsis tibi confitémur, in exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la Comunión Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final del mundo, dice el Señor.
Antiphona ad communionem 1Co 11,24-25
Hoc Corpus, quod pro vobis tradétur; hic calix novi testaménti est in meo Sánguine, dicit Dóminus. Hoc fácite quotiescúmque súmitis, in meam commemoratiónem.
Oración después de la comunión
La eucaristía que hemos ofrecido y recibido, nos dé la vida, Señor, para que, unidos a ti en caridad perpetua, demos frutos que siempre permanezcan. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Quaesumus, Dómine, ut, huius participatióne sacrifícii, quod in sui commemoratiónem Fílius tuus praecépit offérri, nosmetípsos cum illo oblatiónem fácias tibi sempitérnam. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 25 de mayo
S
an Beda el Venerable
, presbítero y doctor de la Iglesia, el cual, servidor de Cristo desde la edad de ocho años, pasó todo el tiempo de su vida en el monasterio de Wearmouth, en Northumbria, en Inglaterra. Se dedicó con fervor en meditar y exponer las Escrituras, y entre la observancia de la disciplina regular y la solicitud cotidiana de cantar en la iglesia, sus delicias fueron siempre estudiar, o enseñar, o escribir (735).
San Gregorio VII, papa, el cual, anteriormente llamado Hildebrando, llevó vida monástica y colaboró en la reforma de la Iglesia en numerosas legaciones pontificias de su tiempo, y una vez elevado a la cátedra de Pedro, reivindicó con gran autoridad y fuerte ánimo la libertad de la Iglesia respecto del poder de los príncipes y defendió valientemente la santidad del sacerdocio. Viéndose obligado a abandonar Roma por este motivo, murió en el exilio en Salerno, de la Campania (1085).
Santa María Magdalena de Pazzi, virgen de la Orden del Carmelo, en Florencia, de la Toscana, que llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, orando con empeño por la reforma de la Iglesia, y habiendo sido distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección (1607).
4. En Atela, en la Campania, san Canión, obispo y mártir (s. III/IV).
5. En Milán, de la Liguria, conmemoración de san Dionisio, obispo, el cual, habiendo sido desterrado a Armenia por el emperador arriano Constancio a causa de su fe católica, murió allí mereciendo el título propio de los mártires (c. 361).
6. En Florencia, de la Toscana, san Zenobio, obispo (s. IV/V).
7. En el cenobio de Mantenay-sur-Seine, junto a Troyes, en la Galia, san León, abad (s. VII).
8. En Inglaterra, san Aldelmo, obispo, quien, varón célebre por su doctrina y escritos, había sido abad de Malmesbury y después fue nombrado primer obispo de Sherborne, entre los sajones occidentales (709).
9. En Peñalba, en la región de Astorga, san Genadio, obispo, que antes fue abad y después obispo del mismo lugar. Prestó su consejo a los reyes, pero movido por el deseo del claustro, renunció a la dignidad episcopal para vivir el resto de sus años como monje y a veces como solitario (c. 925).
10*. En Villamagna, cerca de Florencia, en la Toscana, conmemoración del beato Gerardo Mecatti, quien, siguiendo las huellas de san Francisco, distribuyó sus bienes entre los pobres y, retirándose a un lugar desierto, por amor de Cristo se dedicó a acoger a peregrinos y a ayudar a los enfermos (c. 1245).
11*. En Montesanto, del Piceno, en Italia, tránsito del beato Gerio, que habiendo sido antes conde de Lunel, llevó vida solitaria y murió durante una peregrinación santa (c. 1270).
12*. En Faenza, en la Flaminia, beato Jacobo Felipe (Andrés) Bertoni, presbítero de la Orden de los Siervos de María, insigne por el don de lágrimas y suma humildad (1483).
13. En Tonquín, san Pedro Doan Van Van, mártir, catequista y administrador de la parroquia de Bau No, quien, ya octogenario, en tiempo del emperador Tu Duc confirmó con su sangre la constancia de su fe (1857).
14. En París, en Francia, santa Magdalena Sofía Barat, virgen, que fundó la Sociedad del Sagrado Corazón y trabajó muy afanosamente por la formación cristiana de las jóvenes (1865).
15. En el lugar de Munyonyo, en Uganda, san Dionisio Ssebuggwawo, mártir, el cual, a los dieciséis años de edad, al reconocer ante el rey Mwanga que había enseñado los rudimentos de la fe cristiana a dos personas de su corte, fue traspasado con una lanza por el mismo rey (1886).
16*. En el campo de concentración de la ciudad de Javas, en Moldavia, beato Nicolás Cehelski, presbítero y mártir, el cual, bajo un régimen de persecución contra la religión, superó con la fuerza de su fe los tormentos de su martirio (1951).

miércoles, 18 de abril de 2018

Miércoles 23 mayo 2018, Miércoles de la VII semana del Tiempo Ordinario, feria (o misa por los laicos).

SOBRE LITURGIA

"HAERENT ANIMO"
EXORTACIÓN APOSTÓLICA DEL PAPA SAN PÍO X

SOBRE LA SANTIDAD DEL CLERO
4 de agosto de 1908

Tenemos profundamente grabadas en Nuestro ánimo, y Nos llenan de santo temor, las palabras que dirigía a los hebreos el Apóstol de las gentes, cuando al instruirles acerca de la obediencia debida a los superiores, se expresaba en estos graves términos: ellos están obligados a ejercer su ministerio como quien sabe que ha de dar cuenta de vuestras almas (1).

Sí esta afirmación hace referencia a todos aquellos que tienen autoridad en la Iglesia, afecta sobre todo -a Nos, que, por designio de Dios, a pesar de Nuestra insuficiencia, ejercemos en ella, la Suprema autoridad. Es un pensamiento que nos acompaña día y noche y Nos acucia a procurar sin descanso todo lo que se refiere a la defensa y al aumento del rebano del Señor. Un asunto Nos preocupa sobre todo: que los Ministros de Dios sean lo que deben ser por su cargo, pues estamos convencidos de que de ellos, principalmente, hay que esperar el bien de la Religión y su progreso.

Por ello, desde que Nos fuimos investidos con el Pontificado, aunque bien claros están a la vista los muchos méritos del Clero en su conjunto, sin embargo, hemos creído que debíamos exhortar de modo especial a Nuestros Venerables Hermanos los Obispos, para que no haya nada de que más se preocupen y nada consideren más eficaz que formar a Cristo en quienes están destinados por ¡su ministerio a formar a Cristo en los demás. Y hemos comprobado cuál ha sido el celo con que los Prelados han cumplido este encargo. Hemos visto, con cuánta atención y con cuánto celo se han dedicado a formar a su Clero en la virtud, y por esto Nos satisface, más que felicitar a cada uno de ellos, expresarles públicamente Nuestro agradecimiento.

Aliento para los tibios.

Pero, si por una parte Nos alegramos de que, a consecuencia de esta actividad de los Obispos, se ha avivado en muchos sacerdotes el fuego divino, de manera que han recobrado la gracia de Dios que recibieron por la imposición de las manos en su ordenación sacerdotal o la han hecho fructificar; por otra parte, tenemos que deplorar que otros, en algunos países, no se comportan de forma que el pueblo cristiano, al mirarlos como un espejo, pueda ver lo que ha de imitar. A éstos es a quienes en esta carta querernos abrir nuestro corazón de padre, lleno de amor angustiado a la vista de su hijo enfermo.

Bajo la inspiración de este amor, queremos añadir Nuestras - exhortaciones a las del Episcopado, y aunque estas palabras se propongan sobre todo, llamar a los extraviados y a los tibios, queremos que también sean un estímulo para los demás. Queremos mostrarles el camino que cada uno debe procurar seguir, con mayor empeño cada día, para ser verdaderamente el hombre de Dios (2) según la clara expresión del Apóstol, y para responder a lo que justamente espera la Iglesia.

El camino a seguir.

No os diremos nada que no sea sabido, nada nuevo para nadie, sino lo que importa mucho que todos recuerden. Dios Nos hace sentir la esperanza de que Nuestra palabra producirá abundante fruto. Todo Nuestro deseo, es únicamente este: Renovaos en el espíritu de vuestra mente y revestíos del hombre nuevo, que ha sido creado conforme a Dios en justicia y santidad verdadera (3). Este será para Nos el regalo más hermoso y más agradable que podáis hacernos en este quincuagésimo aniversario de Nuestro sacerdocio. Cuando repasemos bajo la mirada de Dios, con corazón contrito y espíritu de humildad (4) estos años de sacerdocio transcurridos Nos parecerá poder expiar en cierto modo todo lo que de humano haya que borrar, recomendándoos y exhortándoos a que caminéis dignamente para agradar a Dios en todos. Pero con esta exhortación no miramos sólo a vuestro bien particular, sino al provecho de todos los fieles, puesto que no puede separarse lo uno de lo otro. Porque es tal la condición del sacerdote que no puede ser bueno o malo sólo para sí, pues el modelo de su vida influye poderosamente en el pueblo. El que cuenta con un buen sacerdote, ¡qué bien tan grande y precioso tiene!

(1) Heb 13, 17.
(2) 1 Tim 6, 11,
(3) Ef 4, 23-24
(4) Dan 3, 39


CALENDARIO

23 MIÉRCOLES DE LA VII SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Misa
de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5), Pf. común.
LECC.: vol. III-par.
- Sant 4, 13-17. ¡No sabéis qué es vuestra vida! Por tanto, decid: «Si el Señor quiere».
- Sal 48. R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
- Mc 9, 38-40. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Liturgia de las Horas: oficio de feria.

Martirologio: elogs. del 24 de mayo, pág. 325.
CALENDARIOS: Barcelona, Tarragona y Vic: Santa Rita de Casia, religiosa (ML).
Osma-Soria: Beato Julián de San Agustín, religioso (ML).
Orden de San Juan de Jerusalén: Beato Guillermo Apor, obispo y mártir (ML).
Paúles e Hijas de la Caridad: Santa Juana Antida Thouret, virgen (ML).

TEXTOS MISA

Misa de la feria: de la VII semana del T. Ordinario.

Misa por los laicos
POR LOS LAICOS
PRO LAICIS
Antífona de entrada Mt 13, 33
El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.
Antiphona ad introitum Mt 13, 33
Símile est regnum caelórum ferménto, quod accéptum múlier abscóndit in farínae satis tribus, donec fermentátum est totum.
Oración colecta
Oh, Dios, que enviaste al mundo, como fermento, la fuerza del Evangelio, concede a tus fieles, llamados a vivir en medio del mundo y de los afanes terrenos, que, encendidos de espíritu cristiano, instauren sin cesar tu reino mediante la gestión de los asuntos temporales. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui Evangélii virtútem véluti ferméntum in mundum misísti, concéde fidélibus tuis, quos in médio mundi negotiorúmque saeculárium vitam ágere vocásti, ut, spíritu christiáno fervéntes, per temporália quae gerunt múnera, regnum tuum iúgiter instáurent. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la VII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lec. III-par).

PRIMERA LECTURA Sant 4, 13-17
¡No sabéis qué es vuestra vida! Por tanto, decid: «Si el Señor quiere»
Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Queridos hermanos:
Atención, ahora, los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, haremos negocio y ganaremos dinero». ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra vida? Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece.
Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro».
Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías; todo alarde de ese estilo es malo.
Por tanto, el que sabe cómo hacer el bien y no lo hace, ese está en pecado.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 48, 2-3. 6-8. 9-10. 11 (R.: Mt 5, 3)
R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles,
ricos y pobres. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. ¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate? R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

V. Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños. R.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est regnum cælórum.

Aleluya Jn 14, 6bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre, sino por mí. R. Ego sum via, véritas et vita, dicit Dóminus; nemo veni ad Patrem, nisi per me.

EVANGELIO Mc 9, 38-40
El que no está contra nosotros está a favor nuestro
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 30 septiembre 2012
Jesús (...) aprovecha la ocasión para enseñar a sus discípulos que Dios puede obrar cosas buenas y hasta prodigiosas incluso fuera de su círculo, y que se puede colaborar con la causa del reino de Dios de diversos modos, ofreciendo también un simple vaso de agua a un misionero (v. 41). San Agustín escribe al respecto: "Como en la católica –es decir, en la Iglesia– se puede encontrar aquello que no es católico, así fuera de la católica puede haber algo de católico" (Agustín, Sobre el bautismo contra los donatistas: pl 43, VII, 39, 77). Por ello, los miembros de la Iglesia no deben experimentar celos, sino alegrarse si alguien externo a la comunidad obra el bien en nombre de Cristo, siempre que lo haga con recta intención y con respeto. Incluso en el seno de la Iglesia misma, puede suceder, a veces, que cueste esfuerzo valorar y apreciar, con espíritu de profunda comunión, las cosas buenas realizadas por las diversas realidades eclesiales. En cambio, todos y siempre debemos ser capaces de apreciarnos y estimarnos recíprocamente, alabando al Señor por la "fantasía" infinita con la que obra en la Iglesia y en el mundo.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XIII
301. Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que nos haga invocar su nombre con sentimientos dignos de él.
R. Amén.
- Acuérdate, Señor, de tu Iglesia santa, católica y apostólica, extendida por todo el universo: concédele, según tu misericordia infinita, los dones del Espíritu Santo, y poder cantar eternamente tus alabanzas. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los que gobiernan las naciones, frena a los pueblos que buscan la guerra, ayuda y fortalece a los cristianos: para que llevemos todos una vida honesta y pacífica, glorificando tu nombre. R.
- Acuérdate, Señor, de todos los necesitados, ancianos e inválidos, de los enfermos y de los que sufren; acuérdate de los prisioneros, emigrantes y desterrados, y de los a causa de tu nombre son perseguidos. R.
- Acuérdate, Señor, en tu gran misericordia, de nosotros, pobres pecadores e indignos siervos tuyos, y ven a socorrernos, para que donde abundó nuestro pecado sobreabunde tu gracia. R.
Ven, Dios de bondad, en ayuda de tus fieles, ven en ayuda de los que te imploran: que no sean privados de auxilio en la tierra los llamados al reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Oh, Dios, que quisiste salvar al mundo entero por el sacrificio de tu Hijo, haz que, por la eficacia de esta ofrenda, tus siervos, a los que no dejas de llamar al apostolado, impregnen el mundo del espíritu de Cristo y sean el fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui Fílii tui sacrifício cunctum voluísti mundum salváre, per huius oblatiónis virtútem concéde, ut fámuli tui, quos étiam in statu laicáli ad apostolátum vocáre non désinis, et mundum spíritu ímbuant Christi, et eius sint sanctificatiónis ferméntum. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA D 2.
PREX EUCHARISTICA PRO VARIIS NECESSITATIBUS II.
Antífona de la comunión Sal 99, 1-2
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Aleluya.
O bien: Cf. Jn 15, 8
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos, dice el Señor.
Antiphona ad communionem Ps 99, 2
Iubiláte Dómino, omnis terra, servíte Dómino in laetítia; introíte in cospéctu eius in exsultatióne, allelúia.
Vel: Jn 15, 8
In hoc clarificátus est Pater meus, ut fructum plúrimum afferátis et efficiámini mei discípuli, dicit Dóminus.
Oración después de la comunión
Después de participar de la plenitud de tu gracia, te pedimos, Señor, que tus fieles, que quisiste que se dedicaran a las cosas temporales, fortalecidos con el vigor del banquete eucarístico, sean testigos valientes de la verdad evangélica y transformen tu Iglesia, Presente y activa siempre en las realidades terrenas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
De plenitúdine grátiae tuae suméntes, quaesumus, Dómine, ut, eucharístici convívii fortitúdine roboráti, fidéles tui, quos rebus saeculáribus déditos esse voluísti, strénui sint evangélicae testes veritátis, et Ecclésiam tuam in rebus temporálibus praeséntem iúgiter reddant et actuósam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 24 de mayo

1. Conmemoración de san Mánahen, hermano de leche del tetrarca Herodes, que era doctor en la Iglesia de Antioquía, en Siria, sobresaliendo como profeta bajo la gracia del Nuevo Testamento (s. I).
2. También conmemoración de la beata Juana, esposa de Cusa, procurador de Herodes, que junto con otras mujeres servía a Jesús y a los apóstoles con sus recursos, y en el día de la Resurrección del Señor encontró removida la losa del sepulcro y lo anunció a los discípulos (s. I).
3. En Listra, en Licaonia (hoy Zoldera, en Turquía), san Zoelo, mártir (s. II/III).
4. En Trieste, en la península de Istria, san Sérvulo, mártir (s. in.).
5. En Nantes, en la Galia Lugdunense, santos hermanos Donaciano y Rogaciano, mártires, de los cuales se narra que el primero había recibido el bautismo y el otro todavía era catecúmeno, pero en el combate final, besando a su hermano, Donaciano rogó a Dios para que el que aún no había podido ser lavado por el bautismo sagrado mereciese ser enjugado en la corriente de su propia sangre (c. 304).
6. Conmemoración de treinta y ocho santos mártires, que, según la tradición, fueron decapitados en Filipópolis, en Tracia (hoy Plovdiv, en Bulgaria), en tiempo de Diocleciano y Maximiano (c. 304).
7. En el monasterio de Lérins, en la Provenza, san Vicente, presbítero y monje, que fue muy célebre por su doctrina cristiana y santidad de vida, y se empeñó con denuedo en el progreso de la fe de los creyentes (c. 450).
8. En el monte Admirable, en Siria, san Simeón Estilita el Joven, presbítero y anacoreta, que vivió sobre una columna en trato íntimo con Cristo, y compuso diversos tratados de temas ascéticos y gozó de carismas espirituales (592).
9*. En Piacenza, en la Emilia, beato Felipe, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual vestía un cota de malla de hierro para castigar la carne con dureza (1306).
10*. En Marruecos, beato Juan de Prado, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que fue enviado a África para prestar auxilio espiritual a los cristianos reducidos a esclavitud en los reinos sarracenos, pero habiendo sido apresado confesó valientemente la fe de Cristo ante el soberano Mulay al-Walid y, por mandato de éste, consumó el martirio por el fuego (1631).
11. En Seúl, en Corea, santos mártires Agustín Yi Kwang-hon, en cuya casa se leían las Sagradas Escrituras; Águeda Kim A-gi, madre de familia, que recibió el bautismo en la cárcel; y sus siete compañeros (Sus nombres son los siguientes: san Damián Nam Myong-hyog, catequista; Magdalena Kim O-bi, Bárbara Han A-gi, Ana Pak A-gi, Águeda Yi So-sa, Lucía Pak Hui-sun y Pedro Kwon Tu-gin.), que fueron todos degollados a causa del nombre cristiano (1839).
12*. En la ciudad de Saint-Hyacinthe, en Canadá, beato Luis Ceferino Moreau, obispo, quien en las diversas actividades de la cura pastoral se exhortaba siempre a sí mismo a sentir ardientemente con la Iglesia (1901).

martes, 17 de abril de 2018

Martes 22 mayo 2018, Martes de la VII semana del Tiempo ordinario, feria o santa Joaquina Vedruna, religiosa, memoria libre o santa Rita de Casia, religiosa, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

ENCÍCLICA "SACERDOTII NOSTRI PRIMORDIA" (1-agosto-1959)
DE SU SANTIDAD JUAN XXIII

EN EL I CENTENARIO DEL TRÁNSITO DEL SANTO CURA DE ARS

Finalmente, dirigimos una mirada llena de afecto y repleta de esperanza a la juventud cristiana. La mies es mucha, mas los operarios son pocos [102]. En muchas regiones los apóstoles, consumidos por las fatigas, con vivísimo deseo esperan a quien les sustituirá. Pueblos enteros sufren un hambre espiritual, mucho más grave aún que la material; ¿quién les llevará el celestial alimento de la verdad y de la vida? Tenemos firme confianza de que la juventud de nuestro siglo no será menos generosa en responder al llamamiento del Maestro que la de los tiempos pasados. No cabe duda de que a veces la situación del sacerdote es difícil. No es de maravillar que sea el primer expuesto en la persecución de los enemigos de la Iglesia, porque, decía el Cura de Ars, cuando se trata de destruir la religión, se comienza atacando al sacerdote. Mas, no obstante estas gravísimas dificultades, nadie dude de la suerte, altamente dichosa que es la herencia del sacerdote fervoroso, llamado por Jesús Salvador a colaborar en la más santa de las empresas: la redención de las almas y el crecimiento del Cuerpo Místico. Las familias cristianas valoren, pues, su responsabilidad, y con alegría y agradecimiento den sus hijos para el servicio de la Iglesia. No pretendemos desarrollar aquí este llamamiento, que también es el vuestro, Venerables Hermanos. Porque estamos bien seguros de que comprenderéis y participaréis en la angustia de Nuestro corazón y en la fuerza de convicción que en Nuestras palabras desearíamos poner. A San Juan María Vianney confiamos esta causa tan grave, de la cual depende lo futuro de tantos millares de almas.

Y ahora dirigimos Nuestra mirada hacia la Virgen Inmaculada. Poco antes de que el Cura de Ars terminase su carrera tan llena de méritos. Ella se había aparecido en otra región de Francia a una joven humilde y pura, para comunicarle un mensaje de oración y de penitencia, cuya inmensa resonancia espiritual es bien conocida desde hace un siglo. En realidad, la vida de este sacerdote cuya memoria celebramos, era anticipadamente una viva ilustración de las grandes verdades sobrenaturales enseñadas a la vidente de Massabielle. Él mismo sentía una devoción vivísima hacia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen; él, que ya en 1836 había consagrado su parroquia a María concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegría había de acoger la definición dogmática de 1854 [103].

También Nos complacemos en unir Nuestro pensamiento y Nuestra gratitud hacia Dios en estos dos Centenarios, de Lourdes y de Ars, que providencialmente se suceden y que tanto honran a la Nación querida de Nuestro corazón, a la que pertenecen aquellos lugares santísimos. Acordándonos de los muchos beneficios recibidos y con la esperanza de nuevos favores, hacemos Nuestra la invocación mariana que era tan familiar al Santo Cura de Ars:

«Sea bendita la Santísima e Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios! ¡Que las naciones todas glorifiquen, que toda la tierra invoque y bendiga a vuestro Corazón Inmaculado!» [104].

Con la viva esperanza de que este Centenario de la muerte de San Juan María Vianney pueda suscitar en todo el mundo una renovación de fervor entre los sacerdotes y entre los jóvenes llamados al sacerdocio, y consiga también atraer, más viva y operante, la atención de todo fiel hacia los problemas que se refieren a la vida y al ministerio de los sacerdotes, a todos, y en primer lugar a vosotros, Venerables Hermanos, impartimos de corazón, como prenda de las gracias celestiales y testimonio de Nuestra benevolencia, la Bendición Apostólica.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 1 de agosto de 1959, año primero de Nuestro Pontificado.

IOANNES PP. XXIII

[102] Cf. Mt 9, 37.
[103] Cf. Archivo secreto Vaticano, t. 227, p. 90.
[104] Cf. Archivo secreto Vaticano, t. 227, p.1021.


CALENDARIO

22 MARTES DE LA VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SANTA JOAQUINA VEDRUNA, religiosa, memoria libre o SANTA RITA DE CASIA, religiosa, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de una de las memorias (blanco).
MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 65, n. 5) / para la memoria de santa Joaquina V.: oracs. props. y ants. del común de santos (para religiosos) o de un domingo del T.O. / para la memoria de santa Rita: 1ª orac. prop. y el resto del común de santos (para religiosos) o de un domingo del T.O.; Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. III-par.
- Sant 4, 1-10. Pedís y no recibís, porque pedís mal.
- Sal 54. R. Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará.
- Mc 9, 30-37. El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos.
o bien: cf. vol. IV.
Liturgia de las Horas: oficio de feria o de una de las memorias.

Martirologio: elogs. del 23 de mayo, pág. 323.
CALENDARIOS: Hermanas Carmelitas de la Caridad Vedruna: Santa Joaquina Vedruna, religiosa (S). Barcelona, Tarragona, Vic y Claretianos: (MO). En el resto de Cataluña: (ML).
Agustinos: Santa Rita de Casia (F).
Cádiz, Málaga y Capuchinos: Beato Diego José de Cádiz, presbítero (MO).
Mérida-Badajoz: San Atón, obispo (MO).
Camilos: Beata María Domenica Brun Barbantini, religiosa (ML).

TEXTOS MISA

VII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO HEBDOMADA VII PER ANNUM.
Antífona de entrada Sal 12, 6
Señor, yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Antiphona ad introitum Ps 12, 6
Dómine, in tua misericórdia sperávi. Exsultávit cor meum in salutári tuo, cantábo Dómino, qui bona tríbuit mihi.
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando siempre las realidades espirituales, cumplamos, de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut, semper rationabília meditántes, quae tibi sunt plácita, et dictis exsequámur et factis. Per Dóminum.

En la memoria de santa Joaquina Vedruna:
Elogio del martirologio
Santa Joaquina de Vedruna, madre de familia, que, en Barcelona, en España, educó piadosamente a sus nueve hijos y, una vez viuda, fundó el Instituto de Hermanas Carmelitas de la Caridad. Soportó ánimo tranquilo toda clase de sufrimientos hasta su muerte, que ocurrió por contagio del cólera. (1854)

Oraciones propias y resto de la feria del Tiempo Ordinario.

22 de mayo.
Santa Joaquina Vedruna, religiosa
COMMUNE SANCTORUM ET SANCTARUM. II. PRO MONACHIS ET RELIGIOSIS. D. Pro religiosis 1
Oración colecta
Señor, tú que has hecho surgir en la Iglesia a santa Joaquina Vedruna para la educación cristiana de la juventud y el alivio de los enfermos, haz que sepamos imitar sus ejemplos y dediquemos nuestra vida a servir con amor a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, cuius múnere beátus N. Christum páuperem et húmilem perseverávit imitári, concéde nobis, ipso intercedénte, ut, in vocatióne nostra fidéliter ambulántes, ad eam perfectiónem, quam nobis in Fílio tuo proposuísti, perveníre valeámus. Per Dóminum.

En la memoria de santa Rita:
Elogio del martirologio
Santa Rita, religiosa, que, casada con un hombre violento, toleró pacientemente sus crueldades reconciliándolo con Dios, y al morir su marido y sus hijos ingresó en el monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, de la Umbría, en Italia, dando a todos un ejemplo sublime de paciencia y compunción. (c. 1457)

Oración colecta propia, el resto de la feria de Tiempo Ordinario.

22 de mayo
Santa Rita de Casia, religiosa
Die 22 maii
S. Ritæ de Cascia, religiosæ
Oración colecta
Te pedimos, Señor, nos concedas la sabiduría de la cruz y la fortaleza con las que te dignaste enriquecer a santa Rita de Casia, para que, padeciendo con Cristo en la tribulación, podamos participar más íntimamente en su Misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Largíre nobis, quaesumus, Dómine, sapiéntiam crucis et fortitúdinem quibus beátam Ritam ditare dignátus es, ut, in tribulatióne cum Christo patiéntes, pascháli eius mystério intímius participáre valeámus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Martes de la VII semana de Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA Sant 4, 1-10
Pedís y no recibís, porque pedís mal
Lectura de la carta del apóstol Santiago.

Queridos hermanos:
¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis, asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.
Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, si alguno quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios.
¿O es que pensáis que la Escritura dice en vano: «El espíritu que habita en nosotros inclina a la envidia»? Pero la gracia que concede es todavía mayor; por eso dice: «Dios resiste a los soberbios, mas da su gracia a los humildes».
Por tanto, sed humildes ante Dios, pero resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros.
Lavaos las manos, pecadores; purificad el corazón, los inconstantes. Lamentad vuestra miseria, haced duelo y llorad; que vuestra risa se convierta en duelo y vuestra alegría e aflicción. Humillaos ante el Señor y él os ensalzará.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 54, 7- 8. 9-10b. 10c-11a. 23 (R.: 23ab)
R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto». R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. «Esperaría en el que puede salvarme
del huracán y la tormenta».
¡Destrúyelos, Señor,
confunde sus lenguas! R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Pues veo en la ciudad violencia y discordia:
día y noche hacen la ronda sobre sus murallas. R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

V. Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará;
no permitirá jamás que el justo caiga. R.
Encomienda a Dios tus afanes, que él te sustentará. Iacta super Dóminum curam tuam, et ipse te enútriet.

Aleluya Ga 6, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dios me libre de gloriarme sino es en la cruz del Señor, por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. R. Mihi absit gloriári nisi in cruce Dómine, per quem mihi mundus crucifíxus est, et ego mundo.

EVANGELIO Mc 9, 30-37
El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en santa Marta 21-febrero-2017
El deseo de ser más importantes nos empuja a la senda de la mundanidad. Por eso, pidamos siempre al Señor la gracia de avergonzarnos cuando nos encontremos en esas situaciones. De hecho, Jesús le da la vuelta a esa lógica, y recuerda a los Doce que quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos. Recemos por la Iglesia, por todos nosotros, para que el Señor nos defienda de las ambiciones, de las mundanidades de sentirse más grande que los demás. Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, la santa vergüenza, cuando nos encontremos en esa situación, bajo esa tentación: ¡avergonzarse! Pero, ¿yo soy capaz de pensar así? ¿Cuando veo a mi Señor en la cruz, y quiero usar al Señor para encaramarme? Y que nos dé también la gracia de la sencillez de un niño: entender que solo la senda del servicio… Y me imagino una última pregunta: Señor, te he servido toda la vida, he sido el último toda la vida. ¿Y ahora qué? ¿Qué nos dice el Señor? Di de ti mismo: Siervo inútil soy.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario XII
300. Hermanos: En esta oración pública y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo o por sus necesidades, sino oremos a Cristo el Señor por todo el pueblo.
R. Cristo óyenos.
- Pidamos para todo el pueblo cristiano la abundancia de la bondad divina. R.
- Imploremos la largueza de los dones espirituales para todos los no creyentes. R.
- Supliquemos la fortaleza del Señor para todos los que gobiernan las naciones. R.
- Pidamos al Señor, que gobierna el mundo, tiempo bueno y maduración de los frutos. R.
- Roguemos al Señor por todos nuestros hermanos que no han podido venir a esta celebración. R.
- Oremos al juez de todos los hombres por el descanso eterno de los fieles difuntos. R.
- Pidamos la clemencia del Salvador para todos nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor. R.
- Imploremos la misericordia de Cristo, el Señor, en favor nuestro y de nuestros familiares, confiando en la bondad del Señor. R.
Atiende benignamente nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Al celebrar tus misterios con la debida reverenda, te rogamos, Señor, que los dones ofrecidos en reconocimiento de tu gloria nos aprovechen para la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Mystéria tua, Dómine, débitis servítiis exsequéntes, súpplices te rogámus, ut, quod ad honórem tuae maiestátis offérimus, nobis profíciat ad salútem. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Sal 9, 2-3
Proclamo todas tus maravillas, me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.
O bien: Jn 11, 27
Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
Antiphona ad communionem Ps 9, 2-3
Narrábo ómnia mirabília tua. Laetábor et exsultábo in te, psallam nómini tuo, Altíssime.
Vel: Jn 11, 27
Dómine, ego crédidi quia tu es Christus Fílius Dei vivi, qui in hunc mundum venísti.
Oración después de la comunión
Concédenos, Dios todopoderoso, alcanzar el fruto de la salvación, cuyo anticipo hemos recibido por estos sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Praesta, quaesumus, omnípotens Deus, ut illíus capiámus efféctum, cuius per haec mystéria pignus accépimus. Per Christum.

En la memoria de santa Joaquina Vedruna:
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, estos dones con los que vamos a celebrar el memorial del amor de tu Hijo, y concede a cuantos participamos en estos misterios que, a ejemplo de santa Joaquina Vedruna, sepamos amarte sobre todas las cosas y a todos las personas por amor a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Clementíssime Deus, qui, vétere hómine consúmpto, novum secúndum te in beáto N. creáre dignátus es, concéde propítius, ut nos páriter renováti hanc placatiónis hóstiam tibi acceptábilem offerámus. Per Christum.
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que esta eucaristía acreciente tu vida en nosotros y que, por nuestras palabras y acciones, seamos, como santa Joaquina, amor para los que nos rodean y luz para los que nos contemplan. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Per huius virtútem sacraménti, quaesumus, Dómine, beáti N. exémplo, deduc nos iúgiter in tua dilectióne, et opus bonum quod copísti in nobis pérfice usque in diem Christi Iesu. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de mayo

1. En Cartago, santos Lucio, Montano, Juliano, Victórico, Víctor y Donaciano, mártires, que en tiempo del emperador Valeriano consumaron el martirio a causa de la religión y la fe que habían aprendido por enseñanza de san Cipriano (c. 259).
2. Conmemoración de los santos mártires de Capadocia, que en la persecución bajo el emperador Maximiano fueron muertos quebrándoles las piernas (303).
3. También conmemoración de los santos mártires de Mesopotamia que, en la misma época, colgados por los pies y con la cabeza hacia abajo, murieron ahogados por el humo y consumidos a fuego lento (303).
4. En Langres, en la Galia Lugdunense, martirio de san Desiderio, obispo, de quien se narra que al constatar que su grey era vejada por los vándalos, se dirigió a su rey para suplicar por ella, pero fue condenado a muerte por aquél y se entregó libremente por las ovejas que le habían sido confiadas (c. 355).
5. En Nápoles, en la Campania, san Efebo, obispo, que gobernó santamente al pueblo de Dios y le sirvió con fidelidad (s. IV).
6. En la región de Nursia, en la Umbría, conmemoración de san Eutiquio, abad, que, según narra el papa san Gregorio I Magno, primero llevó vida solitaria con san Florencio y procuró conducir a muchos hacia Dios a través de la exhortación, y luego gobernó santamente un monasterio cercano (c. 487).
7. Igualmente en Nursia, san Spes, abad, que durante cuarenta años soportó la ceguera con admirable paciencia (c. 517).
8*. En Subiaco, en el Lacio, conmemoración de san Honorato, abad, que gobernó sabiamente el monasterio donde antes había vivido san Benito (s. VI).
9*. En Niza, en la Provenza, san Siagrio, obispo, que edificó un monasterio sobre el sepulcro de san Poncio (787).
10. En Sinada, de Frigia (hoy Çifitkasaba, en Turquía), san Miguel, obispo, el cual, siendo hombre pacífico, favoreció la paz y la concordia entre griegos y latinos, pero fue enviado al exilio lejos de su patria a causa del culto de las imágenes sagradas (826).
11*. En Gembloux, en la comarca de la Lotaringia, en Lieja, sepultura de san Guiberto, monje, que, habiendo abandonado sus insignias militares y abrazado la disciplina de la vida monástica, construyó un cenobio en un terreno de su heredad, entrando él mismo en el monasterio de Gorze (962).
12. En Roma, san Juan Bautista de Rossi, presbítero, que atendió en la Ciudad Santa a los miserables y a los más desfavorecidos, y les imbuyó de santa doctrina (1764).
13*. En la ciudad de Witowo, en Polonia, beatos José Kurzawa y Vicente Matuszewski, presbíteros y mártires, los cuales fueron asesinados por los perseguidores de la Iglesia cuando su patria, en tiempo de guerra, estuvo sometida por la fuerza a un poder extranjero (1940).

lunes, 16 de abril de 2018

Lunes 21 mayo 2018, Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 11 de abril de 2018


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Los cincuenta días del tiempo litúrgico pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana que, por su naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo. Somos, de hecho, cristianos en la medida en la que dejamos vivir a Jesús en nosotros. ¿De dónde partir entonces para reavivar esta conciencia si no desde el principio, desde el sacramento que encendió en nosotros la vida cristiana? Eso es el bautismo. La Pascua de Cristo, con su carga de novedad, nos alcanza a través del bautismo para transformarnos a su imagen: los bautizados son de Jesucristo, es Él el Señor de su existencia. El bautismo es «el fundamento de toda la vida cristiana» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1213). Y el primero de los sacramentos, en cuanto a que es la puerta que permite a Cristo Señor establecerse en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio.

El verbo griego «bautizar» significa «sumergir» (cf. CCC, 1214). El baño con el agua es un rito común a varias creencias para expresar el paso de una condición a otra, señal de purificación para un nuevo inicio. Pero a nosotros cristianos no se nos debe escapar que si es el cuerpo lo que se sumerge en el agua, es el alma lo que se sumerge en Cristo para recibir el perdón del pecado y resplandecer de luz divina (cf. Tertuliano, De resurrectione mortuorum VIII, 3: CCL 2, 931; PL 2, 806). En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, ahogando en la fuente bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios y haciendo nacer al hombre nuevo, recreado en Jesús. En Él, todos los hijos de Adán están llamados a una vida nueva. El bautismo, es decir, es un renacimiento. Estoy seguro, segurísimo de que todos nosotros recordamos la fecha de nuestro nacimiento: seguro. Pero me pregunto yo, un poco dubitativo, y os pregunto a vosotros: ¿cada uno de vosotros recuerda cuál fue la fecha de su bautismo? Alguno dicen que sí, está bien. Pero es un sí un poco débil porque tal vez muchos no recuerdan esto—. Pero si nosotros festejamos el día del nacimiento, ¿cómo no festejar —al menos recordar— el día del renacimiento? Os daré una tarea para casa, una tarea hoy para hacer en casa. Aquellos de vosotros que no os acordéis de la fecha del bautismo, que pregunten a la madre, a los tíos, a los sobrinos, preguntad: «¿Tú sabes cuál es la fecha de mi bautismo?» y no la olvidéis nunca. Y ese día agradeced al Señor, porque es precisamente el día en el que Jesús entró en mí, el Espíritu Santo entró en mí. ¿Habéis entendido bien la tarea para casa? Todos debemos saber la fecha de nuestro bautismo. Es otro cumpleaños: el cumpleaños del renacimiento. No os olvidéis de hacer esto, por favor.

Recordemos las últimas palabras del Resucitado a los apóstoles, son un mandato preciso: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28, 19). A través de la pila bautismal, quien cree en Cristo se sumerge en la vida misma de la Trinidad.

No es, de hecho, un agua cualquiera la del bautismo, sino el agua en la que se ha invocado el Espíritu que «da la vida» (Credo). Pensemos en lo que Jesús dijo a Nicodemo para explicarle el nacimiento en la vida divina: «El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es Espíritu» (Juan 3, 5-6). Por eso, el bautismo se llama también «regeneración»: creemos que Dios nos ha salvado «según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo» (Tito 3, 5).

El bautismo es por eso un signo eficaz de renacimiento, para caminar en novedad de vida. Lo recuerda san Pablo a los cristianos de Roma: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Romanos 6, 3-4).

Sumergiéndonos en Cristo, el bautismo nos convierte también en miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia y partícipes de su misión en el mundo (cf. CCC, 1213). Nosotros bautizados no estamos aislados: somos miembros del Cuerpo de Cristo. La vitalidad que brota de la fuente bautismal está ilustrada por estas palabras de Jesús: «Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto» (cf. Juan 15, 5). Una misma vida, la del Espíritu Santo, corre de Cristo a los bautizados, uniéndolos en un solo Cuerpo (cf. 1 Corintios 12, 13), ungido con la santa unción y alimentado en el banquete eucarístico.

El bautismo permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a Él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según la propia condición, en la transformación del mundo. Recibido una sola vez, el lavado bautismal ilumina toda nuestra vida, guiando nuestros pasos hasta la Jerusalén del Cielo. Hay un antes y un después del bautismo. El sacramento supone un camino de fe, que llamamos catecumenado, evidente cuando es un adulto quien pide el bautismo. Pero también los niños, desde la antigüedad son bautizados en la fe de los padres (cf. Rito del Bautismo de los niños. Introducción, 2). Y sobre esto yo quisiera deciros una cosa. Algunos piensan: ¿Pero por qué bautizar a un niño que no entiende? Esperemos a que crezca, que entienda y sea él mismo quien pida el bautismo. Pero esto significa no tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando nosotros bautizamos a un niño, en ese niño entra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo hace crecer en ese niño, desde niño, virtudes cristianas que después florecen. Siempre se debe dar esta oportunidad a todos, a todos los niños, de tener dentro el Espíritu Santo que les guíe durante la vida. ¡No os olvidéis de bautizar a los niños! Nadie merece el bautismo, que es siempre un don para todos, adultos y recién nacidos. Pero como sucede con una semilla llena de vida, este don emana y da fruto en un terreno alimentado por la fe. Las promesas bautismales que cada año renovamos en la Vigilia Pascual deben ser reiniciadas cada día para que el bautismo «cristifique»: no debemos tener miedo de esta palabra; el bautismo nos «cristifica», quien ha recibido el bautismo y va «cristificado». Se asemeja a Cristo, se transforma en Cristo y lo convierte verdaderamente en otro Cristo.

CALENDARIO

SE REANUDA EL TIEMPO ORDINARIO

SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

Tercera semana del salterio

Se vuelve a utilizar el volumen III de la Liturgia de las Horas
En la misa dominical: el volumen I-B del Leccionario
En la misa ferial: el volumen III-par del Leccionario

21 BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (blanco).
MISAL: ants y oracs. props., Pref. prop. (textos de la misa votiva).
LECC.: vol. IV.
- Gén 3, 9-15. 20
o bien: Hch 1, 12-14
- Sal 86 (87) 1-2. 3 y 5. 6-7
- Jn 19, 25-34

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 22 de mayo, pág. 321.
CALENDARIOS: Hijas Madre de la Iglesia: María Madre de la Iglesia (S).
Misioneros Oblatos de María Inmaculada: San Eugenio de Mazenod, obispo (S).
Santander-ciudad: Nuestra Señora la Virgen del Mar (MO).
Santiago de Compostela y Zaragoza: Santos Torcuato y compañeros, mártires (MO).
Segorbe-Castellón: Santos obispos de la diócesis (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: San Ivo de Chartes, obispo (MO).
Dominicos: Beato Jacinto María Cormier, presbítero (MO).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, encomendada por Cristo a sus discípulos para que perseverantes en la oración cooperen con el Espíritu Santo en la proclamación del Evangelio.

Lunes después de Pentecostés
Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia
Memoria
Feria II post Pestecosten
Beatae Mariae Virginis Ecclesiae Matris
Memoria
Antífona de entrada Cf. Hch 1, 14
Los discípulos perseveraban unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.
Ant. ad introitum Cf. Act 1,14
Erant discípuli perseverántes unanímiter in oratióne cum María, matre Iesu.
Oración colecta
Oh, Dios, Padre de misericordia, cuyo Unigénito, clavado en la cruz, proclamó a santa María Virgen, su Madre, como Madre también nuestra, concédenos, por su cooperación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, misericordiárum Pater, cuius Unigénitus, cruci affíxus, beátam Maríam Vírginem, Genetrícem suam, Matrem quoque nostram constítuit, concéde, quaesumus, ut, eius cooperánte caritáte, Ecclésia tua, in dies fecúndior, prolis sanctitáte exsúltet et in grémium suum cunctas áttrahat famílias populórum. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas propias de la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia (Lec. IV)

PRIMERA LECTURA (opción 1) Gén 3, 9-15. 20
Pongo hostilidad entre tu descendencia y la descendencia de la mujer
Lectura del libro del Génesis.

Después de comer Adán del árbol, el Señor Dios lo llamó yle dijo:
«Dónde estás?».
Él contestó:
«Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí».
El Señor Dios le replicó:
«¿Quién te informó de que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».
Adán respondió:
«La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».
El Señor Dios dijo a la mujer:
«¿Qué has hecho?».
La mujer respondió:
«La serpiente me sedujo y comí».
El Señor Dios dijo a la serpiente:
«Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón».
Adán llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) Hch 1, 12-14
Perseveraban en la oración junto con María, la madre de Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Después de que Jesús fue levantado al cielo, los apóstoles volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron a la sala superior, donde se alojaban: Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 86, 1-2. 3 y 5. 6-7 (R.: 3)
R.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei!

V. Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sion
a todas las moradas de Jacob. R.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei!

V. ¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
Se dirá de Sion: «Uno por uno,
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado». R.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei!

V. El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Este ha nacido allí».
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti». R.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! Gloriósa dicta sunt de te, cívitas Dei!

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. ¡Oh, feliz Virgen que engendraste al Señor! ¡Oh, Bienaventurada Madre de la Iglesia, que infundes en nosotros el Espíritu de tu Hijo Jesucristo! R. O felix Virgo, quæ Dóminum genuísti; o beáta Mater Ecclésiæ, quæ in nobis foves Spíritum Fílii tui Iesu Christi!

EVANGELIO Jn 19, 25-34
Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre
Lectura del santo Evangelio según san Juan.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:
«Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
«Está cumplido».
E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Audiencia general 10-mayo-2017
Ella "estaba". Estaba allí, en el peor momento, en el momento más cruel, y sufría con el hijo. "estaba". María "estaba", simplemente estaba allí. Ahí está de nuevo la joven mujer de Nazareth, ya con los cabellos grises por el pasar de los años, todavía con un Dios que debe ser solo abrazado, y con una vida que ha llegado al umbral de la oscuridad más intensa. María "estaba" en la oscuridad más intensa, pero "estaba". No se fue. María está allí, fielmente presente, cada vez que hay que tener una vela encendida en un lugar de bruma y de nieblas. Ni siquiera Ella conoce el destino de resurrección que su Hijo estaba abriendo para todos nosotros hombres: está allí por fidelidad al plan de Dios del cual se ha proclamado sierva en el primer día de su vocación, pero también a causa de su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un hijo que atraviesa una pasión. Los sufrimientos de las madres: ¡todos nosotros hemos conocido mujeres fuertes, que han afrontado muchos sufrimientos de los hijos!
La volveremos a encontrar en el primer día de la Iglesia, Ella, madre de esperanza, en medio de esa comunidad de discípulos tan frágiles: uno había renegado, muchos habían huído, todos habían tenido miedo (cf. Hch 1, 14). Pero Ella simplemente estaba allí, en el más normal de los modos, como si fuera una cosa completamente normal: en la primera Iglesia envuelta por la luz de la Resurrección, pero también de los temblores de los primeros pasos que debía dar en el mundo.
Por esto todos nosotros la amamos como Madre. No somos huérfanos: tenemos una Madre en el cielo, que es la Santa Madre de Dios. Porque nos enseña la virtud de la espera, incluso cuando todo parece sin sentido: Ella siempre confiada en el misterio de Dios, también cuando Él parece eclipsarse por culpa del mal del mundo. Que en los momentos de dificultad, María, la Madre que Jesús nos ha regalado a todos nosotros, pueda siempre sostener nuestros pasos, pueda siempre decir a nuestro corazón: "¡levántate!, mira adelante, mira el horizonte", porque Ella es Madre de esperanza.

Oración de los fieles
384. Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.
- Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
- Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
- Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
- Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
- Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuela de amor y aprecio a la vida frente a quienes, como Herodes, quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón. Roguemos al Señor.
Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y conviértelas en sacramento de salvación que nos inflame en el amor de la Virgen María, Madre de la Iglesia, y nos asocie más estrechamente a ella en la obra de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, oblatiónes nostras et in mystérium salútis convérte, cuius virtúte et caritáte Vírginis Maríae, Ecclésiae Matris, inflammémur et óperi redemptiónis cum ea árctius sociári mereámur. Per Christum.
Prefacio III de la bienaventurada Virgen María
María, modelo y Madre de la Iglesia.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte debidamente en esta celebración en honor de la Virgen María.
Ella, al aceptar a tu Verbo con inmaculado corazón, mereció concebirlo en su seno virginal, y, al dar a luz al Creador, preparó el nacimiento de la Iglesia. 
Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de tu amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo. 
Ella, esperando con los apóstoles la venida del Espíritu, al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante. 
Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor.
Por eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Praefatio: De Maria, forma et Matre Ecclesiae.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Et te in celebratióne beátae Maríae Vírginis débitis magnificáre praecóniis.
Quae Verbum tuum immaculáto corde suscípiens virgíneo méruit sinu concípere atque, páriens Conditórem, Ecclésiae fovit exórdia.
Quae iuxta crucem testaméntum divínae caritátis accípiens, univérsos hómines in fílios assúmpsit, Christi morte ad supérnam vitam generátos.
Quae, cum Apóstoli Promíssum exspectárent tuum, supplicatiónem suam discipulórum précibus iungens, exémplar éxstitit orántis Ecclésiae.
Ad glóriam autem evécta caelórum, Ecclésiam peregrinántem matérno proséquitur amóre eiúsque gressus ad pátriam tuétur benígna, donec dies Dómini gloriósus advéniat.
Et ídeo cum Sanctis et Angelis univérsis te collaudámus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cfr Jn 19, 26-27
Jesús, desde la cruz, dijo al discípulo que tanto amaba: «Ahí tienes a tu madre».
Antiphona ad communionem Cf. Jn 19,26-27
Ex cruce pendens dixit Iesus discípulo, quem diligébat: Ecce mater tua.
Oración después de la comunión
Después de recibir la prenda de la redención y de la vida, te pedimos, Señor, que tu Iglesia, por la intercesión maternal de la Virgen, anuncie a todas las gentes el Evangelio y llene el mundo entero de la efusión del Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sumpto, Dómine, pígnore redemptiónis et vitae, súpplices adprecámur, ut Ecclésia tua, matérna Vírginis ope, et Evangélii praecónio univérsas gentes erúdiat et Spíritus effusióne orbem terrárum adímpleat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del 22 de mayo
Santa Rita, religiosa
, que, casada con un hombre violento, toleró pacientemente sus crueldades reconciliándolo con Dios, y al morir su marido y sus hijos ingresó en el monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, de la Umbría, en Italia, dando a todos un ejemplo sublime de paciencia y compunción (c. 1457).
2. En África, santos Casto y Emilio, mártires, que, según escribe san Cipriano, vencidos en una primera batalla el Señor los restituyó victoriosos en un segundo combate, para que fuesen más fuertes frente a las llamas, ante las que habían cedido la primera vez, y finalmente consumaron su sacrificio por el fuego (203).
3. En Comana, en el Ponto (hoy Gumenek, en Turquía), san Basilisco, obispo y mártir (s. IV).
4. En la isla de Córcega, conmemoración de santa Julia, virgen y mártir (s. in.).
5*. En la región de Aire, en Aquitania, santa Quiteria, virgen (s. in.).
6. En Angulema, también en Aquitania, san Ausonio, considerado el primer obispo de esta ciudad (s. IV/V).
7*. En Limoges, de nuevo en Aquitania, san Lupo, obispo, que aprobó la carta de fundación del monasterio de Solignac (637).
8*. En Parma, en la Emilia, san Juan, abad, quien, por las recomendaciones de san Máyolo de Cluny, dispuso muchas normas para promover la observancia monástica en su cenobio (s. X).
9. En Pistoya, en la Toscana, san Atón, obispo, que había sido abad en la Orden de Vallumbrosa y luego fue puesto al frente de esta Iglesia (c. 1153).
10*. En Florencia, también en la Toscana, beata Humildad (Rosana), la cual, con el consentimiento de su esposo vivió reclusa durante doce años, y después, con permiso del obispo, edificó un monasterio de la Orden de Vallumbrosa, del que fue abadesa (1310).
11*. En Londres, en Inglaterra, beato Juan Forest, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que en tiempo del rey Enrique VIII, por defender la unidad católica, consumó el martirio en la plaza de Smithfield, en Londres, siendo quemado vivo junto con imágenes sagradas de madera (1538).
12*. En la ciudad de Kori, en Japón, beatos Pedro de la Asunción, de la Orden de los Hermanos Menores, y Juan Bautista Machado, presbíteros y mártires, que, por cumplir su ministerio de forma oculta, fueron degollados por odio a la fe cristiana (1617).
13*. En Omura, también en Japón, beato Matías de Arima, mártir y catequista, que fue torturado hasta la muerte por no querer delatar a ningún misionero (1620).
14. En Annam, san Miguel Ho Dihn Hy, mártir, que siendo mandarín, alto funcionario del emperador y catequista, al ser delatado como cristiano murió degollado después de atroces tormentos (1857).
15. En la ciudad de An-Xá, en Tonquín, santo Domingo Ngon, mártir, padre de familia y labrador. Al exigirle los soldados que pisotease una cruz, se postró y la adoró, profesando así valientemente ante el juez que era cristiano, mereciendo ser degollado de inmediato (1862).
16*. En Luca, en la Toscana, beata María Dominica Brun Barbantini, religiosa, que fundó la Congregación de las Hermanas Ministras de los Enfermos de San Camilo (1868).