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Domingo 1 mayo 2016, VI Domingo de Pascua, ciclo C.

jueves, 28 de abril de 2016

Jueves 2 junio 2016, San Marcelino y san Pedro, mártires, memoria libre.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

CAPÍTULO XII. BENDICIÓN DE UNA IGLESIA

NOCIONES GENERALES


954. Conviene dedicar a Dios los lugares sagrados o iglesias destinados de manera estable para celebrar los divinos misterios, según el Ritual de la dedicación de una iglesia, que es notable por la fuerza de los ritos y de los símbolos.
Pero si no se dedican, por lo menos se bendicen con el rito que se describe más adelante.
En cuanto a los oratorios privados, capillas o edificios sagrados que por circunstancias peculiares están destinados sólo temporalmente al culto divino, conviene bendecirlos según el Ritual que aquí se describe (275).
Cuando se bendicen las iglesias, los oratorios o las capillas, todo lo que en ellas se encuentra, como la cruz, las imágenes, el órgano, las campanas, las estaciones del “Via Crucis”, deben tenerse como bendecidas y erigidas por el rito mismo de bendición, de tal manera que no necesiten una nueva bendición o erección.

955. En lo que se refiere al ordenamiento litúrgico, a la elección del Titular, a la preparación de los fieles, se observará, con las oportunas adaptaciones, lo que se dice en los nn. 864-871 y 877 acerca de la dedicación de una iglesia (276).

956. La Iglesia o el oratorio lo bendice el Obispo de la diócesis o el presbítero delegado por él.
Las iglesias u oratorios se pueden bendecir en cualquier día excepto en el Triduo pascual, pero escójase especialmente un día en que pueda haber gran concurrencia de fieles, sobre todo el domingo, a no ser que razones pastorales aconsejen otra cosa (277).

957. En los días incluídos bajo los nn. 1-4 en la tabla delos días litúrgicos 2 7 8 , se celebra la Misa del día; los demás días puede celebrarse la Misa del día, o la Misa del Título de la iglesia o del oratorio.

958. Para la celebración de bendición de una iglesia u oratorio se prepara lo necesario para la celebración de la Misa.
Pero el altar, aunque esté ya bendecido o dedicado, permanecerá desnudo hasta el comienzo de la liturgia de la Eucaristía.
Además, en un lugar apropiado del presbiterio, prepárese lo siguiente:
a) recipiente con agua y aspersorio;
b) incensario, naveta con incienso y cucharilla;
c) Pontifical Romano;
d) cruz del altar, a no ser que se encuentre colocada una cruz en el presbiterio, o que la cruz que se lleva en la procesión de entrada, se coloque cerca del altar;
e) manteles;
f) cirios y candeleros;
g) flores, según la circunstancia (279).

959. Pero si al mismo tiempo que la bendición de la iglesia se hace la dedicación del altar, prepárese todo lo que se dice en el n. 929, y también en el n. 931, si se van a depositar reliquias de Santos debajo del altar (280).

960. En la Misa de bendición de una iglesia se usan vestiduras litúrgicas de color blanco o festivo.
Prepárese lo siguiente:
a) para el Obispo, alba, estola, cruz pectoral, casulla, mitra y báculo pastoral;
b) para los presbíteros concelebrantes: vestiduras para la Misa concelebrada;
c) para los diáconos: albas, estolas, y si se juzga conveniente, dalmáticas;
d) para los demás ministros: albas u otras vestiduras legítimamente aprobadas (281).

CALENDARIO

2 JUEVES DE LA IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN MARCELINO Y SAN PEDRO, mártires, memoria libre

Misa
de feria (verde) o de la memoria (rojo).
ve ro MISAL: para la feria cualquier formulario permitido (véase pág. 73, n. 5; y en el presente año jubilar: pp. 26ss, nn. 16. 24) / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T. O., Pf. común o de la memoria. Para la memoria, conveniente PE I.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Tim 2, 8-15. La palabra de Dios no está encadenada. Si morimos con él, viviremos con él.
- Sal 24. R. Señor, enséñame tus caminos.
- Mc 12, 28b-34. No hay mandamiento mayor que estos.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de feria o de la memoria.

Martirologio: elog. prop. de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, pág. 45, y elogs. del 3 de junio, pág. 345.
CALENDARIOS: Calahorra y La Calzada-Logroño: San Juan de Ortega, presbítero (MO). Burgos: (ML).
Cuenca-ciudad: San Justino, mártir (MO-trasladada).
Astorga: San Dictino, obispo (ML).
Girona: Santos Germán, Paulino, Justo y Sicio, mártires (ML).
Dominicos: Beatos Sadoc y compañeros mártires (ML).210 – J unio

2 JUEVES. Después de la hora nona:
Misa
vespertina de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. del oficio de la solemnidad. Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
San Marcelino, presbítero, y san Pedro, exorcista, mártires, acerca de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, durante la persecución bajo Diocleciano, condenados a muerte, y conducidos al lugar del suplicio, fueron obligardos a cavar su propia tumba y después degollados y enterrados ocultamente, para que no quedase rastro suyo, pero más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus santos restos a Roma, en la vía Labicana, dándoles digna sepultura en el cementerio ad Duas Lauros. (c. 304)

La oración colecta es propia; el resto está tomado del común de mártires: 1. De varios mártires, fuera del Tiempo Pascual.

2 de junio
Santos Marcelino y Pedro, mártires
Die 2 iunii
Ss. Marcellini et Petri, martyrum
Antífona de entrada
Los santos que siguieron las huellas de Cristo, viven gozosos en el cielo. Derramaron la sangre por su amor, por eso se alegran con Cristo para siempre.
Antiphona ad introitum
Gaudent in caelis ánimae Sanctórum, qui Christi vestígia sunt secúti; et quia pro eius amóre sánguinem suum fudérunt, ídeo cum Christo exsúltant sine fine.
Oración colecta
Señor, tú has hecho del glorioso testimonio de tus mártires san Marcelino y san Pedro nuestra protección y defensa, concédenos la gracia de seguir sus ejemplos y de vernos continuamente sostenidos por su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui nos sanctórum mártyrum Marcellíni et Petri confessióne gloriósa circúmdas et prótegis, praesta nobis ex eórum imitatióne profícere, et oratióne fulcíri. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Jueves de la IX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par)

PRIMERA LECTURA 2 Tim 2, 8-15
La palabra de Dios no está encadenada. Si morimos con él, también viviremos con él
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hermano:
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio, por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.
Es palabra digna de crédito:
Pues si morimos con él, también viviremos con él;
si perseveramos, también reinaremos con él;
silo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel,
porque no puede negarse a SÍ mismo.
Esto es lo que has de recordar, advirtiéndoles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve Para nada y es funesto para los oyentes.
Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 4-5a. 8-9. 10 y 14 (R.: 4a)
R.
Señor, enséñame tus caminos. Vias tuas, Domine, demonstra mihi.

V. Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Señor, enséñame tus caminos. Vias tuas, Domine, demonstra mihi.

V. El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.
R.
Señor, enséñame tus caminos. Vias tuas, Domine, demonstra mihi.

V. Las sendas del Señor son misericordia
y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía a los que lo temen,
y les da a conocer su alianza.
R.
Señor, enséñame tus caminos. Vias tuas, Domine, demonstra mihi.

Aleluya Cf. 2 Tim 1,10
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio. Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illuminávit vitam per Evangélium.
R.

EVANGELIO Mc 12, 28b-34
No hay mandamiento mayor que estos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
«¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús:
«El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
«Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
«No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Homilía en Santa Marta 6-junio-2013
"La confesión de Dios se realiza en la vida, en el camino de la vida; no basta decir yo creo en Dios, el único"; sino que requiere preguntarse cómo se vive este mandamiento. En realidad, con frecuencia se sigue "viviendo como si Él no fuera el único Dios" y como si existieran "otras divinidades a nuestra disposición". Es "el peligro de la idolatría", la cual "llega a nosotros con el espíritu del mundo".
Pero ¿cómo desenmascarar estos ídolos?: son los que llevan a contrariar el mandamiento "¡Escucha, Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor". Por ello "el camino del amor a Dios –amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma– es un camino de amor; es un camino de fidelidad". Hasta el punto de que "al Señor le complace hacer la comparación de este camino con el amor nupcial". Y esta fidelidad nos impone "expulsar los ídolos, descubrirlos", porque existen y están bien "ocultos, en nuestra personalidad, en nuestro modo de vivir"; y nos hacen infieles en el amor.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario IV.
292. Al celebrar estos sagrados misterios, pidamos al Dios de la salvación que escuche misericordiosamente nuestras plegarias.
- Para que conceda a la Iglesia la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
- Para que se digne establecer y conservar la justicia en todas las naciones. Roguemos al Señor.
- Para que descubra a los poderosos que mandar es servir. Roguemos al Señor.
- Para que dé a los súbditos una obediencia sin servilismo. Roguemos al Señor.
- Para que perdone a los pecadores, proteja a los justos, consuele a los que sufren y dé la salud a los enfermos. Roguemos al Señor.
- Para que despierte en nosotros el amor a los pobres y el deseo del cielo. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que derramas sobre los corazones de tus fieles el don de la caridad; concede a tus siervos la salud del alma y del cuerpo para que vivan en tu amor, cumpliendo tus mandatos. Por Jesucristo nuestro Señor. 

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la fiesta de tus mártires N. y N., y concédenos la gracia de permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, sancte Pater, múnera quae in sanctórum mártyrum commemoratióne deférimus, et nobis fámulis tuis concéde, ut in confessióne tui nóminis inveníri stábiles mereámur. Per Christum.
PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san N., derramada, como la de Cristo, para confesar tu nombre, manifiesta las maravillas de tu poder; pues en su martirio, Señor, has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio; por Cristo, Señor nuestro.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE SANCTIS MARTYRIBUS
De signo et exemplo martyrii.
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quóniam beáti mártyris N. pro confessióne nóminis tui, ad imitatiónem Christi, sanguis effúsus tua mirabília maniféstat, quibus pérficis in fragilitáte virtútem, et vires infírmas ad testimónium róboras, per Christum Dóminum nostrum.
Et ídeo, cum caelórum Virtútibus, in terris te iúgiter celebrámus, maiestáti tuae sine fine clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de la comunión Lc 22, 28-30
Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino -dice el Señor-; comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino.
Antiphona ad communionem Lc 22, 28-30
Vos estis qui permansístis mecum in tentatiónibus meis, et ego dispóno vobis regnum, dicit Dóminus, ut edátis et bibátis super mensam meam in regno meo.
Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro, que iluminaste el misterio de la cruz en la muerte gloriosa de tus mártires, escucha nuestra súplica y haz que, fortalecidos por este sacrificio, nos unamos a Cristo fielmente y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui crucis mystérium in sanctis martyribus tuis mirabíliter illustrásti, concéde propítius, ut, ex hoc sacrifício roboráti, Christo fidéliter haereámus, et in Ecclésia ad salútem ómnium operémur. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogio propio de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

S
olemnidad del Sacratísimo Corazón de Jesús, que, siendo manso y humilde de corazón, exaltado en la cruz fue hecho fuente de vida y amor, del que se sacian todos los hombres.

Elogios del día 3 de junio
M
emoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros (Estos son sus nombres: Mbaya Tuzinde, Bruno Seronuma, Jacobo Buzabaliao, Kizito, Ambrosio Kibuka, Mgagga, Gyavira, Achilles Kiwanuka, Adolfo Ludigo Mkasa, Mukasa Kiriwanvu, Anatolius Kiriggwajjo y Lucas Banabakintu.), todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos (1886).
2. En Cartago, san Cecilio, presbítero, que convirtió a la fe en Cristo a san Cipriano (s. III).
3. En Carcasonne, en la Galia Narbonense, san Hilario, considerado como primer obispo de esta ciudad, en cuyo tiempo los godos difundieron la herejía arriana (s. IV).
4. En Tours, en la Galia Lugdunense, santa Clotilde, reina, por cuyas oraciones su esposo, Clodoveo, rey de los francos, abrazó la fe cristiana, y al enviudar se retiró a la basílica de San Martín, deseando no ser considerada como reina sino como sierva de Dios (545).
5. En Meung-sur-Loire, en el territorio de Orleans, también en la Galia, san Lifardo, presbítero, que en dicho lugar llevó vida solitaria (550).
6. En Anagni, de la Campania, santa Oliva, virgen (s. VI/VII).
7*. En Glendalough, en Hibernia (hoy Irlanda), san Coemgeno (Kevin), abad, que fundó este monasterio en el que vivieron muchos monjes, de los que fue padre y guía (622).
8*. En Arvernia, en Aquitania, san Genesio, obispo de Clermont, quien fundó en Manglieu un monasterio con un hospicio, en cuya iglesia recibió sepultura (c. 650).
9. En Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, san Isaac, mártir, que, siendo monje, en tiempo de la dominación musulmana, llevado por un impulso no humano sino divino, salió del monasterio de Tábanos para presentarse ante el juez y hablarle acerca de la verdadera religión, y por esta razón fue decapitado (851).
10. En la ciudad de Luca, en la Toscana, san Divino, el cual, armenio de nacimiento, vendió todos sus haberes para ser peregrino por Cristo, visitando los Santos Lugares y los sepulcros de los apóstoles, hasta que, habiendo enfermado, descansó en el Señor (1051).
11*. En la aldea de Altkirch, en la región de Basilea, entre los helvecios, san Morando, monje, oriundo de Renania, que siendo presbítero peregrinó a Compostela y al regreso entró en el monasterio de Cluny, fundando más adelante el cenobio en el que terminó su santa vida (c. 1115).
12*. En Spello, de la Umbría, beato Andrés Caccioli, que, siendo presbítero, entró en la Orden de los Hermanos Menores, donde recibió el hábito de manos de san Francisco, al que asistió en el lecho de muerte (1254).
13*. En el cenobio de Santa María de Cardossa, en Lucania, san Cono, monje, el cual, con la protección de Dios, llegó a la perfección de las virtudes mediante la observancia monástica y la inocencia de vida, muriendo cuando era aún joven (s. XIII).
14*. En York, en Inglaterra, beato Francisco Ingleby, presbítero y mártir, alumno del Colegio de los Ingleses de Reims, que por haber ejercitado el sacerdocio en su patria fue condenado a muerte durante el reinado de Isabel I (1580).
15. En la ciudad de Jerez, en la región española de Andalucía, san Juan Grande, religioso de la Orden de San Juan de Dios, insigne por su dedicación hacia los cautivos, abandonados y rechazados, que al cuidar de los apestados durante una epidemia, falleció por haberse contagiado (1600).
16*. En el brazo de mar ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Carlos Renato Collas du Bignon, presbítero de la Sociedad de San Sulpicio y mártir, rector del Seminario Menor de Bourges, que durante la Revolución Francesa, por el hecho de ser sacerdote, fue encarcelado en una nave-prisión, muriendo a consecuencia de la enfermedad que allí contrajo (1794).
17. En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, san Pedro Dong, mártir, padre de familia, que prefirió sufrir crueles torturas antes que pisar la cruz, e hizo de modo que en su frente se escribiese «verdadera religión» en lugar de «falsa religión», como se pretendía, siendo degollado en tiempo del emperador Tu Duc (1862).
18*. En la localidad de Bellegra, en los alrededores de Roma, beato Diego (José) Oddi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, eximio por su vida de oración y simplicidad (1919).
19*. En Roma, beato Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad y se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos, trabajando por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963) Canonizado el 27 de abril de 2014.

Pablo VI, Constitución apostólica "Laudis cánticum", con la que se promulga el Oficio Divino reformado (1-noviembre-1970).

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA "LAUDIS CANTICUM" DE SU SANTIDAD PABLO VI
1 de noviembre de 1970
CON LA QUE SE PROMULGA EL OFICIO DIVINO REFORMADO POR MANDATO DEL CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II

Pablo Obispo
siervo de los siervos de Dios
para perpetua memoria

El cántico de alabanza de la Iglesia
El cántico de alabanza que resuena eternamente en las moradas celestiales y que Jesucristo, sumo Sacerdote, introdujo en este destierro ha sido continuado fiel y constantemente por la Iglesia, con una maravillosa variedad de formas.

La Liturgia de las Horas, complemento de la Eucaristía
La Liturgia de las Horas se desarrolló poco a poco hasta convertirse en oración de la Iglesia local, de modo que, en tiempos y lugares establecidos, y bajo la presidencia del sacerdote, vino a ser como un complemento necesario del acto perfecto de culto divino que es el sacrificio eucarístico, el cual se extiende así y se difunde a todos los momentos de la vida de los hombres.

Reformas y modificaciones del Oficio Divino
El libro del Oficio divino, incrementado gradualmente por numerosas añadiduras en el correr de los tiempos, se convirtió en instrumento apropiado para la acción sagrada a la que estaba destinado. Sin embargo, toda vez que en las diversas épocas históricas se introdujeron modificaciones notables en las celebraciones litúrgicas, entre las cuales hay que enumerar los cambios efectuados en la celebración del Oficio divino, no debe maravillarnos que el libro mismo, llamado en otro tiempo Breviario, fuera adaptado a formas muy diversas, que afectaban a veces a puntos esenciales de su estructura.

El Breviario de San Pío V
El Concilio Tridentino, por falta de tiempo, no consiguió terminar la reforma del Breviario, y confió el encargo de ello a la Sede Apostólica. El Breviario romano, promulgado por nuestro predecesor San Pío V en 1568, reafirmó, sobre todo, de acuerdo con el común y ardiente deseo, la uniformidad de la oración canónica, que había decaído en aquel tiempo en la Iglesia latina.
En los siglos posteriores, fueron introducidas diversas innovaciones por los sumos pontífices Sixto V, Clemente VIII, Urbano VIII, Clemente XI y otros.

El Breviario de San Pío X
San Pío X, en el año 1911, hizo publicar un nuevo Breviario, preparado a requerimiento suyo. Restablecida la antigua costumbre de recitar cada semana los ciento cincuenta salmos, se renovó totalmente la disposición del Salterio, se suprimió toda repetición y se ofreció la posibilidad de cambiar el Salterio ferial y el ciclo de la lectura bíblica correspondiente con los Oficios de los santos. Además, el Oficio dominical fue valorizado y ampliado de modo que prevaleciera, la mayoría de las veces, sobre las fiestas de los santos.

Las Reformas de Pío XII y Juan XXIII
Todo el trabajo de la reforma litúrgica fue reanudado, por Pío XII. El concedió que la nueva versión del Salterio, preparada por el pontificio Instituto bíblico, pudiera usarse tanto en la recitación privada como en la pública; y, constituida en el año 1947 una comisión especial, le encargó que estudiase el tema del Breviario. Sobre esta cuestión, a partir del año 1955, fueron consultados los obispos de todo el mundo. Se comenzó a disfrutar de los frutos de tan cuidadoso trabajo con el decreto sobre la simplificación de las rúbricas, del 23 de marzo de 1955, y con las normas sobre el Breviario que Juan XXIII publicó en el Código de rúbricas de 1960.

Las reformas del Vaticano II
Pero se había atendido así solamente a una parte de la reforma litúrgica, y el mismo Sumo Pontífice Juan XXIII consideraba que los grandes principios puestos como fundamento de la liturgia tenían necesidad de un estudio más profundo. Por ello confió tal encargo al Concilio Vaticano II, que, entonces, había sido convocado por él. Y así, el Concilio trató de la liturgia en general y de la oración de las Horas en particular con tanta abundancia y conocimiento de causa, con tanta piedad y competencia, que difícilmente se podría encontrar algo semejante en toda la historia de la Iglesia.
Durante el desarrollo del Concilio, fue ya nuestra preocupación que, una vez promulgada la Constitución sobre la sagrada liturgia, sus disposiciones fueran inmediatamente llevadas a la práctica.
Por este motivo, en el mismo "Consejo para la puesta en práctica de la Constitución sobre la sagrada liturgia", instituido por Nos, se creó un grupo especial, que ha trabajado durante siete años con gran diligencia e interés en la preparación del nuevo libro de la Liturgia de las Horas, sirviéndose de la aportación de los doctos y expertos en materia litúrgica, teológica, espiritual y pastoral.

Aprobación de los principios y la estructura de la obra
Después de haber consultado al episcopado universal y a numerosos pastores de almas, a religiosos y laicos, el citado Consejo, como igualmente el Sínodo de los Obispos, reunido en 1967, aprobaron los principios y la estructura de toda la obra y de cada una de sus partes.
Es conveniente exponer ahora, de forma detallada, lo que concierne a la nueva ordenación de la Liturgia de las Horas y a sus motivaciones.

El Oficio divino es oración de clérigos, religiosos y laicos
1. Como se pide en la constitución "Sacrosanctum Concilium", se han tenido en cuenta las condiciones en las que actualmente se encuentran los sacerdotes comprometidos en el apostolado.
Toda vez que el Oficio es oración de todo el pueblo de Dios, ha sido dispuesto y preparado de suerte que puedan participar en él no solamente los clérigos, sino también los religiosos y los mismos laicos. Introduciendo diversas formas de celebración, se ha querido dar una respuesta a las exigencias específicas de personas de diverso orden y condición: la oración puede adaptarse a las diversas comunidades que celebran la Liturgia de las Horas, de acuerdo con su condición y vocación.

Santificación de la jornada
2. La Liturgia de las Horas es santificación de la jornada; por tanto, el orden de la oración ha sido renovado de suerte que las Horas canónicas puedan adaptarse más fácilmente a las diversas horas del día, teniendo en cuenta las condiciones en las que se desarrolla la vida humana de nuestra época.

Laudes y Vísperas, partes fundamentales.
Por esto, ha sido suprimida la Hora de Prima. A las Laudes y a las Vísperas, como partes fundamentales de todo el Oficio, se les ha dado la máxima importancia, ya que son, por su propia índole, la verdadera oración de la mañana y de la tarde. El Oficio de lectura, si bien conserva su nota característica de oración nocturna para aquellos que celebran las vigilias, puede adaptarse a cualquier hora del día.

Oficio de lectura y Hora intermedia
En lo que concierne a las demás Horas, la Hora intermedia se ha dispuesto de suerte que quien escoge una sola de las Horas de Tercia, Sexta y Nona pueda adaptarla al momento del día en el que la celebra y no omita parte alguna del Salterio distribuido en las diversas semanas.

Variedad de textos y ayudas para la meditación de los Salmos
3. A fin de que, en la celebración del Oficio, la mente esté de acuerdo más fácilmente con la voz, y la Liturgia de las Horas sea verdaderamente «fuente de piedad y alimento para la oración personal» [1], en el nuevo libro de las Horas la parte de oración fijada para cada día ha sido reducida un tanto, mientras ha sido aumentada notablemente la variedad de los textos, y se han introducido diversas ayudas para la meditación de los salmos: tales son los títulos, las antífonas, las oraciones sálmicas, los momentos de silencio que podrán introducirse oportunamente.

Salterio de la nueva Vulgata en cuatro semanas
4. Según las normas publicadas por el Concilio [2], el Salterio, suprimido el ciclo semanal, queda distribuido en cuatro semanas, y se adopta la nueva versión latina preparada por la comisión para la edición de la nueva Vulgata de la Biblia, constituida por Nos. En esta nueva distribución del Salterio han sido omitidos unos pocos salmos y algunos versículos que contenían expresiones de cierta dureza, teniendo presentes las dificultades que pueden encontrarse, principalmente en la celebración hecha en lengua vulgar. A las Laudes de la mañana, para aumentar su riqueza espiritual, han sido añadidos cánticos nuevos, tomados de los libros del Antiguo Testamento, mientras que otros cánticos del Nuevo Testamento, como perlas preciosas, adornan la celebración de las Vísperas.

[1] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 90
[2] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 91

Nueva ordenación de lecturas
5. El tesoro de la Palabra de Dios entra más abundantemente en la nueva ordenación de las lecturas de la Sagrada Escritura, ordenación que se ha dispuesto de manera que se corresponda con la de las lecturas de la misa.
Las perícopas presentan en su conjunto una cierta unidad temática, y han sido seleccionadas de modo que reproduzcan, a lo largo del año, los momentos culminantes de la historia de la salvación.

Lecturas de Padres y de escritores eclesiásticos
6. La lectura cotidiana de las obras de los santos Padres y de los escritores eclesiásticos, dispuesta según los decretos del Concilio ecuménico, presenta los mejores escritos de los autores cristianos, en particular de los Padres de la Iglesia. Además, para ofrecer en medida más abundante las riquezas espirituales de estos escritores, será preparado otro leccionario facultativo, del que podrán obtenerse frutos más copiosos.

Verdad histórica
7. De los textos de la Liturgia de las Horas ha sido eliminado todo lo que no responde a la verdad histórica; igualmente, las lecturas, especialmente las hagiográficas, han sido revisadas a fin de exponer y colocar en su justa luz la fisonomía espiritual y el papel ejercido por cada santo en la vida de la Iglesia.

Preces y Padrenuestro en Laudes y Vísperas
8. A las Laudes de la mañana han sido añadidas unas preces, con las cuales se quiere consagrar la jornada y el comienzo del trabajo cotidiano. En las Vísperas, se hace una breve oración de súplica, estructurada como la oración universal.
Al término de las preces, ha sido restablecida la oración dominical. De este modo, teniendo en cuenta el rezo que se hace de ella en la misa, queda restablecido en nuestra época el uso de la Iglesia antigua de recitar esta oración tres veces al día.

Renovada, pues, y restaurada totalmente la oración de la santa Iglesia, según la antiquísima tradición y habida cuenta de las necesidades de nuestra época, es verdaderamente deseable que la Liturgia de las Horas penetre, anime y oriente profundamente toda la oración cristiana, se convierta en su expresión y alimente con eficacia la vida espiritual del pueblo de Dios.

Oración sin interrupción
Por esto, confiamos mucho en que se despierte la conciencia de aquella oración que debe realizarse «sin interrupción» [3], tal como nuestro Señor Jesucristo ha ordenado a su Iglesia. De hecho, el libro de la Liturgia de las Horas, dividido por tiempos apropiados, está destinado a sostenerla continuamente y ayudarla. La misma celebración, especialmente cuando una comunidad se reúne por este motivo, manifiesta la verdadera naturaleza de la Iglesia en oración, y aparece como su señal maravillosa.

[3] Cf. Lc 18, 1; 21, 36; 1T 5, 17; Ef 6, 18.

Oración de toda la familia humana
La oración cristiana es, ante todo, oración de toda la familia humana, que en Cristo se asocia [4]. En esta plegaria participa cada uno, pero es propia de todo el cuerpo; por ello expresa la voz de la amada Esposa de Cristo, los deseos y votos de todo el pueblo cristiano, las súplicas y peticiones por las necesidades de todos los hombres.

Oración de Cristo y de la Iglesia
Esta oración recibe su unidad del corazón de Cristo. Quiso, en efecto, nuestro Redentor «que la vida iniciada en el cuerpo mortal, con sus oraciones y su sacrificio, continuase durante los siglos en su cuerpo místico, que es la Iglesia» [5]; de donde se sigue que la oración de la Iglesia es «oración que Cristo, unido a su cuerpo, eleva al Padre» [6]. Es necesario, pues, que, mientras celebramos el Oficio, reconozcamos en Cristo nuestras propias voces y reconozcamos también su voz en nosotros [7].

Conocimiento de la Escritura
A fin de que brille más claramente esta característica de nuestra oración, es necesario que florezca de nuevo en todos «aquel suave y vivo conocimiento de la Sagrada Escrituran» [8] que respira la Liturgia de las Horas, de suerte que la Sagrada Escritura se convierta realmente en la fuente principal de toda la oración cristiana. Sobre todo la oración de los salmos, que sigue de cerca y proclama la acción de Dios en la historia de la salvación, debe ser tomada con renovado amor por el pueblo de Dios, lo que se realizará más fácilmente si se promueve con diligencia entre el clero un conocimiento más profundo de los salmos, según el sentido con que se cantan en la sagrada liturgia, y si se hace partícipe de ello a todos los fieles con una catequesis oportuna. La lectura más abundante de la Sagrada Escritura, no sólo en la misa, sino también en la nueva Liturgia de las Horas, hará, ciertamente, que la historia de la salvación se conmemore sin interrupción y se anuncie eficazmente su continuación en la vida de los hombres.

[4] Cf. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 83.
[5] Pío XII, Encíclica Mediator Dei, 20 de noviembre de 1947, n. 2: AAS 39 (1947), p. 522
[6] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 84
[7] Cf. S. Agustín, Comentarios sobre los salmos, 85, 1
[8] Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia, n. 24

Relación entre la oración de la Iglesia y la oración personal
Puesto que la vida de Cristo en su Cuerpo Místico perfecciona y eleva también la vida propia o personal de todo fiel, debe rechazarse cualquier oposición entre la oración de la Iglesia y la oración personal; e incluso deben ser reforzadas e incrementadas sus mutuas relaciones. La meditación debe encontrar un alimento continuo en las lecturas, en los salmos y en las demás partes de la Liturgia de las Horas. El mismo rezo del Oficio debe adaptarse, en la medida de lo posible, a las necesidades de una oración viva y personal, por el hecho, previsto en la Ordenación general, que deben escogerse tiempos, modos y formas de celebración que responden mejor a las situaciones espirituales de los que oran. Cuando la oración del Oficio se convierte en verdadera oración personal, entonces se manifiestan mejor los lazos que unen entre sí a la liturgia y a toda la vida cristiana. La vida entera de los fieles, durante cada una de las horas del día y de la noche, constituye como una leitourgia, mediante la cual ellos se ofrecen en servicio de amor a Dios y a los hombres, adhiriéndose a la acción de Cristo, que con su vida entre nosotros y el ofrecimiento de sí mismo ha santificado la vida de todos los hombres.
La Liturgia de las Horas expresa con claridad y confirma con eficacia esta profunda verdad inherente a la vida cristiana. Por esto, el rezo de las Horas es propuesto a todos los fíeles, incluso a aquellos que legalmente no están obligados a él.
Aquellos, sin embargo, que han recibido de la Iglesia el mandato de celebrar la Liturgia de las Horas deben seguir todos los días escrupulosamente el curso de la plegaria haciéndolo coincidir, en la medida de lo posible, con el tiempo verdadero de cada una de las horas; den la debida importancia, en primer lugar, a las Laudes de la mañana y a las Vísperas.
Al celebrar el Oficio Divino, aquellos que por el orden sagrado recibido están destinados a ser de forma particular la señal de Cristo sacerdote, y aquellos que con los votos de la profesión religiosa se han consagrado al servicio de Dios y de la Iglesia de manera especial, no se sientan obligados únicamente por una ley a observar, sino, más bien, por la reconocida e intrínseca importancia de la oración y de su utilidad pastoral y ascética. Es muy deseable que la oración pública de la Iglesia brote de una general renovación espiritual y de la comprobada necesidad intrínseca de todo el cuerpo de la Iglesia, la cual, a semejanza de su cabeza, no puede ser presentada sino como Iglesia en oración.
Por medio del nuevo libro de la Liturgia de las Horas, que ahora, en virtud de nuestra autoridad apostólica, establecemos, aprobamos y promulgamos, resuene cada vez más espléndida y hermosa la alabanza divina en la Iglesia de nuestro tiempo; que esta alabanza se una a la que los santos y los ángeles hacen sonar en las moradas celestiales y, aumentando su perfección en los días de este destierro terreno, se aproxime cada vez más a aquella alabanza plena que eternamente se tributa «al que se sienta en el trono y al Cordero» [9].

[9] Cf. Ap. 5,13

Normas para su utilización y edición
Establecemos, pues, que este nuevo libro de la Liturgia de las Horas pueda ser empleado inmediatamente después de su publicación. Correrá a cargo de las Conferencias Episcopales hacer preparar las ediciones en las lenguas nacionales y, tras la aprobación o confirmación de la Santa Sede, fijar el día en que las versiones puedan o deban comenzar a utilizarse, tanto en su totalidad como parcialmente. Desde el día en que será obligatorio utilizar estas versiones para las celebraciones en lengua vulgar, incluso aquellos que continúen utilizando la lengua latina deberán servirse únicamente del texto renovado de la Liturgia de las Horas.
Aquellos que, por su edad avanzada u otros motivos particulares, encontrasen graves dificultades en el empleo del nuevo rito, con el permiso del propio Ordinario, y solamente en el rezo individual, podrán conservar en todo o en parte el uso del anterior Breviario romano.
Queremos, además, que cuanto hemos establecido y prescrito tenga fuerza y eficacia ahora y en el futuro, sin que obsten, si fuere el caso, las constituciones y ordenaciones apostólicas emanadas de nuestros predecesores, o cualquier otra prescripción, incluso digna de especial mención y derogación.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 1 de noviembre, solemnidad de Todos los santos, del año 1970, octavo de nuestro pontificado.

PABLO PP. VI

miércoles, 27 de abril de 2016

Miércoles 1 junio 2016, San Justino, mártir, memoria obligatoria.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

Unción del altar

946. Luego, el Obispo se quita la casulla, si es necesario, toma un gremial y va al altar con el diácono o con otro ministro que lleva el recipiente con el crisma.
El Obispo, de pie ante el altar con mitra, en voz alta, dice: El Señor santifique. Luego, vierte el sagrado crisma en el centro del altar y en sus cuatro ángulos; es aconsejable que unja también toda la mesa (264).
Mientras se hace la unción, fuera del tiempo pascual, se canta la antífona: El Señor, tu Dios, te ha ungido, con el Salmo 44.
En tiempo pascual se canta la antífona: La piedra, con el Salmo 117, u otro canto adecuado (265).
Terminada la unción del altar, el Obispo regresa a la cátedra, se sienta, se lava las manos y deja el gremial (266).

Incensación del altar

947. Después del rito de la unción, se coloca sobre el altar un brasero para quemar incienso o aromas, o, si se prefiere, se pone sobre el altar un acopio de incienso mezclado con cerillas.
El Obispo echa incienso en el brasero o con una vela pequeña, que le entrega el ministro, enciende el acopio de incienso, diciendo: Suba, Señor.
Entonces el Obispo pone y bendice, el incienso en el incensario, e inciensa el altar. Luego vuelve a la cátedra, es incensado y se sienta.
El turiferario inciensa al pueblo.
Mientras tanto se canta la antífona: El Ángel se puso en pie, o, El humo del incienso subió, con el Salmo 137, u otro canto adecuado (267).

Cubrimiento e iluminación del altar.

948. Terminada la incensación, algunos ministros secan con toallas la mesa del altar y lo cubren, si es necesario, con un lienzo impermeable; luego cubren el altar con un mantel y lo adornan, según la circunstancia, con flores, disponen convenientemente los candeleros con los cirios que se requieren para la celebración de la Misa, y también la cruz, si es del caso (268).

949. Después el diácono se acerca al Obispo, el cual, de pie, le entrega un pequeño cirio encendido, diciendo en voz alta: La luz de Cristo.
Luego el Obispo se sienta.
El diácono va al altar y enciende los cirios para la celebración de la Eucaristía (269).

950. Entonces se hace una iluminación festiva: se encienden todas las lámparas alrededor del altar, en señal de alegría.
Mientras tanto se canta la antífona: En ti, Señor, u otro canto adecuado, especialmente en honor de Cristo, Luz del mundo (270).

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

951. Los diáconos y los ministros preparan el altar como de costumbre.
Algunos fieles llevan el pan, el vino y el agua para celebrar el sacrificio del Señor. El Obispo recibe los dones en la cátedra.
Mientras se llevan los dones conviene cantar la antífona: Si, yendo a presentar tu ofrenda al altar, o, Consagró Moisés, u otro canto adecuado (271).
Cuando todo está preparado, el Obispo va al altar, deja la mitra, y lo besa.
La Misa prosigue como de costumbre. Sin embargo no se inciensan los dones ni el altar (272).

952. Siempre se dice la oración sobre las ofrendas: Te pedimos, Señor, que descienda, y el prefacio propio, que también se señala en el Pontifical Romano, ya que están íntimamente unidos al rito de la dedicación de un altar (273).
Se dice la Plegaria Eucarística I o III.

953. El Obispo da la bendición al final de la Misa, para lo cual emplea la fórmula propuesta en el Pontifical.
En seguida el diácono despide al pueblo como de costumbre (274).

CALENDARIO

JUNIO
1 MIÉRCOLES. SAN JUSTINO, mártir, memoria obligatoria

Misa
de la memoria (rojo).
ro MISAL: ants. y oracs. props., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV (o bien: vol. III-par de las nuevas ediciones).
- 2 Tim 1, 1-3. 6-12. Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos.
- Sal 122. R. A ti, Señor, levanto mis ojos.
- Mc 12, 18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.
o bien: cf. vol. V (o bien: vol. IV de las nuevas ediciones).

Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.

Martirologio: elogs. del 2 de junio, pág. 344.
CALENDARIOS: Cuenca-ciudad: Nuestra Señora de la Luz (S).
Rogacionistas e Hijas del Divino Celo: San Aníbal, presbítero (S).
Tarazona: San Íñigo, abad (MO).
Ciudad Real: Beato Fernando de Ayala, presbítero y mártir (MO).
Clérigos Regulares de Somasca: Beato Giovanni B. Scalabrini (ML).
Burgos: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo, emérito (1996).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Memoria de san Justino, mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, y la confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido al prefecto Rústico, ante quien se declaró cristiano, siendo condenado a la pena capital. (c. 165)

1 de junio
San Justino, mártir
Memoria
Die 1 iunii
S. Iustini, martyris
Memoria
Antífona de entrada Cf. Sal 118, 85. 46
Me han cavado fosas los insolentes ignorando tu voluntad; pero yo comentaré tus preceptos ante los reyes y no me avergonzaré.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 118, 85. 46
Narravérunt mihi iníqui fabulatiónes, sed non ut lex tua: ego autem loquébar de testimóniis tuis in conspéctu regum, et non confundébar.
Oración colecta
Señor, tú que has enseñado a san Justino a encontrar en la locura de la cruz la incomparable sabiduría de Cristo, concédenos, por intercesión de tu mártir, la gracia de alejar los errores que nos cercan y de mantenernos firmes en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui per stultítiam crucis eminéntem Iesu Christi sciéntiam beátum Iustínum mártyrem mirabíliter docuísti, eius nobis intercessióne concéde, ut, errórum circumventióne depúlsa, fídei firmitátem consequámur. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del Miércoles de la IX semana del Tiempo Ordinario, año par (Lecc. III-par).

PRIMERA LECTURA 2 Tim 1, 1-3. 6-12
Reaviva el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos
Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
El nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.
De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro. Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 122, 1b-2b. 2cdefg (R.: 1b)
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

V. A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores.
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

V. Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
R.
A ti, Señor, levanto mis ojos. Ad te, Dómine, levávi óculos meos

Aleluya Jn 11, 25a. 26
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Yo soy la resurrección y la vida —dice el Señor—; el que cree en mi no morirá para siempre. Ego sum resurréctio et vita, dicit dóminus; qui credit in me non moriétur in ætérnum.
R.

EVANGELIO Mc 12, 18-27
No es Dios de muertos, sino de vivos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, se acercan a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntan:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y de descendencia a su hermano
.
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».
Jesús les respondió:
«¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Teofilacto, Catena aurea.
Es como si dijera: vosotros no entendéis cuál es la resurrección que anuncia la Escritura, porque creéis que los cuerpos en la resurrección han de ser lo que son ahora, y no será así. Por tanto, no conocéis la Escritura. Pero también ignoráis el poder divino, porque consideráis esto difícil, y decís: ¿Cómo podrán juntarse los miembros separados y volver a ellos el espíritu? Pero esto no es nada con respecto al poder divino. "Porque cuando habrán resucitado de entre los muertos, dice, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos", etc. Es como si dijera: la restauración de la vida será divina y angélica, y no seremos entregados más a la corrupción, permaneciendo siempre los mismos. Por esto no habrá ya matrimonio, puesto que lo hay ahora por la corrupción para que, multiplicándose, no desaparezca el género humano. Seremos entonces como los ángeles, que, aunque sin sucesión nupcial, no desaparecen.

Oración de los fieles
Ferias del Tiempo Ordinario III.
291. Oremos, hermanos, por todo el pueblo santo de Dios.
- Para que introduzca en la plenitud de su santa Iglesia a los no cristianos y a lo no creyentes. Roguemos al Señor.
- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.
- Para que libre al mundo del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.
- Para que conceda a nuestra(o) ciudad (pueblo) la paz, la justicia, la libertad y el bienestar. Roguemos al Señor.
- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.
Oh Dios, que sabes que la vida del hombre está sujeta a tanta necesidad: escucha las preces de los que te suplican y cumple los anhelos de los que ponen en ti toda su esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Concédenos, Señor, celebrar dignamente estos misterios que defendió con valentía tu mártir san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Concéde nobis, quaesumus, Dómine, haec digne frequentáre mystéria, quae beátus Iustínus strénua virtúte deféndit. Per Christum.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
Antífona de comunión 1 Co 2, 2
Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.
Antiphona ad communionem Cf. 1Co 2,2
Non iudicávi me scire áliquid inter vos, nisi Iesum Christum, et hunc crucifíxum.
Oración después de la comunión
Tú que nos has reconfortado con el pan del cielo, concédenos, Señor, que, siguiendo fielmente las enseñanzas del mártir san Justino, nos mantengamos en continua acción de gracias por los dones que de ti recibimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Caelésti alimónia refécti, súpplices te, Dómine, deprecámur, ut, beáti Iustíni mártyris mónitis obsequéntes, de accéptis donis semper in gratiárum actióne maneámus. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 2 de junio
S
antos mártires Marcelino, presbítero, y Pedro, exorcista
, de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, en la persecución bajo Diocleciano, fueron condenados a muerte, y conducidos al lugar del suplicio, que estaba lleno de zarzales, después de obligarles a cavar su propia tumba fueron degollados y enterrados, para que no quedase su sepultura, pero, más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus restos a Roma, en la vía Labicana, en el cementerio llamado «ad Duas Lauros» (c. 304).
2. En Lyon, en la Galia, santos mártires Potino, obispo, y Blandina, junto con cuarenta y seis compañeros (Estos son los nombres: Zacarías, presbítero, Vecio Epagato, Macario, Asclibíades, Silvio, Primo, Ulpio, Vital, Comino, Octubre, Filomeno, Gemino, Julia, Albina, Grata, Emilia, Potamia, Pompeya, Rodana, Biblis, Quarcia, Materna, Helpis; Santo, diácono; Maturo, neófito; Atalo de Pérgamo, Alexander de Frigia, Pontico, Justo, Aristeo, Cornelio, Zosimo, Tito, Julio, Zotico, Apolonio, Geminiano, otra Julia, Ausona, otra Emilia, Jamnica, otra Pompeya, Domna, Justa, Trófima y Antonia.), de quienes la carta de la Iglesia de Lyon a las Iglesias de Asia y Frigia cuenta con detalle su valeroso y repetido certamen, en tiempo del emperador Marco Aurelio. El obispo Potino, ya nonagenario, al poco tiempo de ser encarcelado falleció, algunos otros también murieron en la cárcel, mientras que los restantes fueron expuestos como espectáculo en el anfiteatro, ante miles de personas, donde los que eran ciudadanos romanos fueron degollados y los demás entregados a las fieras, y por último Blandina, reservada para un combate más cruel y prolongado, después de alentar a sus compañeros les siguió al ser degollada (177).
3. En Formia, de la Campania, san Erasmo, obispo y mártir (c. 303).
4. En Roma, en la basílica de San Pedro, san Eugenio I, papa, que sucedió a san Martín, mártir (657).
5. En el Bósforo, de la Propóntide, muerte de san Nicéforo, obispo de Constantinopla, quien, propugnador acérrimo de las tradiciones paternas, se opuso con decisión al emperador iconoclasta León el Armenio, defendiendo el culto de las sagradas imágenes. Expulsado de su sede y encerrado mucho tiempo en un monasterio, entregó su alma a Dios (629).
6*. En Acqui, del Piamonte, san Guido, obispo (1070).
7*. En Trani, de la Apulia, san Nicolás, peregrino, que, natural de Grecia, recorría toda la región llevando un crucifijo en la mano y repitiendo incensantemente: «Señor, ten piedad» (1094).
8*. En Sandomierz, junto al río Vístula, en Polonia, beatos Sadoc, presbítero, y sus compañeros de la Orden de Predicadores, mártires, que, según la tradición, fueron víctimas de los tártaros mientras cantaban la Salve Regina, saludando al final de su existencia a la Madre de la Vida (1260).
9. En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, santo Domingo Ninh, mártir, joven agricultor que, por no querer pisotear la cruz, fue degollado en tiempo del emperador Tu Duc (1862).
10. En la ciudad de Astorga, en Hispania, san Dictino, obispo, que defendió con firmeza la sana doctrina cristiana (s. V).
11. En la ciudad de Girona, en la Hispania Tarraconense, memoria de los santos Germán, Paulino, Justo y Sicio mártires (s. inc.).
12. En la localidad de Ortega, en región de Burgos, memoria de san Juan, presbítero, quien, después de haber visitado los Santos Lugares de Jerusalén, dedicó su vida a atender a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela (1163).

Papa Francisco: La riqueza de la adoración en la liturgia, 28-julio-2013.

Textos del Papa Francisco

Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso a Roma (con ocasión de la JMJ), 28 de julio de 2013
La riqueza de la adoración en la liturgia

En las Iglesias ortodoxas se ha conservado esa primigenia liturgia, tan hermosa. Nosotros hemos perdido un poco el sentido de la adoración. Ellos lo conservan, alaban a Dios, adoran a Dios, cantan, el tiempo no cuenta. El centro es Dios, y con ocasión de la pregunta que usted me hace, quisiera decir que esto es una riqueza.

martes, 26 de abril de 2016

Martes 31 mayo 2016, La Visitación de la Virgen María, fiesta.

SOBRE LITURGIA

CEREMONIAL DE LOS OBISPOS
(14-septiembre-1984)

LITURGIA DE LA PALABRA

940. En la liturgia de la palabra todo se hace del modo acostumbrado.
Las lecturas del Evangelio se toman, según las rúbricas, sea de los textos propuestos en el Leccionario para la celebración de la dedicación de un altar, sea de la Misa del día (255).

941. Después de la lectura del Evangelio, el Obispo se sienta, como de costumbre, con mitra y báculo, y hace la homilía en la que explica tanto las lecturas bíblicas como el sentido de la celebración (256).

942. El Credo siempre se dice.
La oración universal se omite, ya que en su lugar se cantan las letanías de los Santos (257).

ORACIÓN DE DEDICACIÓN Y UNCIONES

Súplica litánica


943. Concluido el Credo, el Obispo invita al pueblo a orar, diciendo: Queridos hermanos, suba, u otra monición semejante a ésta (258).
Entonces se cantan las letanías de todos los Santos, a las que todos responden. En los domingos y también en tiempo pascual, las letanías se cantan estando todos de pie, en los demás días, de rodillas. En este caso el diácono dice: Pongámonos de rodillas (259).
En las letanías se agregarán en los respectivos sitios, las invocaciones del Titular de la iglesia, del Patrono del lugar y, si es del caso, de los Santos cuyas reliquias se van a depositar. Se pueden agregar también otras peticiones conforme a la naturaleza peculiar de la celebración y a la circunstancia de los fieles (260).
Terminado el canto de las letanías, el Obispo, de pie y con las manos extendidas, dice la oración: Te pedimos, Señor.
En seguida el diácono, si es del caso, dice: Podéis levantaros.
Y todos se ponen de pie.
El Obispo recibe nuevamente la mitra para realizar la colocación de las reliquias.
Cuando no se depositan las reliquias de los Santos, el Obispo dice inmediatamente la oración de dedicación, como se indica en el n. 945 (261).

Colocación de las reliquias

944. Después, si se van a depositar algunas reliquias de Mártires o de Santos debajo del altar, el Obispo se acerca a éste.
Un diácono o un presbítero lleva las reliquias al Obispo, quien las coloca en el sepulcro preparado oportunamente. Entretanto se canta la antífona: Santos de Dios que habéis recibido un lugar bajo el altar, o, Los cuerpos de los Santos, con el Salmo 14, u otro canto adecuado.
Mientras tanto un albañil cierra el sepulcro y el Obispo regresa a la cátedra (262).

Oración de dedicación

945. Cumplido lo anterior, el Obispo, de pie y sin mitra, junto al altar, con las manos extendidas, canta o dice: Te alabamos (263).

CALENDARIO

31 MARTES. LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA, fiesta


Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María, con motivo de su viaje al encuentro de su prima Isabel, que estaba embarazada de un hijo en su ancianidad, y a la que saludó. Al encontrarse gozosas las dos futuras madres, el Redentor que venía al mundo santificó a su precursor, que aún estaba en el seno de Isabel, y al responder María al saludo de su prima, exultante de gozo en el Espíritu Santo, glorificó a Dios con el cántico de alabanza del Magníficat (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la fiesta (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. II-V de santa María Virgen.
LECC.: vol. V.
- Sof 3, 14-18. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti.
o bien: Rom 12, 9-16b. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad.
- Salmo: Is 12, 2-6. R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.
- Lc 1, 39-56. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la fiesta. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 1 de junio, pág. 341.
CALENDARIOS: Salesas: (S).
Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús: Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús (S).

TEXTOS MISA

31 de mayo
LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
Fiesta
Die 31 maii
IN VISITATIONE BEATAE MARIAE VIRGINIS
Festum
Antífona de entrada Sal 65, 16
Fieles de Dios, venid a escuchar; os contaré lo que el Señor ha conmigo.
Antiphona ad introitum Cf. Ps 65,16
Veníte, audíte, et narrábo, omnes qui timétis Deum, quanta fecit Dóminus ánimae meae.
Se dice Gloria.
Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso, tú que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba ya en su seno a tu Hijo, el deseo de visitar a su prima Isabel, concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del Espíritu, podamos, con María, cantar tus maravillas durante toda nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui beátam Vírginem Maríam, Fílium tuum gestántem, ad visitándam Elísabeth inspirásti, praesta, quaesumus, ut, afflánti Spirítui obsequéntes, cum ipsa te semper magnificáre possímus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la fiesta de La Visitación de la Virgen María

PRIMERA LECTURA (primera opción) Sof 3, 14-18
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti

Lectura de la profecía de Sofonías.

Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.
Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».
Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (segunda opción) Rom 12, 9-16b
Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

Hermanos:
Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno.
Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo.
En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes.
Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis.
Con los que ríen, estad alegres; con los que lloran, llorad.
Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6)
R.
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Magnus in medio tui Sanctus Israel.

V. El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R.
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Magnus in medio tui Sanctus Israel.

V. Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R.
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Magnus in medio tui Sanctus Israel.

V. Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» R.
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Magnus in medio tui Sanctus Israel.

Aleluya Cf. Lc 1, 45
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V.
Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Beata es, Virgo María, quae credidisti quoniam perficientur ea quae dicta sunt tibi a Dómino.
R.

EVANGELIO Lc 1, 39-56
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 15-agosto-2015
El cántico de la Virgen nos deja también intuir el sentido cumplido de la historia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, entonces no podía «conocer la corrupción del sepulcro la mujer que, por obra del Espíritu, concibió en su seno al autor de la vida, Jesucristo» (Prefacio). Todo esto no tiene que ver sólo con María. Las «cosas grandes» hechas en Ella por el Todopoderoso nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje en la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta al Cielo, no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, tiene una meta segura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor.

Oración de los fieles
330.
Haciendo nuestros los sentimientos de María, expresados en su cántico de alabanza, oremos a Dios Padre por las necesidades de la Iglesia y de todos los hombres.
- Por la Iglesia, que lleva en su seno, como María, a Jesús, salvación para el mundo entero. Roguemos al Señor.
- Por los que viven solos, desamparados, ignorados por sus parientes y convecinos. Roguemos al Señor.
- Por las madres en periodo de gestación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros, que recordamos hoy el ejemplo admirable de María visitando a su parienta Isabel y poniéndose a su servicio. Roguemos al Señor.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti, Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, complácete en este sacrificio de salvación que te ofrecemos, como te has complacido en el gesto de amor de la Virgen María al visitar a su prima Isabel. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Maiestáti tuae, Dómine, hoc nostrum gratum sit sacrifícium salutáre, sicut beatíssimae Unigéniti tui Matris habuísti acceptábilem caritátem. Per Christum.
PREFACIO II DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Iglesia alaba a Dios inspirándose en las palabras de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Señor, y proclamar tus maravillas en la perfección de tus santos; y, al conmemorar a la bienaventurada Virgen María, exaltar especialmente tu generosidad inspirándonos en su mismo cántico de alabanza.
En verdad hiciste obras grandes en favor de todos los pueblos, y has mantenido tu misericordia de generación en generación, cuando, al mirar la humillación de tu esclava, por ella nos diste al autor de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE BEATA MARIA VIRGINE
Ecclesia, verbis Mariae, laudes Deo persolvit
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, in ómnium Sanctórum provéctu te mirábilem confitéri, et potíssimum, beátae Vírginis Maríae memóriam recoléntes, cleméntiam tuam ipsíus grato magnificáre praecónio.
Vere namque in omnes terrae fines magna fecísti, ac tuam in saecula prorogásti misericórdiae largitátem, cum, ancíllae tuae humilitátem aspíciens, per eam dedísti humánae salútis auctórem, Fílium tuum, Iesum Christum, Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam adórat exércitus Angelórum, ante conspéctum tuum in aeternitáte laetántium. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, sócia exsultatióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III.
Antífona de comunión Lc 1, 48-49
Me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es Santo.
Antiphona ad communionem Lc 1, 48-49
Beátam me dicent omnes generatiónes, quia fecit mihi magna qui potens est, et sanctum nomen eius.
Oración después de la comunión
Que tu Iglesia te glorifique, Señor, por todas las maravillas que has hecho con tus hijos, y así como Juan Bautista exultó de alegría al presentir a Cristo en el seno de la Virgen, haz que tu Iglesia lo perciba siempre vivo en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Magníficet te, Deus, Ecclésia tua qui tuis fecísti magna fidélibus, et, quem laténtem beátus Ioánnes cum exsultatióne praesénsit, eúndem semper vivéntem cum laetítia in hoc percípiat sacraménto. Qui vivit et regnat in saecula saeculórum.
Bendición Solemne: Santa María Virgen
El Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, os colme de sus bendiciones.
R. Amén.
Que os acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien habéis recibido al Autor de la vida.
R. Amén.
Y a todos vosotros, reunidos hoy para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor os conceda la alegría del Espíritu y los bienes de su reino.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis. De beata Maria Virgine
Deus, qui per beátae Maríae Vírginis partum genus humánum sua vóluit benignitáte redímere, sua vos dignétur benedictióne ditáre.
R. Amen.
Eiúsque semper et ubíque patrocínia sentiátis, per quam auctórem vitae suscípere meruístis.
R. Amen.
Et qui hodiérna die devótis méntibus convenístis, spiritálium gaudiórum caelestiúmque praemiórum vobíscum múnera reportétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 1 de junio
M
emoria de san Justino, mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, la cual confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido ante el prefecto Rústico y, por confesar que era cristiano, fue condenado a la pena capital (c. 165).
2. También en Roma, santos Caritón y Cariti, Evelpisto y Jeracio, Peón y Liberiano, mártires, los cuales fueron discípulos de san Justino y, junto con él, recibieron la corona eterna (c. 165).
3. En Alejandría, en Egipto, santos mártires Amón, Zenón, Ptolomeo e Ingenuo, soldados, y Teófilo, anciano, que estando en el tribunal, al darse cuenta de que uno de los cristianos que era martirizado flaqueaba y se inclinaba a apostatar, con el rostro, la mirada y gestos intentaron animarle, y al ser objeto de protestas por parte del populacho, se adelantaron confesándose cristianos y, por medio de su victoria, Cristo, que les infundió constancia, triunfó gloriosamente (249).
4. En Licópoli, también en Egipto, santos mártires Isquirión, oficial del ejército, junto con otros cinco soldados, que bajo el prefecto Arrio y en tiempo del emperador Decio, por su fe en Cristo fueron muertos de diversas maneras (c. 250).
5. En Bolonia, ciudad de la Emilia, san Próculo, mártir, que por su fe cristiana fue crucificado (c. 300).
6. En Montefalco, en la Umbría, san Fortunato, presbítero, de quien se dice que, siendo pobre, con su trabajo constante ayudó a los desvalidos, y que entregó su vida en favor de los hermanos (s. IV/V).
7. En la isla de Lérins, en la Provenza, san Caprasio, solitario, que, juntamente con san Honorato, se retiró allí y dio comienzo a la vida monástica (430).
8*. En Arvernia, en Aquitania, san Floro, que dio nombre al monasterio que se edificó sobre su tumba, así como a la ciudad y a la sede episcopal (s. inc.).
9*. En Bretaña Menor, san Ronón, obispo, el cual, oriundo de Hibernia (hoy Irlanda), vivió como solitario en los bosques de la región (c. s. VIII).
10*. En la región de Leicester, en Inglaterra, san Vistano, mártir, que, perteneciente a la estirpe real de Mercia, por oponerse al matrimonio incestuoso de su madre fue asesinado por la espada del tirano (849).
11. En Tréveris, de la Renania, en Lotaringia, san Simeón, el cual, nacido de padre griego en Siracusa, después de llevar vida eremítica en Belén y en la montaña del Sinaí, finalmente se recluyó en la torre de la Puerta Negra de esa ciudad, donde murió (1035).
12. En el monasterio de Oña, en el territorio de Burgos, de la región de Castilla, en Hispania, san Enecón (o Iñigo), abad, varón pacífico, cuya muerte fue llorada también por judíos y musulmanes (c. 1060).
13*. En la ciudad de Alba, en el Piamonte, beato Teobaldo, que por amor a la pobreza dio todo su dinero para socorrer a una viuda y, trabajando como mozo de cuerda, por humildad llevó las cargas de los demás (1150).
14*. En Urbino, del Piceno, en Italia, beato Juan Pelingotto, de la Tercera Orden de San Francisco, que, siendo comerciante, procuraba favorecer más a los otros que a sí mismo, y viviendo recluido en una celda, solamente salía para atender a pobres y enfermos (1304).
15*. En Londres, en Inglaterra, beato Juan Storey, mártir, hombre de leyes y fidelísimo al Romano Pontífice, que después de haber sido encarcelado y exiliado, por su fe católica fue condenado a muerte y ahorcado en Tyburn, alcanzando así los goces eternos (1571).
16. En Omura, en Japón, beatos mártires Alfonso Navarrete, de la Orden de Predicadores, Fernando de San José de Ayala, de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, y León Tanaka, religioso de la Compañía de Jesús, que fueron degollados a causa de la fe cristiana, por decisión del supremo mandatario Hideta (1617).
17*. En una nave-prisión anclada ante el puerto de Rochefort, en Francia, beato Juan Bautista Vernoy de Montjournal, presbítero y mártir, que era canónigo de Moulins, y por el hecho de ser sacerdote fue encarcelado, muriendo a consecuencia de la enfermedad que contrajo en prisión (1794).
18. En la ciudad de Hung Yen, en Tonquín, san José Tuc, mártir, joven campesino que se negó a pisar la cruz, por lo cual le encarcelaron y martirizaron varias veces, hasta que en tiempo del emperador Tu Duc fue degollado (1862).
19*. En Piacenza, en Italia, beato Juan Bautista Scalabrini, obispo, quien trabajó incansable por el bien de su iglesia, mostrado un especial interés por los sacerdotes, agricultores y obreros. En favor de los emigrantes a los países de América fundó dos Pías Sociedades del Sagrado Corazón (1905).
20*. En Messina, de Sicilia, en Italia, beato Aníbal María Di Francia, presbítero, que fundó la Congregación de los Rogacionistas del Corazón de Jesús y las Hijas del Celo Divino, para rogar al Señor que dé santos sacerdotes a su Iglesia (1927).