jueves, 27 de noviembre de 2014

Jueves 1 enero 2015, Santa María, Madre de Dios, solemnidad. Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

La solemnidad de santa María, Madre de Dios


115. El 1 de Enero, Octava de la Navidad, la Iglesia celebra la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. La maternidad divina y virginal de María constituye un acontecimiento salvífico singular: para la Virgen fue presupuesto y causa de su gloria extraordinaria; para nosotros es fuente de gracia y de salvación, porque "por medio de ella hemos recibido al Autor de la vida".

La solemnidad del 1 de Enero, eminentemente mariana, ofrece un espacio particularmente apto para el encuentro entre la piedad litúrgica y la piedad popular: la primera celebra este acontecimiento con las formas que le son propias; la segunda, si está formada de manera adecuada, no dejará de dar vida a expresiones de alabanza y felicitación a la Virgen por el nacimiento de su Hijo divino, y de profundizar en el contenido de tantas formulas de oración, comenzando por la que resulta tan entrañable a los fieles: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores".

116. En Occidente el 1 de Enero es un día para felicitarse: es el inicio del año civil. Los fieles están envueltos en el clima festivo del comienzo del año y se intercambian, con todos, los deseos de "Feliz año". Sin embargo, deben saber dar a esta costumbre un sentido cristiano, y hacer de ella casi una expresión de piedad. Los fieles saben que "el año nuevo" está bajo el señorío de Cristo y por eso, al intercambiarse las felicitaciones y deseos, lo ponen, implícita o explícitamente, bajo el dominio de Cristo, a quien pertenecen los días y los siglos eternos (cfr. Ap 1,8; 22,13).

Con esta conciencia se relaciona la costumbre, bastante extendida, de cantar el 1 de Enero el himno Veni, creator Spiritus, para que el Espíritu del Señor dirija los pensamientos y las acciones de todos y cada uno de los fieles y de las comunidades cristianas durante todo el año.

117. Entre los buenos deseos, con los que hombres y mujeres se saludan el 1 de Enero, destaca el de la paz. El "deseo de paz" tiene profundas raíces bíblicas, cristológicas y navideñas; los hombres de todos los tiempos invocan el "bien de la paz" , aunque atentan contra él frecuentemente, y en el modo más violento y destructor: con la guerra.

La Sede Apostólica, partícipe de las aspiraciones profundas de los pueblos, desde el 1967, ha señalado para el 1 de Enero la celebración de la "Jornada mundial de la paz".

La piedad popular no ha permanecido insensible ante esta iniciativa de la Sede Apostólica y, a la luz del Príncipe de la paz recién nacido, convierte este día en un momento importante de oración por la paz, de educación en la paz y en los valores que están indisolublemente unidos a la misma, como la libertad, la solidaridad y la fraternidad, la dignidad de la persona humana, el respeto de la naturaleza, el derecho al trabajo y el carácter sagrado de la vida, y de denuncia de situaciones injustas, que turban las conciencias y amenazan la paz.

CALENDARIO

 AÑO 2015. ENERO
+
 JUEVES. SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, Solemnidad

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la Octava de la Natividad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como Theotokos, porque en ella la Palabra se hizo carne, y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre (elog. del Martirologio Romano).

Misa de la solemnidad (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. I de SMV, embolismos props. de la Octava en las PP.EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. II, lects. props. de la Solemnidad:
- Núm 6, 22-27. Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.
- Sal 66. R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.
- Gál 4, 4-7. Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer.
- Lc 2, 16-21. Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.

María, la madre de Dios. Iniciamos un nuevo año civil. Lo comenzamos alegres y nos felicitamos deseándonos un año feliz. Nos preguntamos también ¿Qué pasará este año? Dios también nos felicita bendiciéndonos y deseándonos la paz (1 Lect.). Pablo resume el misterio de la encarnación, diciendo que Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y nos hace hijos suyos (2 Lect.). María, la bendita por Diops, recibe la visita de los pastores (Ev.). Su maternidad no termina en Belén, sino en la cruz por eso es Madre de Dios y de todos.

JORNADA POR LA PAZ, mundial (pontificia): Celebración de la liturgia del día, alusión en la monición de entrada y en la homilía, intención en la orac. univ.
No se permiten otras celebraciones, tampoco la Misa exequial.

Liturgia de las Horas: oficio de la Solemnidad. Te Deum. Comp. Dom. II.

Martirologio: elogs. del 2 de enero, pág. 89.
CALENDARIOS: HH. de Belén: Santa María, Madre de Dios. Nuestra Señora de Belén (S).

TEXTOS MISA

Elogio del martirologio
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la Octava de la Natividad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como «Theotokos», porque en ella la Palabra se hizo carne, y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.

1 de enero
Octava de Navidad
SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS
Die 1 ianuarii
In octava Nativitatis Domini
SOLLEMNITAS SANCTAE DEI GENETRICIS MARIAE
Antífona de entrada
¡Salve, Madre Santa!, Virgen, Madre del Rey, que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
Antiphona ad introitum
Salve, sancta Parens, eníxa puérpera Regem, qui caelum terrámque regit in saecula saeculórum.
Se dice Gloria.Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquélla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui salútis aetérnae, beátae Maríae virginitáte fecúnda, humáno géneri praemia praestitísti, tríbue, quaesumus, ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus Fílium tuum auctórem vitae suscípere. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Octava de Navidad.

PRIMERA LECTURA
Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

Lectura del libro de los Números 6. 22-27

El Señor habló a Moisés:
- «Di a Aarón y a sus hijos:
Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz."
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.Deus misereátur nostri, et benedícat nobis.

El Señor tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.Deus misereátur nostri, et benedícat nobis.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud y
gobiernas las naciones de la tierra. R.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.Deus misereátur nostri, et benedícat nobis.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.
El Señor tenga piedad y nos bendiga.Deus misereátur nostri, et benedícat nobis.

SEGUNDA LECTURA
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

ALELUYA
Hb 1, 1-2
En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.Multifáriam olim Deus loquens pátribus in prophétis, novíssime diébus istis locútus est nobis in Fílio.

EVANGELIO
Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo corno les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia católica.
La maternidad divina de María
495 Llamada en los Evangelios "la Madre de Jesús"(Jn 2, 1; Jn 19, 25; cf. Mt 13, 55, etc. ), María es aclamada bajo el impulso del Espíritu como "la madre de mi Señor" desde antes del nacimiento de su hijo (cf Lc 1, 43). En efecto, aquél que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios ["Theotokos"] (cf. DS 251).
509 María es verdaderamente "Madre de Dios" porque es la madre del Hijo eterno de Dios hecho hombre, que es Dios mismo.
527 La Circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento (cf. Lc 2, 21) es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley (cf. Ga 4, 4) y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura "la circuncisión en Cristo" que es el Bautismo (Col 2, 11  - 13).
MARIA, MADRE DE CRISTO, MADRE DE LA IGLESIA
963 Después de haber hablado del papel de la Virgen María en el Misterio de Cristo y del Espíritu, conviene considerar ahora su lugar en el Misterio de la Iglesia. "Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios y del Redentor… más aún, `es verdaderamente la madre de los miembros (de Cristo) porque colaboró con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza'(S. Agustín, virg. 6)" (LG 53). "… María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia" (Pablo VI discurso 21 de noviembre 1964).
I. LA MATERNIDAD DE MARIA RESPECTO DE LA IGLESIA
Totalmente unida a su Hijo…
964 El papel de María con relación a la Iglesia es inseparable de su unión con Cristo, deriva directamente de ella. "Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte" (LG 57). Se manifiesta particularmente en la hora de su pasión:
"La Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz. Allí, por voluntad de Dios, estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de Madre que, llena de amor, daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: 'Mujer, ahí tienes a tu hijo' (Jn 19, 26  - 27)" (LG 58).
965 Después de la Ascensión de su Hijo, María "estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones" (LG 69). Reunida con los apóstoles y algunas mujeres, "María pedía con sus oraciones el don del Espíritu, que en la Anunciación la había cubierto con su sombra" (LG 59).
… también en su Asunción …
966 "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte" (LG 59; cf. la proclamación del dogma de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María por el Papa Pío XII en 1950: DS 3903). La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:
"En tu parto has conservado la virginidad, en tu dormición no has abandonado el mundo, oh Madre de Dios: tú te has reunido con la fuente de la Vida, tú que concebiste al Dios vivo y que, con tus oraciones, librarás nuestras almas de la muerte" (Liturgia bizantina, Tropario de la fiesta de la Dormición [15 de agosto]).
… ella es nuestra Madre en el orden de la gracia
967 Por su total adhesión a la voluntad del Padre, a la obra re dentora de su Hijo, a toda moción del Espíritu Santo, la Virgen María es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad. Por eso es "miembro muy eminente y del todo singular de la Iglesia" (LG 53), incluso constituye "la figura" ["typus"] de la Iglesia (LG 63).
968 Pero su papel con relación a la Iglesia y a toda la humanidad va aún más lejos. "Colaboró de manera totalmente singular a la obra del Salvador por su fe, esperanza y ardiente amor, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres. Por esta razón es nuestra madre en el orden de la gracia" (LG 61).
969 "Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna… Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora" (LG 62).
970 "La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres … brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia" (LG 60). "Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor. Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente" (LG 62).

SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS
XLVII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Basílica Vaticana, Miércoles 1 de enero de 2014

La primera lectura que hemos escuchado nos propone una vez más las antiguas palabras de bendición que Dios sugirió a Moisés para que las enseñara a Aarón y a sus hijos: «Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz» (Nm 6,24-25). Es muy significativo escuchar de nuevo esta bendición precisamente al comienzo del nuevo año: ella acompañará nuestro camino durante el tiempo que ahora nos espera. Son palabras de fuerza, de valor, de esperanza. No de una esperanza ilusoria, basada en frágiles promesas humanas; ni tampoco de una esperanza ingenua, que imagina un futuro mejor sólo porque es futuro. Esta esperanza tiene su razón de ser precisamente en la bendición de Dios, una bendición que contiene el mejor de los deseos, el deseo de la Iglesia para todos nosotros, impregnado de la protección amorosa del Señor, de su ayuda providente.
El deseo contenido en esta bendición se ha realizado plenamente en una mujer, María, por haber sido destinada a ser la Madre de Dios, y se ha cumplido en ella antes que en ninguna otra criatura.
Madre de Dios. Este es el título principal y esencial de la Virgen María. Es una cualidad, un cometido, que la fe del pueblo cristiano siempre ha experimentado, en su tierna y genuina devoción por nuestra madre celestial.
Recordemos aquel gran momento de la historia de la Iglesia antigua, el Concilio de Éfeso, en el que fue definida con autoridad la divina maternidad de la Virgen. La verdad sobre la divina maternidad de María encontró eco en Roma, donde poco después se construyó la Basílica de Santa María «la Mayor», primer santuario mariano de Roma y de todo occidente, y en el cual se venera la imagen de la Madre de Dios —la Theotokos— con el título de Salus populi romani. Se dice que, durante el Concilio, los habitantes de Éfeso se congregaban a ambos lados de la puerta de la basílica donde se reunían los Obispos, gritando: «¡Madre de Dios!». Los fieles, al pedir que se definiera oficialmente este título mariano, demostraban reconocer ya la divina maternidad. Es la actitud espontánea y sincera de los hijos, que conocen bien a su madre, porque la aman con inmensa ternura. Pero es algo más: es elsensus fidei del santo pueblo fiel de Dios, que nunca, en su unidad, nunca se equivoca.
María está desde siempre presente en el corazón, en la devoción y, sobre todo, en el camino de fe del pueblo cristiano. «La Iglesia… camina en el tiempo… Pero en este camino —deseo destacarlo enseguida— procede recorriendo de nuevo el itinerario realizado por la Virgen María» (Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 2). Nuestro itinerario de fe es igual al de María, y por eso la sentimos particularmente cercana a nosotros. Por lo que respecta a la fe, que es el quicio de la vida cristiana, la Madre de Dios ha compartido nuestra condición, ha debido caminar por los mismos caminos que recorremos nosotros, a veces difíciles y oscuros, ha debido avanzar en «la peregrinación de la fe» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58).
Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: «He ahí a tu madre» (Jn 19,27). Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás. Y la «mujer» se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su corazón herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, a todos, y los ama como los amaba Jesús. La mujer que en las bodas de Caná de Galilea había cooperado con su fe a la manifestación de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrección de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los demás. María se convierte así en fuente de esperanza y de verdadera alegría.
La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz y de Dios; y la invocamos todos juntos :, y os invito a invocarla tres veces, imitando a aquellos hermanos de Éfeso, diciéndole: ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! ¡Madre de Dios! Amén.


Se dice Credo. Dicitur Credo.
Oración de los fieles
60. Confiando a Cristo, Rey de la paz, por intercesión de santa María, madre de Dios y madre nuestra, las primicias del nuevo año, con el sincero propósito de cooperar a la edificación de un mundo nuevo, elevemos al Padre nuestra común oración.
- Por el papa N., por nuestro obispo N., por todos los pastores de la Iglesia: para que sean incansables mensajeros de la verdad y testigos de la paz, al servicio del pueblo
Cuando se celebra la jornada por la paz:
- Por todos los que tienen particulares responsabilidades políticas, educativas y sociales: para que sepan proyectar y construir la verdadera paz, que nunca se desanima, que cura las heridas y que protege y promueve la vida. Roguemos al Señor.
- Por las familias: para que realicen dentro de sí el modelo de humanidad reconciliada en el amor e irradien en su entorno el evangelio de la paz. Roguemos al Señor.
- Por las víctimas de la violencia, por los perseguidos, los marginados, los oprimidos: para que se les reconozcan sus derechos de hombres libres y se respete en ellos la imagen del Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros: para que sepamos experimentar la paz en la casa, en la escuela, en el trabajo y en todos los campos de la convivencia humana. Roguemos al Señor.
Dios, Padre nuestro, renueva con tu Espíritu la faz de la tierra y da cumplimiento durante todo el año que hoy se abre a la aspiración de todos a la justicia y a la paz. Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las ofrendas
Señor y Dios nuestro, que en tu providencia das principio y cumplimiento a todo bien, concede, te rogamos, a cuantos celebramos hoy la fiesta de la Madre de Dios, santa María, que así como nos llena de gozo celebrar los comienzos de nuestra salvación, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, qui bona cuncta ínchoas benígnus et pérficis, da nobis, de sollemnitáte sanctae Dei Genetrícis laetántibus, sicut de inítiis tuae grátiae gloriámur ita de perfectióne gaudére. Per Christum.
PREFACIO I DE SANTA MARÍA VIRGEN
La Maternidad de María
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la solemnidad de santa María, siempre virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y, sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE BEATA MARIA VIRGINE
De Maternitate beatae Mariae Virginis
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Et te in solemnitate beátae Maríae semper Vírginis collaudáre, benedícere et praedicáre. Quae et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit, et, virginitátis glória permanénte, lumen aetérnum mundo effúdit, Iesum Christum Dóminum nostrum.
Per quem maiestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Caeli caelorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim, sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti iúbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. Se dice Reunidos en comunión propio PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO. Dicitur Communicántes proprium.
Antífona de comunión Heb 13, 8
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.
Antiphona ad communionem He 13, 8
Iesus Christus heri et hódie, ipse et in saecula.
Oración después de la comunión
Hemos recibido con alegría los sacramentos del cielo; te pedimos ahora, Señor, que ellos nos ayuden para la vida eterna a cuantos proclamamos a María Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Súmpsimus, Dómine, laeti sacraménta caeléstia: praesta, quaesumus, ut ad vitam nobis profíciant sempitérnam, qui beátam semper Vírginem Maríam Fílii tui Genetrícem et Ecclésiae Matrem profitéri gloriámur. Per Christum.
Se puede utilizar la bendición solemne de la Santísima Virgen
El Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito seno de la Virgen María, os colme de sus bendiciones.
R. Amén.
Que os acompañe siempre la protección de la Virgen, por quien habéis recibido al Autor de la vida.
R. Amén.
Y a todos vosotros, reunidos hoy para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor os conceda la alegría del Espíritu y los bienes de su reino.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Adhiberi potest formula benedictionis sollemnis.
De beata Maria Virgine
Deus, qui per beátae Maríae Vírginis partum genus humánum sua vóluit benignitáte redímere, sua vos dignétur benedictióne ditáre.
R. Amen.
Eiúsque semper et ubíque patrocínia sentiátis, per quam auctórem vitae suscípere meruístis.
R. Amen.
Et qui hodiérna die devótis méntibus convenístis, spiritálium gaudiórum caelestiúmque praemiórum vobíscum múnera reportétis.
R. Amen.
Et benedíctio Dei omnipoténtis, Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti, descéndat super vos et máneat semper.
R. Amen.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 2 de enero
M
emoria de los santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), apellidado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero de 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y, finalmente, de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, mereciendo por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores (389).
2. En Roma, muerte de san Telesforo, papa, que, según recuerda san Ireneo, siendo el séptimo sucesor de los apóstoles, sufrió un glorioso martirio (c. 136).
3. En el territorio de Cori, a treinta miliarios de la ciudad de Roma, santos Argeo, Narciso y Marcelino, mártires (s. IV).
4. En Marsella, ciudad de la Provenza, en Galia (hoy Francia), san Teodoro, obispo, que, esforzándose en establecer la disciplina eclesiástica, fue objeto de persecución por parte de los reyes Childeberto y Guntramno, quienes le exiliaron por tres veces (594).
5*. En el monasterio de Bobbio, en la región de Emilia (hoy Italia), san Bladulfo, presbítero y monje, discípulo de san Columbano (c. 630).
6. En Milán, ciudad de Lombardía (hoy Italia), san Juan Bueno, obispo, que restituyó a esta población la sede episcopal, trasladada por causa de los lombardos a la ciudad de Génova. Por su fe y sus buenas costumbres fue agradable a Dios y a los hombres (c. 660).
7*. En la región de Tulle, en Aquitania (hoy Francia), san Vincenciano, eremita (672).
8*. En Luimneach, ciudad de Hibernia (hoy Irlanda), san Mainquino, celebrado como obispo (s. VII).
9. En el monasterio de Corbie, en la Galia Ambianense (hoy Francia), san Adalardo, abad, que dispuso las cosas para que todos tuviesen lo necesario, de modo que nadie abundase en lo superfluo o pereciese por la miseria, y así dieran alabanza a Dios (826).
10*. En Maurienne, en la Saboya (hoy Francia), san Airaldo, obispo, que, tanto en la soledad de Portes como en la sede de Maurienne, supo conciliar la prudencia del pastor con la austeridad y las costumbres de los cartujos (1146).
11*. En Troina, en Sicilia (hoy Italia), san Silvestre, abad, que vivió bajo la disciplina de los santos Padres de Oriente (s. XII).
12*. En Forlí, en la región de Emilia (hoy Italia), beato Marcolino Amanni, presbítero de la Orden de Predicadores, que dedicó con gran simplicidad toda su vida, en el silencio y la soledad, al servicio de los pobres y de los niños (1397).
13*. En Soncino, de la Lombardía (hoy Italia), beata Estefanía Quinzani, virgen, de la Tercera Orden de Santo Domingo, dedicada enteramente a la contemplación de la Pasión del Señor y a la instrucción cristiana de las jóvenes (1530).
14*. En la ciudad de Angers, en Francia, beatos Guillermo Repin y Lorenzo Bâtard, presbíteros y mártires, que fueron decapitados durante la Revolución Francesa por su fidelidad a la Iglesia (1794).
15*. En la ciudad de Lachine, en la provincia canadiense de Quebec, beata María Ana (María Stella) Soureau-Blondin, virgen, la cual, aunque analfabeta en su juventud, fundó la Congregación de las Hermanas de Santa Ana, para la educación de los hijos de los campesinos, y dio siempre muestras de un carisma extraordinario en favor de la enseñanza a los jóvenes (1890).

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Miércoles 31 diciembre 2014, 31 de diciembre, Día VII de la Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

El 31 de Diciembre


114. De la piedad popular provienen algunos ejercicios de piedad característicos del 31 de Diciembre. Este día se celebra, en la mayor parte de los países de Occidente, el final del año civil. La ocasión invita a los fieles a reflexionar sobre el "misterio del tiempo", que corre veloz e inexorable. Esto suscita en su espíritu un doble sentimiento: arrepentimiento y pesar por las culpas cometidas y por las ocasiones de gracia perdidas durante el año que llega a su fin; agradecimiento por los beneficios recibidos de Dios.

Esta doble actitud ha dado origen, respectivamente, a dos ejercicios de piedad: la exposición prolongada del Santísimo Sacramento, que ofrece una ocasión a las comunidades religiosas y a los fieles, para un tiempo de oración, preferentemente en silencio; al canto del Te Deum, como expresión comunitaria de alabanza y agradecimiento por los beneficios obtenidos de Dios en el curso del año que está a punto de terminar.

En algunos lugares, sobre todo en comunidades monásticas y en asociaciones laicales marcadamente eucarísticas, la noche del 31 de Diciembre tiene lugar una vigilia de oración que se suele concluir con la celebración de la Eucaristía. Se debe alentar esta vigilia, y su celebración tiene que estar en armonía con los contenidos litúrgicos de la Octava de la Navidad, vivida no sólo como una reacción justificada ante la despreocupación y disipación con la que la sociedad vive el paso de una año a otro, sino como ofrenda vigilante al Señor, de las primicias del nuevo año.

CALENDARIO

31
MIÉRCOLES. Hasta la hora nona:
DÍA VII DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD o SAN SILVESTRE I, papa, conmemoración


Misa del día VII dentro de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. VII.
- 1Jn 2, 18-21. Estáis ungidos por el Santo y todos vosotros lo conocéis.
- Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne.

* Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario.

Liturgia de las Horas: oficio del día 31. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 1 de enero, pág. 87.

31 MIÉRCOLES. Después de la hora nona:
Misa vespertina de la solemnidad de santa María, Madre de Dios (blanco).
Liturgia de las Horas: I Vísp. de la Solemnidad, Comp. Dom. I.

TEXTOS MISA

31 de diciembre
Séptimo día dentro de la octava de Navidad
Die 31 decembris
De VII die infra octavam Nativitatis Domini
Antífona de entrada Is 9, 6
Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre: Mensajero del designio divino.
Antiphona ad introitum Is 9, 6
Puer natus est nobis, et fílius datus est nobis, cuius impérium super húmerum eius, et vocábitur nomen eius magni consílii Angelus.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que has establecido el principio y la plenitud de toda religión en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, te suplicamos nos concedas la gracia de ser contados siempre entre los miembros vivos de su Cuerpo, porque sólo en él radica la salvación del mundo Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Omnípotens sempitérne Deus, qui in Fílii tui nativitáte tribuísti totíus religiónis inítium perfectionémque constáre, da nobis, quaesumus, in eius portióne censéri, in quo totíus salútis humánae summa consístit. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 31 de diciembre, feria VII dentro de la Octava de Navidad.

PRIMERA LECTURA
Estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 18-21

Hijos míos, es el momento final.
Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final.
Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.
En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis.
Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95, 1-2. 11-12. 13-14
R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles bosque. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

ALELUYA
Jn 1, 14. 12b
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios. Verbum caro factum est, et habitávit in nobis. Quotquot recepérunt eum, dedit eis potestátem fílios Dei fíeri.

EVANGELIO
La Palabra se hizo carne

+ Comienzo del santo evangelio según san Juan 1, 1-18
Gloria a ti, Señor.

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
- «Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium 267. 
Unidos a Jesús, buscamos lo que Él busca, amamos lo que Él ama. En definitiva, lo que buscamos es la gloria del Padre, vivimos y actuamos «para alabanza de la gloria de su gracia» (Ef 1, 6). Si queremos entregarnos a fondo y con constancia, tenemos que ir más allá de cualquier otra motivación. Éste es el móvil definitivo, el más profundo, el más grande, la razón y el sentido final de todo lo demás. Se trata de la gloria del Padre que Jesús buscó durante toda su existencia. Él es el Hijo eternamente feliz con todo su ser «hacia el seno del Padre» (Jn 1, 18). Si somos misioneros, es ante todo porque Jesús nos ha dicho: «La gloria de mi Padre consiste en que deis fruto abundante» (Jn 15, 8). Más allá de que nos convenga o no, nos interese o no, nos sirva o no, más allá de los límites pequeños de nuestros deseos, nuestra comprensión y nuestras motivaciones, evangelizamos para la mayor gloria del Padre que nos ama.

Oración de los fieles
40. Oremos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que ha proclamado por sus ángeles la gloria en el cielo, la paz en la tierra y la renovación en todo el universo, para que se digne llenarnos con sus bienes.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que al celebrar las fiestas de Navidad, todos sus fieles renazcan a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo: para que reine en ellas la paz, sus magistrados las gobiernen con espíritu de servicio y cada día sea más estrecha la hermandad universal que Cristo ha traído con su nacimiento. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los enfermos, por los prisioneros y los refugiados, por los desterrados, los emigrantes y los que sufren los horrores de la guerra: para que en estos días de Navidad sientan de alguna forma la paz y el amor que Cristo ha traído al mundo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que en otros años celebraban con nosotros estas santas fiestas y han partido de este mundo: para que en el Reino eterno contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de misericordia, nuestras súplicas y ayuda a los que padecen, para que, consolados con la presencia de tu Hijo, no tengan ya que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro, fuente de toda piedad sincera y del amor fraterno, que esta ofrenda glorifique tu nombre y nuestra unión se haga fuerte por la participación en estos sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Deus, auctor sincérae devotiónis et pacis, da, quaesumus, ut et maiestátem tuam conveniénter hoc múnere venerémur, et sacri participatióne mystérii fidéliter sénsibus uniámur. Per Christum.
PREFACIO I DE NAVIDAD
Cristo, luz del mundo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque, gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO I DE NATIVITATE DOMINI
De Christo luce
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus:
Quia per incarnáti Verbi mystérium nova mentis nostrae óculis lux tuae claritátis infúlsit: ut, dum visibíliter Deum cognóscimus, per hunc in invisibílium amórem rapiámur.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. se dice Atiende propio PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de comunión 1 Jn 4, 9
Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él.
Antiphona ad communionem 1Jn 4, 9
Misit Deus Fílium suum Unigénitum in mundum, ut vivámus per eum.
Oración después de la comunión
Que tu pueblo, Señor, dirigido por tu ayuda continua, reciba los auxilios, presentes y futuros, que le envías, y sostenido, pues lo necesita, por el consuelo de las cosas temporales, ayúdale a aspirar con más confianza a los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Divérsis plebs tua, Dómine, gubernáta subsídiis, et praeséntia pietátis tuae remédia cápiat et futúra, ut, transeúntium rerum necessária consolatióne fovénte, fiduciálius ad aetérna conténdat. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 1 de enero
S
olemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la octava de la Navidad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Efeso la aclamaron como Theotocos, porque en ella la Palabra se hizo carne y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.
2. En Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), muerte de san Basilio, obispo, cuya memoria se celebra mañana (379).
3. En la Campania y en los Abruzos, en Italia, conmemoración de san Justino, que fue obispo ilustre por su celo y defensa de los cristianos (s. IV).
4. En Roma, san Almaquio, que asistiendo a los juegos de los gladiadores, por orden del prefecto de la ciudad, Alipio, fue muerto por ellos y contado entre los mártires vencedores (391).
5. En los montes del Jura, en la región de la Galia Lugdunense (hoy Francia), conmemoración de san Eugendo, abad de Condat, que desde su adolescencia vivió en este monasterio, donde promovió denodadamente la vida común (516).
6. En Ruspe, ciudad de Bizacena (hoy Túnez), san Fulgencio, obispo, que después de haber sido procurador de Bizacena, abrazó la vida monástica y, constituido obispo, durante la persecución por los vándalos sufrió mucho a causa de los arrianos y fue exiliado a Cerdeña por el rey Trasamundo. De regreso a Ruspe, dedicó el resto de su vida a alimentar a sus fieles con palabras de gracia y de verdad (c. 632).
7. En Vienne, de Borgoña (hoy Francia), san Claro, abad del monasterio de San Marcelo, que dejó a sus monjes un ejemplo de perfección religiosa (660/670).
8*. En Troyes, ciudad de Neustria (hoy Francia), san Frodoberto, fundador y primer abad del monasterio de Celle (c. 667).
9*. En el monasterio de Fécamp, en Normandía (hoy Francia), muerte de san Guillermo, abad de San Benigno de Dijon, que al final de su vida dirigió con firmeza y prudencia a muchos monjes, distribuidos en cuarenta monasterios (1031).
10. En Souvigny, de Borgoña (hoy Francia), muerte de san Odilón, abad de Cluny, que fue severo consigo mismo, pero dulce y misericordioso con los demás. Estableció treguas entre los que peleaban entre sí y, en tiempo de hambre, ayudó a los necesitados con todas sus fuerzas. Fue el primero en establecer en sus monasterios la Conmemoración de todos los fieles difuntos, fijándola para el día siguiente a la Solemnidad de todos los santos (1049).
11. En Gablonné, en Bohemia (hoy Chequia), santa Zdislava, madre de familia, que prestó consuelo a los afligidos (1252).
12*. En Gualdo Cattaneo, de la Umbría (hoy Italia), beato Hugolino, que vivió como anacoreta (s. XIV).
13. En Roma, san José María Tomasi, presbítero de la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos y cardenal, que, deseando ardientemente la instauración del culto divino, se dedicó con tesón a la investigación y publicación de textos y monumentos litúrgicos antiguos, así como a la catequesis de niños (1713).
14*. En Preuilly, de la región de Anjou, en Francia, beatos Juan y Renato Lego, presbíteros y mártires, que fueron degollados durante la Revolución Francesa por haberse negado a pronunciar el juramento impuesto al clero (1794).
15. En Roma, san Vicente María Strambi, obispo de Macerata y Tolentino, de la Congregación de la Pasión, que gobernó santamente las diócesis que tenía encomendadas y por su fidelidad hacia el Romano Pontífice fue desterrado (1824).
16*. En la ciudad de Hasselt, cerca de Maastricht, en Bélgica, beato Valentín Paquay, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, el cual se distinguió por el admirable ejemplo de su caridad cristiana en la predicación, en el ministerio de la reconciliación y en fomentar la devoción al Rosario, y en su espíritu de humildad alcanzó una gran santidad (1905).
17*. En Lvov, ciudad de Ucrania, beato Segismundo Gorazdowski, presbítero, de origen polaco, que se distinguió por su amor al prójimo, por ser precursor en el empeño de proteger la vida y por fundar el Instituto de las Hermanas de San José, dedicado a atender a los pobres y abandonados (1920).
18*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, beato Mariano Konopinski, presbítero y mártir, que, polaco de origen, falleció en la paz de Cristo a causa de las atrocidades que le infligieron los médicos (1943).

martes, 25 de noviembre de 2014

Martes 30 diciembre 2014, 30 de diciembre, Día VI de la Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES


90. La maternidad de la Iglesia se ejerce, en el caso de los niños, no solo por haberlos engendrado hijos de Dios por el Bautismo, sino también por el cuidado, educación y desarrollo de esa fe que en él recibieron y que, de algún modo, es un germen o promesa de vida cristiana que ha de crecer hasta alcanzar la talla de la edad de Cristo. La catequesis tiene como fin hacer crecer la vida de fe por el conocimiento de la Palabra de Dios. “La fe necesita la enseñanza de la Iglesia para que pueda nutrirse, crecer y dar fruto” (29).

91. La fe es don de Dios y como tal ha sido recibida en el Bautismo; pero para que ese don no quede estéril requiere respuesta del hombre, y es obra de la catequesis posterior disponer el corazón para acoger el don del Espíritu y seguir sus llamadas.

92. La fe también es conocimiento, y por eso la catequesis posterior al Bautismo ayudará a penetrar cada vez más en el Misterio divino, a la par que el niño crece, se desarrolla y “va adquiriendo el conocimiento del mundo, de la vida y del hombre” (30).

93. La fe, sobre todo, es conversión, que empieza cuando se descubre y se acepta a Cristo como salvación de Dios, y termina con el encuentro último y definitivo del Señor. Será obra de una constante y cuidadosa atención al niño ayudarle a enfrentarse con Dios que le llama, le invita y le responsabiliza. La fe compromete a todo el hombre; su desarrollo le hace más hombre y no se podrá lograr una educación integral del mismo omitiendo o relegando a segundo plano la educación de la fe. Pero nunca hay que confundir educar la fe del niño como sinónimo de una mera instrucción de un “credo” o de una cultura religiosa; es ayudarle a dar una respuesta de adhesión libre y consciente a la Palabra de Dios.

(29) S. Pío X, Enc. Acerbo nimis, n. 13.
(30) Conc. Vat. II, Declaración sobre la educación cristiana de la juventud, Gravissimum educationis momentum, n. 8.

CALENDARIO

30
MARTES. DÍA VI DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Misa del día VI dentro de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. VII.
- 1Jn 2, 12-17. El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
- Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Lc 2, 36-40. Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

* Hoy no se puede decir Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario.

Liturgia de las Horas: oficio del día 30. Te Deum. Vísp. como II Vísp. del día 25 y props. Comp. Dom. I ó II.

Martirologio: elogs. del 31 de diciembre, pág. 741.
CALENDARIOS: Santiago de Compostela: Traslación del apóstol Santiago (F).

TEXTOS MISA

30 de diciembre
Sexto día dentro de la octava de Navidad
Si no cae ningún domingo dentro de la Octava de Navidad, este día se celebra la fiesta de la Sagrada Familia.
Die 30 decembris
De VI die infra octavam Nativitatis Domini
Deficiente dominica infra octavam Nativitatis, hac die celebratur festum S. Familiae Iesu, Mariae et Ioseph.
Antífona de entrada Sb 18, 14-15
Un silencio lo envolvía todo, y al mediar la noche su carrera, tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.
Antiphona ad introitum Sg 18, 14-15
Dum médium siléntium tenérent ómnia, et nox in suo cursu médium iter habéret, omnípotens sermo tuus, Dómine, de caelis a regálibus sédibus venit.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso, por este nuevo nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, líbranos del yugo con que nos domina la antigua servidumbre del pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Concéde, quaesumus, omnípotens Deus, ut nos Unigéniti tui nova per carnem natívitas líberet, quos sub peccáti iugo vetústa sérvitus tenet. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del día 30 de diciembre, día VI de la Octava de Navidad.

PRIMERA LECTURA
El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 12-17

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre.
Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno.
Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre.
Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio.
Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.
Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo.
Y el mundo pasa, con sus pasiones.
Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95, 7-8a. 8b-9. 10
R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

ALELUYA
Nos ha amanecido un día sagrado; venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Dies sanctificátus illúxit nobis: venite, gentes et adoráte. Dóminum: quia hódie descéndit lux magna super terram.

EVANGELIO
Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 36-40
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Ambrosio, In Lucae Evangelium expositio, in loc.
Nuestro Señor Jesucristo en cuanto niño, es decir, revestido de la fragilidad de la naturaleza humana, debía crecer y fortalecerse; pero en cuanto Verbo eterno de Dios no necesitaba fortalecerse ni crecer. De donde muy bien se le describe lleno de sabiduría y de gracia.

Oración de los fieles
41. Celebrando el glorioso nacimiento de Cristo el Señor, oremos, hermanos, en la unidad del Espíritu Santo, al Padre que lo ha enviado para nuestra salvación.
- Para que el Señor bendiga a la Iglesia, le conceda la libertad, la unidad y la paz, y venga en ayuda de sus pastores. Roguemos al Señor.
- Para que toda la familia humana se reúna en torno a quien viene a buscar y a salvar a los que estaban perdidos. Roguemos al Señor.
- Para que dé consuelo a quienes, lejos de sus hogares, sufren en estos días la soledad, la enfermedad o la fatiga. Roguemos al Señor.
- Para que el nacimiento de Cristo nos alcance el perdón de los pecados y la esperanza de la resurrección. Roguemos al Señor.
Escucha complacido, Dios todopoderoso, la oración del pueblo que te invoca al celebrar el nacimiento de tu Unigénito y concédele cuanto te pide. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, con bondad la ofrenda de tu pueblo, y haz que cuanto creemos por la fe se haga vida en nosotros por medio de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Múnera, quaesumus, Dómine, tuae plebis propitiátus assúme, ut, quae fídei pietáte profiténtur, sacraméntis caeléstibus apprehéndant. Per Christum.
PREFACIO III DE NAVIDAD
El intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por Él, hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva, ya que al asumir tu Hijo nuestra fragilidad humana, no sólo quedó nuestra carne mortal honrada para siempre, sino que, por esta unión admirable, nos hizo también participes de su eternidad.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO III DE NATIVITATE DOMINI
De commercio in Incarnatione Verbi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Per quem hódie commércium nostrae reparatiónis effúlsit, quia, dum nostra fragílitas a tuo Verbo suscípitur, humána mortálitas non solum in perpétuum transit honórem, sed nos quoque, mirándo consórtio, reddit aetérnos.
Et ídeo, choris angélicis sociáti, te laudámus in gáudio confiténtes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARÍSTICA III.
Antífona de la comunión Jn 1, 16
De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.
Antiphona ad communionem Jn 1, 16
De plenitúdine eius nos omnes accépimus, et grátiam pro grátia.
Oración después de la comunión
Señor, tú que llegas hasta nosotros en la participación de la eucaristía, concédenos obtener el fruto de este sacramento, y que al recibirlo nos hagamos cada día más dignos de este don que nos haces. Por Jesucristo nuestro Señor.
Post communionem
Deus, qui nos sacraménti tui participatióne contíngis, virtútis eius efféctus in nostris córdibus operáre, ut suscipiéndo múneri tuo per ipsum munus aptémur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 31 de diciembre
S
an Silvestre I, papa, que piadosamente rigió la Iglesia durante muchos años, tiempo en el cual Constantino Augusto construyó basílicas venerables, y en el Concilio Niceno aclamó a Cristo como Hijo de Dios. En este día su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Priscila (335).
2. También en Roma, en el cementerio de los Jordanos, en la vía Salaria Nueva, santas Donata, Paulina, Rogata, Dominanda, Serótina, Saturnina e Hilaria, mártires (s. inc.).
3. En Sens, de la Galia Lugdunense, santa Columba, virgen y mártir (s. IV).
4. En Constantinopla, san Zótico, presbítero, que se preocupó de alimentar a los huérfanos (s. IV).
5. En Jerusalén, santa Melania la Joven, la cual, con su marido san Piniano, dejó Roma y marchó a la Ciudad Santa, donde, ella entre las mujeres consagradas a Dios y el marido entre los monjes, llevaron una vida religiosa y ambos murieron santamente (439).
6. En Ravena, de la región de la Flaminia, san Barbaciano, presbítero (s. V).
7*. En Lausanne, entre los helvecios (hoy Suiza), san Mario, obispo, que trasladó allí la sede de Aventicum, edificó muchas iglesias y fue defensor de los pobres (594).
8. En el pueblo La Louvesc, cerca de Anency, en Francia, san Juan Francisco Regis, presbítero de la Compañía de Jesús, el cual, peregrinando por los montes y aldeas, procuró sin descanso la renovación de la fe católica en las almas de los habitantes por la predicación y la celebración del sacramento de la penitencia (1640).
9*. En la fortaleza de Mercués, cerca de Cahors, en la Galia meridional, tránsito del beato Alano de Solminihac, obispo de Cahors, que con las visitas pastorales trabajó por la enmienda de las costumbres del pueblo, y se empeñó con apostólica insistencia en renovar la Iglesia que tenía encomendada (1659).
10. En París, en Francia, santa Catalina Labouré, virgen, de las Hijas de la Caridad, que de manera singular honró a la Inmaculada y brilló por la simplicidad, caridad y paciencia (1876).

lunes, 24 de noviembre de 2014

Lunes 29 diciembre 2014, 29 de diciembre, Día V dentro de la Octava de Navidad.

SOBRE LITURGIA

RITUAL DEL BAUTISMO DE NIÑOS
ORIENTACIONES DOCTRINALES Y PASTORALES

VIII. LA EDUCACIÓN DE LA FE DE LOS BAUTIZADOS

A) Principios generales


87. Aunque el don del Bautismo es pleno por parte de Dios, sin embargo, por parte del hombre requiere respuesta y conversión; esto es: fe personal, cuando el hombre sea capaz de ello. Lo que en los adultos es requisito previo al Bautismo, en los niños es exigencia posterior, de tal manera que si esta exigencia no se cumple, el Bautismo queda, de alguna manera, infructuoso. Lo que al niño le salvó en promesa no le será suficiente de adulto si no se cumple esa promesa viviendo la fe de la Iglesia, en la que ha sido bautizado.

88. Porque “quienes fueron incorporados a la Iglesia por el Bautismo recibido en la infancia están llamados a desarrollar la fe que se les infundió, de modo que lleguen a ser conscientes de lo que significa haber sido elegidos para asociarse a Cristo por el sacramento del agua y del Espíritu” (27).

89. Desde la más corta edad se debe iniciar la educación cristiana, la cual “no persigue solamente la madurez de la persona humana, sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan conscientes cada día del don de fe recibido, mientras son iniciados gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvación; aprendan a adorar a Dios Padre en espíritu y verdad, ante todo en la acción litúrgica, adaptándose a vivir según el hombre nuevo, en justicia y santidad verdaderas, y así lleguen al hombre perfecto, a la edad de la plenitud de Cristo y contribuyan al crecimiento del Cuerpo Místico” (28).

(27) Comisión Episcopal de Enseñanza, La Iglesia y la educación en España hoy, n. 10.
(28) Conc. Vat. II, Declaración sobre la educación cristiana de la juventud, Gravissimum educationis momentum, n 2

CALENDARIO

29
LUNES. DÍA V DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD o SANTO TOMÁS BECKET, obispo y mártir, conmemoración

Misa del día V dentro de la Octava (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props. (puede decirse la 1ª orac. de la memoria de santo Tomás Becket), Gl., Pf. Nav., embolismos props. de la Octava en las PP. EE. No se puede decir la PE IV.
LECC.: vol. VII, lects. de la Octava de Navidad-29 de diciembre:
- 1Jn 2, 3-11. Quien ama a su hermano permanece en la luz.
- Sal 95. R. Alégrese el cielo, goce la tierra.
- Lc 2, 22-35. Luz para alumbrar a las naciones.

* Hoy no se pueden decir Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario.

Liturgia de las Horas: oficio del día 29 de diciembre. Te Deum. Vísp. como II Vísp. del día 25 de diciembre y props.; se puede hacer la conmemoración de santo Tomás Becket (ants. Laud. y Vísp. props.). Comp. Dom I ó II.

Martirologio: elogs. del 30 de diciembre, pág. 740.

TEXTOS MISA

29 de diciembre
Quinto día dentro de la octava de Navidad
Die 29 decembris
De V die infra octavam Nativitatis Domini
Antífona de entrada Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Antiphona ad introitum Jn 3, 16
Sic Deus diléxit mundum, ut Fílium suum Unigénitum daret, ut omnis qui credit in eum non péreat, sed hábeat vitam aetérnam.
Se dice Gloria. Dicitur Gloria in excélsis.
Oración colecta
Dios todopoderoso a quien nadie ha visto nunca, tú que has disipado las tinieblas del mundo con la venida de Cristo, la luz verdadera, míranos complacido, para que podamos cantar dignamente la gloria del nacimiento de tu Hijo. Él que vive y reina contigo.
Collecta
Omnípotens et invisíbilis Deus, qui tuae lucis advéntu mundi ténebras effugásti, seréno vultu nos, quaesumus, intuére, ut magnificéntiam nativitátis Unigéniti tui dignis praecóniis collaudémus. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del día 29 de diciembre, V dentro de la Octava de Navidad.

PRIMERA LECTURA
Quien ama a su hermano permanece en la luz

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 3-11

Queridos hermanos:
En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
En esto conocemos que estamos en él.
Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.
Queridos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo -lo cual es verdadero en él y en vosotros-, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya.
Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas.
Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza.
Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 95,1-2a.2b-3.5b-6
R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

El Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo. R.
Alégrese el cielo, goce la tierra. Læténtur cæli et exsúltet terra.

ALELUYA
Lc 2, 32
Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Lumen ad revelatiónem géntium, et glória plebis tuæ Israel.

EVANGELIO
Luz para alumbrar a las naciones

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-35
Gloria a ti, Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:
- «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Catecismo de la Iglesia Católica
Nuestra participación en el sacrificio de Cristo
618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2), él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida, se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). El llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1P 2, 21). El quiere en efecto asociar a su sacrificio redentor a aquéllos mismos que son sus primeros beneficiarios(cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):
"Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo" (Sta. Rosa de Lima, vida).

Oración de los fieles
40. Oremos, amados hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que ha proclamado por sus ángeles la gloria en el cielo, la paz en la tierra y la renovación en todo el universo, para que se digne llenarnos con sus bienes.
- Por la santa Iglesia de Dios: para que al celebrar las fiestas de Navidad, todos sus fieles renazcan a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz. Roguemos al Señor.
- Por todas las naciones del mundo: para que reine en ellas la paz, sus magistrados las gobiernen con espíritu de servicio y cada día sea más estrecha la hermandad universal que Cristo ha traído con su nacimiento. Roguemos al Señor.
- Por los pobres y los enfermos, por los prisioneros y los refugiados, por los desterrados, los emigrantes y los que sufren los horrores de la guerra: para que en estos días de Navidad sientan de alguna forma la paz y el amor que Cristo ha traído al mundo. Roguemos al Señor.
- Por todos los que en otros años celebraban con nosotros estas santas fiestas y han partido de este mundo: para que en el Reino eterno contemplen el rostro de Cristo. Roguemos al Señor.
Escucha, Dios de misericordia, nuestras súplicas y ayuda a los que padecen, para que, consolados con la presencia de tu Hijo, no tengan ya que temer ningún mal. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, estas ofrendas en las que vas a realizar con nosotros un admirable intercambio, pues al ofrecerte los dones que tú mismo nos diste esperamos merecerte a ti mismo como premio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Súscipe, Dómine, múnera nostra, quibus exercéntur commércia gloriósa, ut, offeréntes quae dedísti, teípsum mereámur accípere. Per Christum.
PREFACIO II NAVIDAD
Restauración universal por la encarnación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
El cual, en el misterio santo que hoy celebramos, se hizo presente entre nosotros sin dejar la gloria del Padre; siendo invisible en su naturaleza divina, se hizo visible al asumir la nuestra y, engendrado antes de todo tiempo, comenzó a existir en el tiempo para reintegrar en la unidad a la creación entera, reconstruyendo en su persona cuanto en el mundo yacía derrumbado y para llamar de nuevo al hombre caído al Reino de los cielos.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE NATIVITATE DOMINI
De restauratione universa in Incarnatione
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Qui, in huius venerándi festivitáte mystérii, invisíbilis in suis, visíbilis in nostris appáruit, et ante témpora génitus esse copit in témpore; ut, in se érigens cuncta deiécta, in íntegrum restitúeret univérsa, et hóminem pérditum ad caeléstia regna revocáret.
Unde et nos, cum ómnibus Angelis te laudámus, iucúnda celebratióne clamántes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II.
se dice Acuérdate, Señor propio.
PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de comunión Lc 1, 78
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos ha visitado el Sol que nace de lo alto.
Antiphona ad communionem Lc 1, 78
Per víscera misericórdiae Dei nostri, visitávit nos Oriens ex alto.
Oración después de la comunión
Por la eficacia de estos santos misterios fortalece, Señor, cada vez más nuestra vida cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Da, quaesumus, omnípotens Deus, ut mysteriórum virtúte sanctórum iúgiter vita nostra firmétur. Per Christum.

MARTIROLOGIO
Elogios del día 30 de diciembre

1. En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, sepultura de san Félix I, papa, el cual rigió la Iglesia romana en tiempo del emperador Aureliano (274).
2. En Bononia (hoy Widdin), de Mesia, san Hermetes, exorcista y mártir (s. III/IV).
3. Conmemoración de san Anisio, obispo de Tesalónica, que vivió en tiempo del emperador Teodosio y a quien los Romanos Pontífices le constituyeron vicario apostólico en Eslavonia, y san Ambrosio lo llenó de alabanzas (c. 406).
4. En Tours, de la Galia Lugdunense, san Perpetuo, obispo, que edificó la basílica de San Martín y muchas otras en honor de los santos, y reguló en su Iglesia la práctica de ayunos y vigilias (491).
5*. En Aosta, en los Alpes Graios, san Jocundo, obispo (c. 502).
6. En Flay, en la región de Beauvais, san Geremaro, abad del monasterio que él mismo fundó en este lugar (c. 658).
7*. En Worcester, en Inglaterra, san Egvino, obispo, que fundó el monasterio local (707).
8. En la región de los Vestinos, en Italia, san Rainerio, obispo de Furcone (hoy L’Aquila), cuya habilidad en administrar los bienes alabó el papa Alejandro II (1077).
9*. En Canne, de la Apulia, san Rogerio, obispo (s. XII).
10*. En el pueblo de Fraxanone, en Sicilia, san Lorenzo, monje según la regla oriental, insigne por la austeridad de vida y por su constante predicación (c. 1162).
11*. En Palestrina, del Lacio, beata Margarita Colonna, virgen, que prefirió a las riquezas y deleites del siglo la pobreza por Cristo, a quien sirvió profesando la Regla de santa Clara (1280).
12*. En Génova, de la Liguria, en Italia, beata Eugenia Rivasco, virgen, que fundó el Instituto de las Hermanas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, a las que encomendó la educación de niñas y el cuidado de enfermos y de la infancia menesterosa (1900)
13*. En el pueblo de Pancalieri, cerca de Turín, en Italia, beato Juan María Boccardo, presbítero, el cual, trabajando infatigablemente en el cuidado de los ancianos y enfermos, fundó la Congregación de Hermanas de los Pobres Hijas de San Cayetano (1913).