sábado, 15 de marzo de 2014

Sábado 19 abril 2014, Sábado santo y Vigilia Pascual del Domingo de la Resurrección del Señor (año A).

SOBRE LITURGIA

DIRECTORIO SOBRE LA PIEDAD POPULAR Y LA LITURGIA

Sábado Santo


146. "Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección".

La piedad popular no puede permanecer ajena al carácter particular del Sábado Santo; así pues, las costumbres y las tradiciones festivas vinculadas a este día, en el que durante una época se anticipaba la celebración pascual, se deben reservar para la noche y el día de Pascua.

La "Hora de la Madre"

147. En María, conforme a la enseñanza de la tradición, está como concentrado todo el cuerpo de la Iglesia: ella es la "credentium collectio universa". Por esto la Virgen María, que permanece junto al sepulcro de su Hijo, tal como la representa la tradición eclesial, es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo, en espera de celebrar su Resurrección.

En esta intuición de la relación entre María y la Iglesia se inspira el ejercicio de piedad de la Hora de la Madre: mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberación de la región de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte.

CALENDARIO

19
SÁBADO. Hasta la noche:
SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

Ayuno y abstinencia (recomendado)

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales.

Liturgia de las Horas: oficio prop. (morado). Vísperas props. del Sábado Santo.

* Es conveniente la celebración del Oficio de lectura y de las Laudes matutinas con participación del pueblo. Cuando esto no es posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.
* Hoy no se puede distribuir la sagrada Comunión, a no ser en caso de viático.
* Pueden ser expuestas en la iglesia, a la veneración de los fieles, la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado Santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Martirologio: hoy se omite su lectura.

19 SÁBADO. En la noche:
COMIENZA EL TIEMPO PASCUAL
SANTA VIGILIA PASCUAL

Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la Noche Santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como «la madre de todas las Santas Vigilias» (san Agustín).

Durante la Vigilia, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana (CO, 332). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35-48), deben asemejarse a los criados que con las lámparas encendidas en sus manos esperan el retorno de su Señor, para que, cuando llegue, los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa. 


Esta vigilia es figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación, en la cual, «rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo» (Pregón pascual).

Misa de la Vigilia Pascual (blanco).
bl MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Pf. I Pascua «en esta noche», embolismos props. en las PP. EE. No se puede decir la PE IV. Despedida con doble «Aleluya».
LECC.: vol. I.
- Gén 1, 1-2, 2. Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
- Sal 103. R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
o bien: Sal 32. R. La misericordia del Señor llena la tierra.
- Gén 22, 1-18. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
- Sal 15. R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
- Éx 14, 15-15, 1. Los Israelitas en medio del mar, a pie enjuto.
- Salmo: Éx 15, 1-18. R. Cantaré al Señor, sublime es su victoria.
- Is 54, 5-14. Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
- Sal 29. R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
- Is 55, 1-11. Venid a mí y viviréis, sellaré con vosotros alianza perpetua.
- Salmo: Is 12, 2-6. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
- Bar 3, 9-15. 32-4, 4. Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
- Sal 18. R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
- Ez 36, 16-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura y os daré un corazón nuevo.
- Sal 41. R. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
o bien: Sal 50. R. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
- Rom 6, 3-11. Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.
- Sal 117. R. Aleluya, aleluya, aleluya.
- Mt 28, 1-10. Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea.

Noche de escucha y oración en espera de la Resurrección de Cristo. Es la noche de estar en vela con las lámparas encendidas en las manos en espera del Señor. Es la noche de las noches. Es la Vigilia de las vigilias. La Vigilia pascual es rica en contenido, en signos y en símbolos. La Iglesia comunica a los fieles toda la riqueza y vivencia de esta gran solemnidad. Celebramos la Resurrección del Señor, el triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria de la luz sobre las tinieblas.

La celebración litúrgica consta de las siguientes partes:
1. Lucernario: Bendición del fuego, procesión y pregón pascual.
2. Vigilia: La Iglesia proclama y medita las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo.
3. Liturgia bautismal: Se incorporan a la Iglesia nuevos miembros por los sacramentos de la iniciación cristiana. Los católicos renuevan su compromiso bautismal.
4. Liturgia eucarística: Es la Eucaristía más importante de todo el Año litúrgico.

* Por motivos de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del Antiguo Testamento: léanse al menos tres, que en casos muy especiales pueden reducirse a dos, sin omitir nunca la lectura del capítulo 14 del Éxodo (3 lect.).
* Las lecturas de la Sagrada Escritura describen momentos culminantes de la historia de la salvación, cuya meditación se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oración del sacerdote celebrante. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento, entresacadas de la Ley y de los Profetas, y dos del Nuevo Testamento: de la lectura del Apóstol y Evangelio. De esta manera, la Iglesia, «comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas» (Lc 24, 26; cf. Lc 24, 44-45), interpreta el Misterio Pascual de Cristo. Por tanto, en la medida que sea posible, léanse todas las lecturas indicadas para conservar la índole propia de la Vigilia Pascual, en la que la lectura de la palabra divina es fundamental.

Liturgia de las Horas: La Vigilia Pascual reemplaza el Oficio de lectura del Domingo de Pascua. Los que no han asistido a la Vigilia lean por lo menos cuatro lecturas, con sus cánticos y oraciones (Éx 14, 15—15, 1; Cant: Éx 15, 1-6. 13. 17-18; Ez 36, 16-28; Sal 41, 2-3. 5; 42, 3-4; Rom 6, 3-11; Sal 117, 1-2. 16. 17. 22-23; Mt 28, 1-10).

* Los que participan en la Vigilia Pascual no rezan hoy las Completas.
* Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier costumbre o abuso contrarios han de ser reprobados.
* Aunque se celebre antes de la medianoche, ya es Misa de la Pascua del Domingo de Resurrección.
* No se permite la celebración solo de la Misa sin los ritos de la Vigilia Pascual.
* Esta puede celebrarse incluso en las iglesias y oratorios donde no se hubieran celebrado las funciones del Jueves y Viernes Santo; y omitirse allí donde se hubieran celebrado. Es de precepto celebrarla allí donde hubiere fuente bautismal.
* Es necesario que se respete la verdad de los signos, se favorezca la participación de los fieles y que no falten ministros, lectores y cantores para el buen desarrollo de la celebración.
* La práctica de organizar en una misma comunidad parroquial dos Vigilias Pascuales, una abreviada y otra muy desarrollada, es incorrecta, como contraria a los más elementales principios de la celebración pascual, que requieren una única asamblea, signo de la única Iglesia que se renueva en la celebración de los Misterios Pascuales. Hay que favorecer el hecho de que los grupos particulares tomen parte en la celebración común de la Vigilia Pascual, de suerte que todos los fieles, formando una única asamblea, puedan experimentar más profundamente el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial.
* El Cirio Pascual se coloca hasta el Domingo de Pentecostés, inclusive, junto al altar o junto al ambón.
* El Pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el Misterio Pascual en el conjunto de la economía de la salvación, puede ser anunciado, si fuese necesario por falta de un diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, por un cantor.
* Es conveniente que se administre la Comunión bajo las dos especies del pan y del vino.
* Los fieles que participan en esta Misa de la Vigilia pueden comulgar de nuevo en la Misa del día de Pascua. Y el sacerdote que celebra o concelebra en la Vigilia, puede celebrar o concelebrar de nuevo el día de Pascua.

MARTIROLOGIO
Durante el Sábado santo se omite su lectura.

Santos y Beatos del día 20 de abril:
1. En Roma, san Aniceto, papa, que recibió fraternalmente como huésped insigne a san Policarpo, para tratar juntos acerca de la fecha de la Pascua (c. 166).
2. También en Roma, santos Sulpicio y Serviano, mártires, enterrados en el segundo miliario de la vía Latina (s. inc.).
3. En Córdoba, en la Hispania Bética, san Secundino, mártir (s. IV).
4. En Embrún, en la Galia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos, siendo ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli (c. 374).
5. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Marciano, monje (c. 488).
6. En Constantinopla, san Teodoro, que fue llamado “Triquino” por el áspero cilicio con que se cubría, y condujo una admirable existencia en la soledad (s. V).
7. En Antioquía de Siria, san Anastasio, obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios (609).
8*. En la región de Laurino, cerca de Pesto, en la Campania, santa Heliena, virgen, la cual, consolidada en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos (s. VII).
9*. En Osnabrück, en Sajonia, san Vihón, obispo, que siendo oriundo de Frisia, fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta Iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo (804).
10*. En el monasterio de Châteliers, en la región de Poitiers, en Francia, beato Geraldo de Salles, que, dedicado a la vida penitente, fue un canónigo pobre y un eremita más pobre aún, atrayendo a muchos al amor de Dios y a la vida eremítica, y fundando varias casas de canónigos regulares (1120).
11*. En Pisa, de la Toscana, beato Domingo Vernagalli, presbítero de la Orden de los Camaldulenses, que construyó un orfanato (1218).
12. En Montepulciano, también de la Toscana, santa Inés, virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, en contra de su voluntad, fue elegida superiora de las monjas de Procene, fundando más tarde un monasterio, sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad (1317).
13*. En Bolonia, de la Emilia, beato Simón de Todi Rinalducci, presbítero de la Orden de los Eremitas de San Agustín, que con su enseñanza y su ejemplo edificó a los jóvenes estudiantes y a todo el pueblo de Dios (1322).
14*. En Lancaster, en Inglaterra, beatos Jacobo Bell y Juan Finch, mártires, el primero de ellos sacerdote, aunque vivió durante veinte años en la apostasía hasta que se reconcilió con la Iglesia católica a instancias de una piadosa mujer, y el segundo, padre de familia, agricultor y catequista, por su fe estuvo encarcelado durante varios años, sufriendo hambre y otras pruebas, y alcanzando ambos, en tiempo de la reina Isabel I, el premio de la gloria con su martirio (1584).
15*. En Londres, también en Inglaterra, beatos Ricardo Sageant y Guillermo Thompson, presbíteros y mártires, que fueron condenados a muerte por haber entrado y permanecido en el país siendo sacerdotes, cumpliendo su martirio en Tyburn (1584).
16*. En Clone, en Irlanda, beato Mauricio MacKenraghty, presbítero y mártir, que después de dos años pasados en la cárcel, por no reconocer la autoridad de Isabel I sobre la Iglesia, fue ajusticiado en el patíbulo (1585).
17*. En York, en Inglaterra, beato Antonio Page, presbítero y mártir, hombre manso y honesto, que por ser sacerdote fue condenado a crueles suplicios (1593).
18*. En Londres, también en Inglaterra, beatos Francisco Page, de la Compañía de Jesús, y Roberto Watkinson, presbíteros y mártires, este segundo ordenado apenas hacía un mes, los cuales, reinando Isabel I, fueron ajusticiados en Tyburn por ser sacerdotes (1602).
19*. En Pianello Lario, en Italia, beata Clara (Dina) Bosatta, virgen, que, con la ayuda del beato Luis Guanella, fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia (1887).
20*. En el lugar de Hartheim, cerca de Linz, en Austria, mientras era conducido al campo de concentración de Dachau, beato Anastasio Pankiewicz, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que hasta la muerte dio testimonio de su fe contra un régimen que oprimía la dignidad cristiana (1942).

TEXTOS MISA DE LA VIGILIA PASCUAL

TIEMPO PASCUAL
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
En la noche santa
Vigilia pascual
TEMPUS PASCHALE
DOMINICA PASCHAE IN RESURRECTIONE DOMINI
VIGILIA PASCHALIS IN NOCTE SANCTA
1. Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor (Ex 12, 42). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35 ss), deben asemejarse a los criados que, con las lámparas encendidas en sus manos, esperan el retorno de su Señor, para que cuando llegue les encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa. 1. Ex antiquissima traditione ista nox est observabilis Domini (Ex 12, 42), ita ut fideles iuxta monitum Evangelii Lc 12, 35-37) lucernas ardentes in manibus gestantes, similes sint hominibus exspectantibus Dominum, quando revertatur, ut, cum venerit, vigilantes eos inveniat et discumbere faciat ad mensam suam.
2. La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve lucernario o liturgia de la luz (que es la primera parte de la Vigilia), la santa Iglesia, llena de fe en las palabras y en las promesas del Señor, contempla las maravillas que el Señor Dios realizó desde el principio en favor de su pueblo (segunda parte de la Vigilia o liturgia de la palabra), hasta que, al acercarse el día de la resurrección y acompañada ya de sus nuevos hijos renacidos en el bautismo (tercera parte de la Vigilia o liturgia bautismal), es invitada a la mesa que el Señor, por medio de su muerte y resurrección, ha preparado para su pueblo (cuarta parte de la Vigilia o liturgia eucarística). 2. Vigilia huius noctis, quae est summa ac nobilissima omnium sollemnitatum, unica sit pro unaquaque ecclesia. Ita autem ordinatur, ut post lucernarium et praeconium paschale (quod est pars prima huius Vigiliae), sancta Ecclesia meditetur mirabilia, quae fecit Dominus Deus populo suo ab initio, confidens verbo eius et promisso (pars secunda seu liturgia verbi), usque dum, appropinquante die, cum novis membris in Baptismate renatis (pars tertia), vocatur ad mensam, quam Dominus populo suo praeparavit, memoriale mortis et resurrectionis suae, donec veniat (pars quarta).
3. Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. 3. Tota celebratio Vigiliae paschalis peragi debet noctu, ita ut vel non incipiatur ante initium noctis, vel finiatur ante diluculum diei dominicae.
4. La misa de la Vigilia pascual, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa de Pascua del Domingo de Resurrección. 4. Missa Vigiliae, etsi ante mediam noctem celebratur, est Missa paschalis dominicae Resurrectionis.
Los fieles que participan en la misa de la Vigilia pueden comulgar de nuevo en la segunda misa del día de Pascua. 5. El que celebra o concelebra la misa de la noche pascual puede celebrar o concelebrar de nuevo la segunda misa del día de Pascua. 5. Qui participat Missam noctis, iterum communicare potest in Missa in die. Qui celebrat vel concelebrat Missam noctis, potest iterum Missam in die celebrare aut concelebrare. Vigilia paschalis locum tenet Officii lectionis.
6. El sacerdote y el diácono se revisten desde el principio con las vestiduras blancas que han de usar en la misa. 6. Sacerdoti assistat de more diaconus. Eo vero absente, munera sui ordinis a sacerdote celebrante vel concelebrante assumuntur, exceptis iis quae infra indicantur. Sacerdos et diaconus induuntur, sicut ad Missam, paramentis albi coloris.
Han de prepararse velas suficientes para todos los fieles que participen en la Vigilia pascual. Se apagan todas las luces de la iglesia. 7. Parentur candelae pro omnibus participantibus Vigiliam. Luminaria vero ecclesiae exstinguuntur.

Primera parte: Lucernario o solemne comienzo de la Vigilia Pars prima: Sollemne initium Vigiliae seu Lucernarium
Bendición del fuego y preparación del cirio
7. En un lugar adecuado, fuera de la iglesia, se enciende el fuego. Congregado allí el pueblo, llega el sacerdote con los ministros. Uno de los ministros lleva el cirio pascual. Si las circunstancias no permiten encender el fuego fuera de la iglesia, todo este rito se desarrolla como se indica en el número 13.
Benedictio ignis et praeparatio cerei
8. Loco apto, extra ecclesiam, praeparatur rogus ardens. Populo ibi congregato, accedit sacerdos cum ministris, e quibus unus portat cereum paschalem. Crux processionalis ac luminaria non portantur. Ubi autem ignis extra ecclesiam accendi non potest, ritus peragitur ut infra, n. 13.
8. El sacerdote saluda, como de costumbre, al pueblo congregado y le hace una breve monición, con estas palabras u otras semejantes:
Hermanos:
En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo ha pasado de la muerte a la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para velar en oración. Si recordamos así la Pascua del Señor, oyendo su palabra y celebrando sus misterios, podremos esperar tener parte en su triunfo sobre la muerte y vivir con él siempre en Dios.
9. Sacerdos et fideles signant se dum ipse dicit:
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti,
ac dein populum congregatum de more salutat eumque breviter admonet de vigilia nocturna, his vel similibus verbis:
Fratres caríssimi, hac sacratíssima nocte, in qua Dóminus noster Iesus Christus de morte transívit ad vitam, Ecclésia invítat fílios dispérsos per orbem terrárum, ut ad vigilándum et orándum convéniant. Si ita memóriam egérimus Páschatis Dómini, audiéntes verbum et celebrántes mystéria eius, spem habébimus participándi triúmphum eius de morte et vivéndi cum ipso in Deo.
9. Seguidamente se bendice el fuego.
Oremos.
Oh Dios, que por medio de tu Hijo has dado a tus fieles el fuego de tu luz, santifica + este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos tan santos que podamos llegar con corazón limpio a las fiestas de la eterna luz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Del fuego nuevo se enciende el cirio pascual.
10. Deinde sacerdos benedicit ignem, dicens, manibus extensis:
Orémus.
Deus, qui per Fílium tuum claritátis tuae ignem fidélibus contulísti, novum hunc ignem + sanctífica, et concéde nobis, ita per haec festa paschália caeléstibus desidériis inflammári, ut ad perpétuae claritátis puris méntibus valeámus festa pertíngere. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.
10. Si la idiosincrasia del pueblo lo aconseja, puede resaltarse la importancia y significado del cirio pascual por medio de algunos símbolos. Esto podría hacerse de la suguiente manera:
Bendecido el fuego nuevo, un acólito, u otro ministro, lleva el cirio pascual ante el celebrante; éste, con un punzón, graba una cruz en el cirio. Después, traza en la parte superior de esta cruz la letra griega Alfa, y debajo la misma la letra griega Omega; en los ángulos que forman los brazos de la cruz traza los cuatro números del año en curso. Mientras estos signos, dice:
1. Cristo ayer y hoy, (Graba el trazo vertical de la cruz.)
2. principio y fin, (Graba el trazo horizontal.)
3. alfa (Graba la letra Alfa sobre el trazo vertical.)
4. y omega. (Graba la letra Omega debajo del trazo vertical.)
5. Suyo es el tiempo (Graba el primer número del año en curso en el ángulo izquierdo superior de la cruz.)
6. y la eternidad. (Graba el segundo número del año en curso en el ángulo derecho superior de la cruz.)
7. A él la gloria y el poder, (Graba el tercer número del año en curso en el ángulo izquierdo inferior de la cruz.)
8. por los siglos de los siglos. Amén. (Graba el cuarto número del año en curso en el ángulo derecho inferior de la cruz.
             A










2
0




















1
2









             Ω
11. Novo igne benedicto, unus ministrorum portat cereum paschalem ante sacerdotem, qui cum stilo incidit crucem in ipsum cereum. Deinde facit super eam litteram graecam Alpha, subtus vero litteram Omega, et inter brachia crucis quattuor numeros exprimentes annum currentem, interim dicens:
1. Christus heri et hódie (incidit hastam erectam);
2. Princípium et Finis (incidit hastam transversam);
3. Alpha (incidit supra hastam erectam litteram Alpha);
4. et Omega (incidit subtus hastam erectam litteram Omega).
5. Ipsíus sunt témpora (incidit primum numerum anni currentis in angulo superiore sinistro crucis);
6. et saecula (incidit secundum numerum anni currentis in angulo superiore dextro crucis).
7. Ipsi glória et impérium (incidit tertium numerum anni currentis in angulo inferiore sinistro crucis);
8. per univérsa aeternitátis saecula. Amen (incidit quartum numerum anni currentis in angulo inferiore dextro crucis).
             A





2
0










1
2




             Ω
11. Acabada la incisión la cruz y los otros signos, el sacerdote puede incrustar en el cirio cinco granos de incienso, en forma de cruz, mientras dice:
1. Por llagas
2. santas y gloriosas,
3. nos proteja
4. y nos guarde
5. Jesucristo nuestro Señor. Amén.
1
4 2 5
3
12. Incisione crucis et aliorum signorum peracta, sacerdos infigere potest in cereum quinque grana incensi, in modum crucis, interim dicens:
1. Per sua sancta vúlnera
2. gloriósa
3. custódiat
4. et consérvet nos
5. Christus Dóminus. Amen.
                      1
                   4 2 5
                      3
13. Cuando por alguna razón no parezca aconsejable encender una hoguera fuera de la iglesia, la bendición del fuego se acomodará a las circunstancias. Reunido el pueblo en la iglesia como de costumbre, el sacerdote y los ministros, uno de los cuales lleva el cirio pascual, se dirigen a la puerta de la iglesia. El pueblo, en cuanto sea posible, se vuelve hacia el celebrante.
El sacerdote saluda al pueblo y hace la monición inicial, tal como se indica en el número 8; después bendice el fuego (núm. 9) y, si parece oportuno, se prepara y se enciende el cirio, como se indica en los nn. 10-12. Todos los ritos indicados en los nn. 10-12 puede realizarse total o parcialmente, según las circunstancias pastorales del ambiente y del lugar.
13. Ubi propter difficultates forte occurrentes non accenditur rogus, benedictio ignis circumstantiis aptatur. Populo ut alias in ecclesia congregato, sacerdos cum ministris cereum paschalem deferentibus venit ad portam ecclesiae. Populus, quantum fieri potest, vertit se ad sacerdotem.
Fit salutatio et monitio, ut supra n. 9; deinde benedicitur ignis et praeparatur cereus, ut supra nn. 10-12.
12. El sacerdote enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
La luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.
Las Conferencias Episcopales pueden establecer también otros ritos más acomodados a la idiosincrasia de cada pueblo en concreto.
14. De novo igne sacerdos accendit cereum paschalem, dicens:
Lumen Christi glorióse resurgéntis díssipet ténebras cordis et mentis.
Quoad elementa quae praecedunt, Conferentiae Episcoporum possunt etiam alias formas statuere, populorum ingenio magis accommodatas.
Procesión
14. Seguidamente el diácono o -en su defecto- el sacerdote toma el cirio pascual y, manteniéndolo elevado, canta él solo:
Luz del Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
O bien:
Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste inmortal, santo y feliz Jesucristo.
Después todos entran en la iglesia precedidos por el diácono (o el sacerdote) con el cirio pascual. Si se emplea el incienso, el turiferario con el incensario humeante va delante del diácono.
Processio
15. Cereo accenso, unus ex ministris assumit carbones ardentes de igne ac ponit eos in thuribulum et sacerdos, moro solito, incensum imponit. Diaconus vel, eo absente, alius minister idoneus, accipit a ministro cereum paschalem et ordinatur processio. Thuriferarius cum thuribulo fumiganti incedit ante diaconum vel alium ministrum, qui cereum paschalem defert. Sequuntur sacerdos cum ministris et populus, qui omnes candelas extinctas manu gestant. Ad portam ecclesiae, diaconus, stans et elevans cereum cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Sacerdos accendit candelam suam de igne cerei paschalis.
15. En la puerta de la iglesia, el diácono, de pie y elevando el cirio, canta de nuevo:
Luz de Cristo.
Y todos responden:
Demos gracias a Dios.
Y encienden sus velas de la llama del cirio pascual, y avanzan.
16. Deinde diaconus procedit ad medium ecclesiae et, stans et elevans cereum, iterum cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Omnes candelam accendunt de igne cerei paschalis et procedunt.
16. El diácono, al llegar ante el altar, de pie y vuelto al pueblo, canta por tercera vez:
Luz de Cristo.
Y todos repite por tercera vez la aclamación.
Y se encienden las luces de la iglesia.
17. Diaconus, cum venerit ante altare, stans versus populum, elevat cereum et tertio cantat:
Lumen Christi.
Et omnes respondent:
Deo grátias.
Deinde diaconus cereum paschalem deponit super candelabrum magnum iuxta ambonem paratum, vel in medio presbyterii. Et accenduntur lampades per ecclesiam, exceptis cereis altaris.
Pregón pascual
17. Cuando el sacerdote ha llegado al altar, va a su sede. El diácono pone el cirio pascual sobre un candelabro colocado en medio del presbiterio o junto al ambón; seguidamente, una vez puesto el incienso -si se emplea- como para el evangelio en la misa, pide y recibe la bendición del sacerdote, que dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su pregón pascual; en el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.
R. Amén.
Esta bendición se omite si el pregón pascual es proclamado por otro que no sea el diácono.
Praeconium paschale
18. Cum ad altare pervenerit, sacerdos vadit ad sedem suam, candelam ministro tradit, imponit et benedicit thus sicut ad Evangelium in Missa. Diaconus adit sacerdotem et dicens: Iube, domne, benedícere, petit et accipit benedictionem a sacerdote dicente submissa voce:
Dóminus sit in corde tuo et in lábiis tuis, ut digne et competénter annúnties suum paschále praecónium: in nómine Patris, et Fílii, + et Spíritus Sancti.
Diaconus respondet:
Amen.
Quae benedictio omittitur, si praeconium annuntiatur ab alio qui non sit diaconus.
El diácono o -en su defecto- el mismo sacerdote, una vez incensados el libro y el cirio -si lo cree oportuno-. anuncia el pregón pascual en el ambón o púlpito, estando todos de pie y con las velas encendidas en las manos.
El pregón pascual puede ser anunciado, si es necesario, por un cantor que no sea diácono; en este caso, omite las palabras: Por eso, queridos hermanos, hasta el final de la invitación, y el saludo: El Señor esté con vosotros.
El pregón puede ser cantado también en su forma más breve. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar el pregón, para que puedan ser insertadas en él algunas aclamaciones del pueblo.
19. Diaconus, incensatis libro et cereo, annuntiat praeconium paschale in ambone vel ad legile, omnibus stantibus et candelas accensas in manibus tenentibus. Praeconium paschale annuntiari potest, absente diacono, ab ipso sacerdote vel ab alio presbytero concelebrante. Si vero, pro necessitate cantor laicus Praeconium annuntiat, omittit verba Quaprópter astántes vos usque ad finem invitationis, necnon salutationem Dóminus vobíscum. Praeconium forma etiam breviore cantari potest.
18. Forma larga del pregón pascual
Exulten por fin los coros de los ángeles, exulten las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación. Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero. Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
(Por eso, queridos hermanos, que asistís a la admirable claridad de esta luz santa, invocad conmigo la misericordia de Dios omnipotente, para que aquel que, sin mérito mío, me agregó al número de sus diáconos, infundiendo el resplandor de su luz,
me ayude a cantar las alabanzas de este cirio.)
(V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.)
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón a Dios invisible, el Padre todopoderoso, y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado. Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles. Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar Rojo. Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado. Esta es la noche
en que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos. Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. ¿De qué nos serviría haber nacido si no hubiéramos sido rescatados? ¡Que asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo! Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor! ¡Qué noche tan dichosa!
Solo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos. Esta es la noche de la que estaba escrito: "Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo". Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, este sacrificio vespertino de alabanza, que la santa Iglesia te ofrece por medio de sus ministros en la solemne ofrenda de este cirio, hecho con cera de abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para la gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de esta cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa. ¡Qué noche tan dichosa, en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino! Te rogamos, Señor, que este cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche, y, como ofrenda agradable, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Praeconii paschalis forma longior
Exsúltet iam angélica turba caelórum: exsúltent divína mystéria: et pro tanti Regis victória tuba ínsonet salutáris. Gáudeat et tellus tantis irradiáta fulgóribus: et, aetérni Regis splendóre illustráta, totíus orbis se séntiat amisísse calíginem. Laetétur et mater Ecclésia, tanti lúminis adornáta fulgóribus: et magnis populórum vócibus haec aula resúltet.
(Quaprópter astántes vos, fratres caríssimi, ad tam miram huius sancti lúminis claritátem, una mecum, quaeso, Dei omnipoténtis misericórdiam invocáte. Ut, qui me non meis méritis intra Levitárum númerum dignátus est aggregáre, lúminis sui claritátem infúndens, cérei huius laudem implére perfíciat).
(V. Dóminus vobíscum.
R. Et cum spíritu tuo.)
V. Sursum corda.
R. Habémus ad Dóminum.
V. Grátias agámus Dómino Deo nostro.
R. Dignum et iustum est.
Vere dignum et iustum est, invisíbilem Deum Patrem omnipoténtem Filiúmque eius Unigénitum, Dóminum nostrum Iesum Christum, toto cordis ac mentis afféctu et vocis ministério personáre.
Qui pro nobis aetérno Patri Adae débitum solvit, et véteris piáculi cautiónem pio cruóre detérsit. Haec sunt enim festa paschália, in quibus verus ille Agnus occíditur, cuius sánguine postes fidélium consecrántur. Haec nox est, in qua primum patres nostros, fílios Israel edúctos de AEgypto, Mare Rubrum sicco vestígio transíre fecísti. Haec ígitur nox est, quae peccatórum ténebras colúmnae illuminatióne purgávit. Haec nox est, quae hódie per univérsum mundum in Christo credéntes, a vítiis saeculi et calígine peccatórum segregátos, reddit grátiae, sóciat sanctitáti. Haec nox est, in qua, destrúctis vínculis mortis, Christus ab ínferis victor ascéndit. Nihil enim nobis nasci prófuit, nisi rédimi profuísset. O mira circa nos tuae pietátis dignátio! O inaestimábilis diléctio caritátis: ut servum redímeres, Fílium tradidísti! O certe necessárium Adae peccátum, quod Christi morte delétum est! O felix culpa, quae talem ac tantum méruit habére Redemptórem! O vere beáta nox, quae sola méruit scire tempus et horam, in qua Christus ab ínferis resurréxit! Haec nox est, de qua scriptum est: Et nox sicut dies illuminábitur: et nox illuminátio mea in delíciis meis. Huius ígitur sanctificátio noctis fugat scélera, culpas lavat: et reddit innocéntiam lapsis et maestis laetítiam. Fugat ódia, concórdiam parat et curvat impéria.
In huius ígitur noctis grátia, súscipe, sancte Pater, laudis huius sacrifícium vespertínum, quod tibi in hac cérei oblatióne sollémni, per ministrórum manus de opéribus apum, sacrosáncta reddit Ecclésia. Sed iam colúmnae huius praecónia nóvimus, quam in honórem Dei rútilans ignis accéndit. Qui, licet sit divísus in partes, mutuáti tamen lúminis detriménta non novit. Alitur enim liquántibus ceris, quas in substántiam pretiósae huius lámpadis apis mater edúxit. O vere beáta nox, in qua terrénis caeléstia, humánis divína iungúntur! Orámus ergo te, Dómine, ut céreus iste in honórem tui nóminis consecrátus, ad noctis huius calíginem destruéndam, indefíciens persevéret. Et in odórem suavitátis accéptus, supérnis lumináribus misceátur. Flammas eius lúcifer matutínus invéniat: Ille, inquam, lúcifer, qui nescit occásum: Christus Fílius tuus, qui, regréssus ab ínferis, humáno géneri serénus illúxit, et vivit et regnat in saecula saeculórum.
R. Amen.

Segunda parte: Liturgia de la palabra Pars secunda: Liturgia verbi
20. En esta vigilia, "madre de todas las vigilias", se proponen nueve lecturas, siete del antiguo Testamento y dos del nuevo (epístola y evangelio). 20. In hac Vigilia, matre omnium Vigiliarum, proponuntur novem lectiones, scilicet septem e Vetere Testamento et duae e Novo (Epistola et Evangelium), quae omnes legendae sunt ubicumque fieri potest, ut indoles Vigiliae, quae diuturnitatem exigit, servetur.
21. Por motivos de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del antiguo Testamento. Pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la palabra divina es parte fundamental de esta Vigilia pascual.
Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del antiguo Testamento, que en casos muy especiales pueden reducirse a dos. Nunca puede omitirse la lectura del capítulo 14 del Éxodo (tercera lectura).
21. Attamen ubi graviores circumstantiae pastorales id postulent, minui potest numerus lectionum e Vetere Testamento; semper tamen attendatur lectionem verbi Dei esse partem fundamentalem huius Vigiliae paschalis. Legantur saltem tres lectiones e Vetere Testamento desumptae, et quidem ex Lege et Prophetis, et canantur respectivi Psalmi responsorii. Numquam autem omittatur lectio cap. 14 Exodi cum suo cantico.
22. Apagadas las velas todos se sientan. Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote hace una breve monición al pueblo con estas palabras u otras semejantes.
Hermanos: Con el pregón solemne de la Pascua, hemos entrado ya en la noche santa de la resurrección del Señor. Escuchemos, en silencio meditativo, la palabra de Dios. Recordemos las maravillas que Dios ha realizado para salvar al primer Israel y como en el avance continuo de la Historia de la salvación, al llegar a los últimos tiempos, envió al mundo a su Hijo, para que, con su muerte y resurrección, salvara a todos los hombres. Mientras contemplamos la gran trayectoria de esta Historia santa, oremos intensamente para que el designio de salvación universal, que Dios inición con Israel, llegue a su plenitud y alvance a toda la humanidad por el misterio de la resurrección de Jesucristo.
22. Depositis candelis, omnes sedent. Antequam incipiantur lectiones, sacerdos populum admonet, his vel similibus verbis:
Vigíliam sollémniter ingréssi, fratres caríssimi, quiéto corde nunc verbum Dei audiámus. Meditémur, quómodo Deus pópulum suum elápsis tempóribus salvum fécerit, et novíssime nobis Fílium suum míserit Redemptórem. Orémus, ut Deus noster hoc paschále salvatiónis opus ad plenam redemptiónem perfíciat.
23. Después siguen las lecturas. El lector se dirige al ambón y lee la primera de ellas. Seguidamente el salmista o un cantor dice el salmo, proclamando el pueblo la respuesta. Acabado el salmo todos se levantan y el sacerdote dice: Oremos, y después que todos han orado en silencio durante algún tiempo, dice la oración colecta. 23. Deinde sequuntur lectiones. Lector ad ambonem pergit et lectionem profert. Postea psalmista seu cantor psalmum dicit, populo responsum proferente. Omnibus deinde surgentibus, sacerdos dicit Orémus, et, postquam omnes per aliquod tempus in silentio oraverint, dicit orationem lectioni respondentem. Loco psalmi responsorii servari potest spatium sacri silentii, omissa hoc in casu pausa post Orémus.

Lecturas de la Vigilia Pascual en la Noche Santa. Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

PRIMERA LECTURA
Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno
Lectura del libro del Génesis 1, 1. 26-31a
Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
Y dijo Dios:
- «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.»
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo:
- «Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.»
Y dijo Dios:
- «Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento.»
Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 32, 4-5. 6-7. 12-13. 20 y 22.
R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
La misericordia del Señor llena la tierra. Misericordia Dómini plena es terra.

ORACIÓN
24. Después de la primera lectura:  (La creación del hombre):
Oremos. Oh Dios, que con acción maravillosa creaste al hombre y con mayor maravilla lo redimiste; concédenos resistir a los atractivos del pecado, guiados por la sabiduría del Espíritu, para llegar a las alegrías del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
24. Post primam lectionem De creatione hominis: Gn 1, 1. 26-31a) et psalmum (Ps 32, 1).
Deus, qui mirabíliter creásti hóminem et mirabílius redemísti, da nobis, quaesumus, contra oblectaménta peccáti mentis ratióne persístere, ut mereámur ad aetérna gáudia perveníre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SEGUNDA LECTURA
El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe
Lectura del libro del Génesis 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18
En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:
- «¡Abrahán!»
Él respondió:
- «Aquí me tienes.»
Dios le dijo:
- «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
- «¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó:
- «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó:
- «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo:
- «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11
R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Consérva me, Deus, quóniam sperávi in te

ORACIÓN
25. Después de la segunda lectura (El sacrificio de Abrahán: Ge. 22, 1-2. 9a. 10-13. 15-18).
Oremos. Oh Dios, Padre supremo de los creyentes, que multiplicas sobre la tierra los hijos de tu promesa con la gracia de la adopción y, por el misterio pascual, hiciste de tu siervo Abrahán el padre de todas las naciones, como lo habías prometido: concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamada. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
25. Post secundam lectionem (De sacrificio Abrahae: Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18) et psalmum (Ps 15, 1).
Orémus. Deus, Pater summe fidélium, qui promissiónis tuae fílios diffúsa adoptiónis grátia in toto terrárum orbe multíplicas, et per paschále sacraméntum Abraham púerum tuum universárum, sicut iurásti, géntium éfficis patrem, da pópulis tuis digne ad grátiam tuae vocatiónis intráre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

TERCERA LECTURA
Los israelitas en medio del mar a pie enjuto
Lectura del libro del Éxodo 14, 15-15, 1

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés:
-«¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divide lo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»
Se puso en marcha el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros.
Mientras velaban al amanecer, miró el Señor al campamento egipcio, desde la columna de fuego y nube, y sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente.
Y dijo Egipto:
-«Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.»
Dijo el Señor a Moisés:
-«Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.»
Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios, huyendo, iban a su encuentro, y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar.
Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó.
Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda.
Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.
Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor:

SALMO RESPONSORIAL
Ex 15, 1-2. 3-4. 5-6. 17-18 (R.: 1a)
R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás. R.
Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Cantémus Dómino: glorióse enim magnificátus est

ORACIÓN
26. Después de la tercera lectura (El paso del mar Rojo: Ex 14, 15-15,1)
Oremos. Oh Dios, que has iluminado los prodigios de los tiempos antiguos con el Evangelio nos has hecho comprender el la luz del nuevo Testamento: el mar Rojo fue imagen de la fuente bautismal, y el pueblo liberado de la esclavitud, imagen de la familia cristiana; concede que todos los pueblos, elevados por su fe a la dignidad de pueblo elegido, se regeneren por la participación de tu Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
26. Post tertiam lectionem (De transitu Maris Rubri: Ex 14, 15) et eius canticum (Ex 15, 1).
Orémus. Deus, qui primis tempóribus impléta mirácula novi testaménti luce reserásti, ut et Mare Rubrum forma sacri fontis exsísteret, et plebs a servitúte liberáta christiáni pópuli sacraménta praeférret, da, ut omnes gentes, Israélis privilégium mérito fídei consecútae, Spíritus tui participatióne regeneréntur. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

CUARTA LECTURA
Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.
Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

El que te hizo te tomará por esposa;
su nombre es Señor de los ejércitos.
Tu redentor es el Santo de Israel,
se llama Dios de toda la tierra.
Como a mujer abandonada y abatida
te vuelve a llamar el Señor;
como a esposa de juventud, repudiada
–dice tu Dios–.
Por un instante te abandoné,
pero con gran cariño te reuniré.
En un arrebato de ira
te escondí un instante mi rostro,
pero con misericordia eterna te quiero
–dice el Señor, tu redentor–.
Me sucede como en tiempo de Noé:
juré que las aguas del diluvio
no volverían a cubrir la tierra;
así juro no airarme contra ti
ni amenazarte.
Aunque se retiren los montes
y vacilen las colinas,
no se retirará de ti mi misericordia,
ni mi alianza de paz vacilará
–dice el Señor, que te quiere–.
¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada!
Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches,
tus cimientos sobre zafiros;
te pondré almenas de rubí,
y puertas de esmeralda,
y muralla de piedras preciosas.
Tus hijos serán discípulos del Señor,
tendrán gran paz tus hijos.
Tendrás firme asiento en la justicia.
Estarás lejos de la opresión,
y no tendrás que temer;
y lejos del terror,
que no se te acercará.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)
R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
y me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante; su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Exaltabo te, Dómine, quoniam extraxisti me.

ORACIÓN
27. Después de la cuarta lectura (la nueva Jerusalén: Is 54, 5-14).
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, multiplica, fiel a tu palabra, la descendencia que aseguraste a la fe de nuestros padres, y aumenta con tu adopción los hijos de la promesa, para que tu Iglesia vea en qué medida se ha cumplido ya cuanto los patriarcas creyeron y esperaron. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
27. Post quartam lectionem (De nova Ierusalem: Is 54, 5-14) et psalmum (Ps 29, 1).
Orémus. Omnípotens sempitérne Deus, multíplica in honórem nóminis tui quod patrum fídei spopondísti, et promissiónis fílios sacra adoptióne diláta, ut, quod prióres sancti non dubitavérunt futúrum, Ecclésia tam magna ex parte iam cognóscat implétum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

QUINTA LECTURA
Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua
Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

Así dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua,
también los que no tenéis dinero:
venid, comprad trigo, comed sin pagar
vino y leche de balde.
¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta,
y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos, y comeréis bien,
saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad el oído, venid a mí:
escuchadme, y viviréis.
Sellaré con vosotros alianza perpetua,
la promesa que aseguré a David:
a él lo hice mi testigo para los pueblos,
caudillo y soberano de naciones;
tú llamarás a un pueblo desconocido,
 un pueblo que no te conocía correrá hacia ti;
por el Señor, tu Dios,
por el Santo de Israel, que te honra.
Buscad al Señor mientras se le encuentra,
invocadlo mientras esté cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad,
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
–oráculo del Señor–.
Como el cielo es más alto que la tierra,
mis caminos son más altos que los vuestros,
mis planes, que vuestros planes.
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra, que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá mi encargo.»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 3)
R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

El Señor es mi Dios y salvador:
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza,
y ha sido mi salvación. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es sublime. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

Alabad al Señor por sus proezas,
anunciadlas a toda la tierra.
Gritad jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel ha sido grande con vosotros. R.
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Haurietis aguas in gaudio de fóntibus Salvatoris.

ORACIÓN
28. Después de la quinta lectura (la salvación que se ofrece gratuitamente a todos: Is 55, 1-11).
Oremos: Dios todopoderoso y eterno, esperanza única del mundo que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios de los tiempos presentes: atiende los deseos de tu pueblo, porque ninguno de tus fieles puede progresar en la virtud sin la inspiración de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
28. Post quintam lectionem (De salute omnibus gratuito oblata: Is 55, 1-11) et canticum (Is 12, 1).
Orémus. Omnípotens sempitérne Deus, spes única mundi, qui prophetárum tuórum praecónio praeséntium témporum declarásti mystéria, auge pópuli tui vota placátus, quia in nullo fidélium nisi ex tua inspiratióne provéniunt quarúmlibet increménta virtútum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SEXTA LECTURA
Caminad a la claridad del resplandor del Señor.
Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32-4, 4

Escucha, Israel, mandatos de vida;
presta oídos para aprender prudencia.
¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo,
que envejezcas en tierra extranjera,
que estés contaminado entre los muertos,
y te cuenten con los habitantes del abismo?
Es que abandonaste la fuente de la sabiduría.
Si hubieras seguido el camino de Dios,
habitarías en paz para siempre.
Aprende dónde se encuentra la prudencia,
el valor y la inteligencia;
así aprenderás dónde se encuentra la vida larga,
la luz de los ojos y la paz.
¿Quién encontró su puesto
o entró en sus almacenes?
El que todo lo sabe la conoce,
la examina y la penetra.
El que creó la tierra para siempre
y la llenó de animales cuadrúpedos;
el que manda a la luz, y ella va,
la llama, y le obedece temblando;
a los astros que velan gozosos
en sus puestos de guardia,
los llama, y responden:
«Presentes»,
y brillan gozosos para su Creador.
Él es nuestro Dios,
y no hay otro frente a él;
investigó el camino de la inteligencia
y se lo enseñó a su hijo, Jacob,
a su amado, Israel.
Después apareció en el mundo
y vivió entre los hombres.
Es el libro de los mandatos de Dios,
la ley de validez eterna:
los que la guarden vivirán;
los que la abandonen morirán.
Vuélvete, Jacob, a recibirla,
camina a la claridad de su resplandor;
no entregues a otros tu gloria,
ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos
lo que agrada al Señor!

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 68)
R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

Más precioso que el oro,
más que el oro fino;
más dulce que la miel de un panal que destila. R.
Señor, tú tienes palabras de vida eterna. Domine, verba vitae aeternae habes.

ORACIÓN
29. Después de la sexta lectura (la fuente de la sabiduría: Bar 3,9-15. 31-4, 4).
Oremos: ¡Oh Dios!, que sin cesar haces crecer a tu Iglesia agregando a ella nuevos hijos: defiende con tu constante protección a cuantos purificas en el agua del bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
29. Post sextam lectionem (De fonte sapientiae: Ba 3, 9-15. 3, 31-4, 4) et psalmum (Ps 18, 1).
Orémus. Deus, qui Ecclésiam tuam semper géntium vocatióne multíplicas, concéde propítius, ut, quos aqua baptísmatis ábluis, contínua protectióne tueáris. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

SÉPTIMA LECTURA
Derramaré sobre vosotros un agua pura y os daré un corazón nuevo.
Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

Me vino esta palabra del Señor:
«Hijo de Adán,
cuando la casa de Israel habitaba en su tierra,
la profanó con su conducta, con sus acciones;
como sangre inmunda fue su proceder ante mí.
Entonces derramé mi cólera sobre ellos,
por la sangre que habían derramado en el país,
por haberlo profanado con sus idolatrías.
Los esparcí entre las naciones,
anduvieron dispersos por los países;
según su proceder, según sus acciones los sentencié.
Cuando llegaron a las naciones donde se fueron,
profanaron mi santo nombre;
decían de ellos:
"Éstos son el pueblo del Señor,
de su tierra han salido.
Sentí lástima de mi santo nombre,
profanado por la casa de Israel
en las naciones a las que se fue.
Por eso, di a la casa de Israel:
Esto dice el Señor:
"No lo hago por vosotros, casa de Israel,
sino por mi santo nombre, profanado por vosotros,
en las naciones a las que habéis ido.
Mostraré la santidad de mi nombre grande,
profanado entre los gentiles,
que vosotros habéis profanado en medio de ellos;
y conocerán los gentiles que yo soy el Señor
–oráculo del Señor–,
cuando les haga ver mi santidad al castigaros.
Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar.
Y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios."»

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 50, 12-13. 14-15. 18-19 (R.: 12a)
R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso;
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Cor mundum crea in me, Deus.

ORACIÓN
30. Después de la séptima lectura (el corazón nuevo y el espíritu nuevo: Ez 36, 16-28).
Oremos. Oh Dios, que para celebrar el misterio pascual nos instruyes con las enseñanzas de los dos Testamentos, concédenos penetrar en los designios de tu amor, para que en los dones que hemos recibido, percibamos la esperanza de los bienes futuros. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
30. Post septimam lectionem (De corde novo et spiritu novo: Ez 36, 16-28) et psalmum (Ps 41-42).
Orémus. Deus, qui nos ad celebrándum paschále sacraméntum utriúsque Testaménti páginis ínstruis, da nobis intellégere misericórdiam tuam, ut ex perceptióne praeséntium múnerum firma sit exspectátio futurórum. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

31. Después de de la última lectura del antiguo Testamento, con su salmo responsorial y oración, se encienden los cirios del altar, y el sacerdote entona el himno Gloria a Dios, que todos prosiguen mientras se hacen tocar las campanas, según las costumbres de cada lugar. 31. Post ultimam lectionem e Vetere Testamento cum suo psalmo responsorio et sua oratione, accenduntur cerei altaris, et sacerdos intonat hymnum Glória in excélsis Deo, quem omnes prosequuntur, dum pulsantur campanae, iuxta locorum consuetudines. Tonus integer in Graduali romano invenitur.
32. Acabado el himno, el sacerdote dice la oración colecta, como de costumbre.
Oremos.
Dios nuestro, que iluminas esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo.
32. Expleto hymno, sacerdos dicit Collectam, more solito.
Orémus.
Deus, qui hanc sacratíssimam noctem glória domínicae resurrectiónis illústras, éxcita in Ecclésia tua adoptiónis spíritum, ut, córpore et mente renováti, puram tibi exhibeámus servitútem. Per Dóminum.
33. Seguidamente un lector proclama la lectura del Apóstol. 33. Deinde lector profert lectionem de Apostolo.

EPÍSTOLA
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Hermanos:
Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte.
Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así corno Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.
Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabernos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

34. Acabada la epístola todos se levantan, y el sacerdote -o si fuera necesario un salmista- entona solemnemente el Aleluya, que repiten todos.
Después el salmista o cantor proclama el salmo, y el pueblo intercala Aleluya, en cada una de sus estrofas.
34. Lecta Epistola, omnibus surgentibus, sacerdos ter sollemniter intonat, vocem gradatim elevando Allelúia, quod omnes repetunt. Si necesse est, psalmista Allelúia intonat. Deinde psalmista vel cantor profert psalmum 117, populo respondente Allelúia.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R.
Aleluya, aleluya. aleluya. Alleluia, alleluia, alleluia.

35. Para el Evangelio no se llevan cirios, sino solamente incienso, si se emplea. 35. Sacerdos, more solito, imponit incensum et diacono benedicit. Ad Evangelium non portantur luminaria, sed tantum incensum.

EVANGELIO (Año A)
Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea
+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 1-10
Gloria a ti, Señor.

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
–«Vosotras, no temáis; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis." Mirad, os lo he anunciado.»
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
–«Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
–«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Basílica Vaticana, Sábado Santo 23 de abril de 2011

Queridos hermanos y hermanas:
Dos grandes signos caracterizan la celebración litúrgica de la Vigilia pascual. En primer lugar, el fuego que se hace luz. La luz del cirio pascual, que en la procesión a través de la iglesia envuelta en la oscuridad de la noche se propaga en una multitud de luces, nos habla de Cristo como verdadero lucero matutino, que no conoce ocaso, nos habla del Resucitado en el que la luz ha vencido a las tinieblas. El segundo signo es el agua. Nos recuerda, por una parte, las aguas del Mar Rojo, la profundidad y la muerte, el misterio de la Cruz. Pero se presenta después como agua de manantial, como elemento que da vida en la aridez. Se hace así imagen del Sacramento del Bautismo, que nos hace partícipes de la muerte y resurrección de Jesucristo.
Sin embargo, no sólo forman parte de la liturgia de la Vigilia Pascual los grandes signos de la creación, como la luz y el agua. Característica esencial de la Vigilia es también el que ésta nos conduce a un encuentro profundo con la palabra de la Sagrada Escritura. Antes de la reforma litúrgica había doce lecturas veterotestamentarias y dos neotestamentarias. Las del Nuevo Testamento han permanecido. El número de las lecturas del Antiguo Testamento se ha fijado en siete, pero, de según las circunstancias locales, pueden reducirse a tres. La Iglesia quiere llevarnos, a través de una gran visión panorámica por el camino de la historia de la salvación, desde la creación, pasando por la elección y la liberación de Israel, hasta el testimonio de los profetas, con el que toda esta historia se orienta cada vez más claramente hacia Jesucristo. En la tradición litúrgica, todas estas lecturas eran llamadas profecías. Aun cuando no son directamente anuncios de acontecimientos futuros, tienen un carácter profético, nos muestran el fundamento íntimo y la orientación de la historia. Permiten que la creación y la historia transparenten lo esencial. Así, nos toman de la mano y nos conducen hacía Cristo, nos muestran la verdadera Luz.
En la Vigilia Pascual, el camino a través de los sendas de la Sagrada Escritura comienzan con el relato de la creación. De esta manera, la liturgia nos indica que también el relato de la creación es una profecía. No es una información sobre el desarrollo exterior del devenir del cosmos y del hombre. Los Padres de la Iglesia eran bien concientes de ello. No entendían dicho relato como una narración del desarrollo del origen de las cosas, sino como una referencia a lo esencial, al verdadero principio y fin de nuestro ser. Podemos preguntarnos ahora: Pero, ¿es verdaderamente importante en la Vigilia Pascual hablar también de la creación? ¿No se podría empezar por los acontecimientos en los que Dios llama al hombre, forma un pueblo y crea su historia con los hombres sobre la tierra? La respuesta debe ser: no. Omitir la creación significaría malinterpretar la historia misma de Dios con los hombres, disminuirla, no ver su verdadero orden de grandeza. La historia que Dios ha fundado abarca incluso los orígenes, hasta la creación. Nuestra profesión de fe comienza con estas palabras: “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. Si omitimos este comienzo del Credo, toda la historia de la salvación queda demasiado reducida y estrecha. La Iglesia no es una asociación cualquiera que se ocupa de las necesidades religiosas de los hombres y, por eso mismo, no limita su cometido sólo a dicha asociación. No, ella conduce al hombre al encuentro con Dios y, por tanto, con el principio de todas las cosas. Dios se nos muestra como Creador, y por esto tenemos una responsabilidad con la creación. Nuestra responsabilidad llega hasta la creación, porque ésta proviene del Creador. Puesto que Dios ha creado todo, puede darnos vida y guiar nuestra vida. La vida en la fe de la Iglesia no abraza solamente un ámbito de sensaciones o sentimientos o quizás de obligaciones morales. Abraza al hombre en su totalidad, desde su principio y en la perspectiva de la eternidad. Puesto que la creación pertenece a Dios, podemos confiar plenamente en Él. Y porque Él es Creador, puede darnos la vida eterna. La alegría por la creación, la gratitud por la creación y la responsabilidad respecto a ella van juntas.
El mensaje central del relato de la creación se puede precisar todavía más. San Juan, en las primeras palabras de su Evangelio, ha sintetizado el significado esencial de dicho relato con una sola frase: “En el principio existía el Verbo”. En efecto, el relato de la creación que hemos escuchado antes se caracteriza por la expresión que aparece con frecuencia: “Dijo Dios…”. El mundo es un producto de la Palabra, del Logos, como dice Juan utilizando un vocablo central de la lengua griega. “Logos” significa “razón”, “sentido”, “palabra”. No es solamente razón, sino Razón creadora que habla y se comunica a sí misma. Razón que es sentido y ella misma crea sentido. El relato de la creación nos dice, por tanto, que el mundo es un producto de la Razón creadora. Y con eso nos dice que en el origen de todas las cosas estaba no lo que carece de razón o libertad, sino que el principio de todas las cosas es la Razón creadora, es el amor, es la libertad. Nos encontramos aquí frente a la alternativa última que está en juego en la discusión entre fe e incredulidad: ¿Es la irracionalidad, la ausencia de libertad y la casualidad el principio de todo, o el principio del ser es más bien razón, libertad, amor? ¿Corresponde el primado a la irracionalidad o a la razón? En último término, ésta es la pregunta crucial. Como creyentes respondemos con el relato de la creación y con san Juan: en el origen está la razón. En el origen está la libertad. Por esto es bueno ser una persona humana. No es que en el universo en expansión, al final, en un pequeño ángulo cualquiera del cosmos se formara por casualidad una especie de ser viviente, capaz de razonar y de tratar de encontrar en la creación una razón o dársela. Si el hombre fuese solamente un producto casual de la evolución en algún lugar al margen del universo, su vida estaría privada de sentido o sería incluso una molestia de la naturaleza. Pero no es así: la Razón estaba en el principio, la Razón creadora, divina. Y puesto que es Razón, ha creado también la libertad; y como de la libertad se puede hacer un uso inadecuado, existe también aquello que es contrario a la creación. Por eso, una gruesa línea oscura se extiende, por decirlo así, a través de la estructura del universo y a través de la naturaleza humana. Pero no obstante esta contradicción, la creación como tal sigue siendo buena, la vida sigue siendo buena, porque en el origen está la Razón buena, el amor creador de Dios. Por eso el mundo puede ser salvado. Por eso podemos y debemos ponernos de parte de la razón, de la libertad y del amor; de parte de Dios que nos ama tanto que ha sufrido por nosotros, para que de su muerte surgiera una vida nueva, definitiva, saludable.
El relato veterotestamentario de la creación, que hemos escuchado, indica claramente este orden de la realidad. Pero nos permite dar un paso más. Ha estructurado el proceso de la creación en el marco de una semana que se dirige hacia el Sábado, encontrando en él su plenitud. Para Israel, el Sábado era el día en que todos podían participar del reposo de Dios, en que los hombres y animales, amos y esclavos, grandes y pequeños se unían a la libertad de Dios. Así, el Sábado era expresión de la alianza entre Dios y el hombre y la creación. De este modo, la comunión entre Dios y el hombre no aparece como algo añadido, instaurado posteriormente en un mundo cuya creación ya había terminado. La alianza, la comunión entre Dios y el hombre, está ya prefigurada en lo más profundo de la creación. Sí, la alianza es la razón intrínseca de la creación así como la creación es el presupuesto exterior de la alianza. Dios ha hecho el mundo para que exista un lugar donde pueda comunicar su amor y desde el que la respuesta de amor regrese a Él. Ante Dios, el corazón del hombre que le responde es más grande y más importante que todo el inmenso cosmos material, el cual nos deja, ciertamente, vislumbrar algo de la grandeza de Dios.
En Pascua, y partiendo de la experiencia pascual de los cristianos, debemos dar aún un paso más. El Sábado es el séptimo día de la semana. Después de seis días, en los que el hombre participa en cierto modo del trabajo de la creación de Dios, el Sábado es el día del descanso. Pero en la Iglesia naciente sucedió algo inaudito: El Sábado, el séptimo día, es sustituido ahora por el primer día. Como día de la asamblea litúrgica, es el día del encuentro con Dios mediante Jesucristo, el cual en el primer día, el Domingo, se encontró con los suyos como Resucitado, después de que hallaran vacío el sepulcro. La estructura de la semana se ha invertido. Ya no se dirige hacia el séptimo día, para participar en él del reposo de Dios. Inicia con el primer día como día del encuentro con el Resucitado. Este encuentro ocurre siempre nuevamente en la celebración de la Eucaristía, donde el Señor se presenta de nuevo en medio de los suyos y se les entrega, se deja, por así decir, tocar por ellos, se sienta a la mesa con ellos. Este cambio es un hecho extraordinario, si se considera que el Sábado, el séptimo día como día del encuentro con Dios, está profundamente enraizado en el Antiguo Testamento. El dramatismo de dicho cambio resulta aún más claro si tenemos presente hasta qué punto el proceso del trabajo hacia el día de descanso se corresponde también con una lógica natural. Este proceso revolucionario, que se ha verificado inmediatamente al comienzo del desarrollo de la Iglesia, sólo se explica por el hecho de que en dicho día había sucedido algo inaudito. El primer día de la semana era el tercer día después de la muerte de Jesús. Era el día en que Él se había mostrado a los suyos como el Resucitado. Este encuentro, en efecto, tenía en sí algo de extraordinario. El mundo había cambiado. Aquel que había muerto vivía de una vida que ya no estaba amenazada por muerte alguna. Se había inaugurado una nueva forma de vida, una nueva dimensión de la creación. El primer día, según el relato del Génesis, es el día en que comienza la creación. Ahora, se ha convertido de un modo nuevo en el día de la creación, se ha convertido en el día de la nueva creación. Nosotros celebramos el primer día. Con ello celebramos a Dios, el Creador, y a su creación. Sí, creo en Dios, Creador del cielo y de la tierra. Y celebramos al Dios que se ha hecho hombre, que padeció, murió, fue sepultado y resucitó. Celebramos la victoria definitiva del Creador y de su creación. Celebramos este día como origen y, al mismo tiempo, como meta de nuestra vida. Lo celebramos porque ahora, gracias al Resucitado, se manifiesta definitivamente que la razón es más fuerte que la irracionalidad, la verdad más fuerte que la mentira, el amor más fuerte que la muerte. Celebramos el primer día, porque sabemos que la línea oscura que atraviesa la creación no permanece para siempre. Lo celebramos porque sabemos que ahora vale definitivamente lo que se dice al final del relato de la creación: “Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno” (Gen 1, 31). Amén.


36. Inmediatamente después del Evangelio se hace la homilía. Después comienza la liturgia bautismal. 36. Post Evangelium homilia, etsi brevis, ne omittatur.

Tercera parte: Liturgia bautismal Pars tertia: Liturgia baptismalis
37. El sacerdote, con los ministros se dirige a la fuente bautismal, si ésta se encuentra situada a la vista de los fieles. Si no es así, se coloca un recipiente con agua bautismal en el presbiterio. 37. Post homiliam proceditur ad liturgiam baptismalem. Sacerdos cum ministris vadit ad fontem baptismalem, si hic est in conspectu fidelium. Secus ponitur vas cum aqua in presbyterio.
Si hay catecúmenos adultos, se los llama y sus padrinos los presentan; pero si los catecúmenos son niños, son sus padres y padrinos quienes los llevan y presentan ante toda la asamblea. 38. Vocantur, si adsunt, catechumeni, qui praesentantur a patrinis, vel, si sunt parvuli, portantur a parentibus et patrinis, in faciem ecclesiae congregatae.


39. Tunc, si processio ad baptisterium vel ad fontem habenda sit, ea statim ordinatur. Praecedit minister cum cereo paschali, eumque sequuntur baptizandi cum patrinis, deinde ministri, diaconus et sacerdos. Durante processione, canuntur litaniae (n. 43). Expletis litaniis, sacerdos facit monitionem (n. 40).
38. Después el sacerdote hace a los presentes una monición con estas palabras u otras parecidas.
Hermanos, acompañemos con nuestra oración a estos catecúmenos que anhelan renacer a una nueva vida en la fuente bautismal y pidamos insistentemente todos juntos a Dios, nuestro Padre, que guíe y acompañe sus pasos hacia la fuente bautismal.
Si se bendice la fuente, pero no hay bautizandos:
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios todopoderoso, y pidámosle que con su poder santifique esta agua, para que cuantos en ella renazcan por el bautismo sean incorporados a Cristo y contados entre los hijos de adopción.
40. Si autem liturgia baptismalis in presbyterio peragitur, sacerdos statim monitionem introductoriam facit, his vel similibus verbis:
Si adsunt baptizandi:
Précibus nostris, caríssimi, fratrum nostrórum beátam spem unánimes adiuvémus, ut Pater omnípotens ad fontem regeneratiónis eúntes omni misericórdiae suae auxílio prosequátur.
Si benedicendus est fons, sed non adsunt baptizandi:
Dei Patris omnipoténtis grátiam, caríssimi, super hunc fontem súpplices invocémus, ut qui ex eo renascéntur adoptiónis fíliis in Christo aggregéntur.
39. Dos cantores entonan las letanías a las que todos responden, estando en pie (por razón del tiempo pascual).
Si la procesión hasta el bautisterio es larga, las letanías se cantan durante dicha procesión; en este caso, se llama a los catecúmenos, antes de empezar la procesión. Esta procesión se organiza de la siguiente manera: abre la procesión un ministro con el cirio pascual, siguen los catecúmenos con los padrinos y, finalmente, va el sacerdote con los ministros. En este caso, la monición precedente se hace antes de la bendición del agua.
41. Et canuntur litaniae a duobus cantoribus, omnibus stantibus (propter tempus paschale) et respondentibus. Si autem habenda sit longior processio ad baptisterium, litaniae cantantur durante processione; quo in casu baptizandi vocantur ante processionem, et fit processio praecedente cereo paschali, quem sequuntur catechumeni cum patrinis, deinde ministri, diaconus et sacerdos. Monitio autem fiat ante benedictionem aquae.
40. Si no hay bautizos ni bendición de la fuente, omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua (número 45). 42. Si non adsunt baptizandi, neque benedicendus est fons, omissis litaniis, statim proceditur ad benedictionem aquae (n. 54).
41. En las letanías se pueden añadir algunos nombres de santos, especialmente el del titular de la iglesia, el de los patronos del lugar y el de los que van a ser bautizados.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Santa María, Madre de Dios. Ruega por nosotros.
San Miguel. Ruega por nosotros.
Santos Ángeles de Dios. Rogad por nosotros.
San Juan Bautista. Ruega por nosotros.
San José. Ruega por nosotros.
Santos Pedro y Pablo. Rogad por nosotros.
San Andrés. Ruega por nosotros.
San Juan. Ruega por nosotros.
Santa María Magdalena. Ruega por nosotros.
San Esteban. Ruega por nosotros.
San Ignacio de Antioquía. Ruega por nosotros.
San Lorenzo. Ruega por nosotros.
Santas Perpetua y Felicidad. Rogad por nosotros.
Santa Inés. Ruega por nosotros.
San Gregorio. Ruega por nosotros.
San Agustín. Ruega por nosotros.
San Atanasio. Ruega por nosotros.
San Basilio. Ruega por nosotros.
San Martín. Ruega por nosotros.
San Benito. Ruega por nosotros.
Santos Francisco y Domingo. Rogad por nosotros.
San Francisco Javier. Ruega por nosotros.
San Juan María Vianney. Ruega por nosotros.
Santa Catalina de Siena. Ruega por nosotros.
Santa Teresa de Jesús. Ruega por nosotros.
Santos y Santas de Dios. Rogad por nosotros.
Muéstrate propicio. Líbranos, Señor.
De todo mal. Líbranos, Señor.
De todo pecado. Líbranos, Señor.
De la muerte eterna. Líbranos, Señor.
Por tu encarnación. Líbranos, Señor.
Por tu muerte y resurrección. Líbranos, Señor.
Por el envío del Espíritu Santo. Líbranos, Señor.
Nosotros, que somos pecadores. Te rogamos, óyenos
Si hay bautizos:
Para que regeneres a estos elegidos con la gracia del bautismo. Te rogamos, óyenos
Si no hay bautizos:
Para que santifiques esta agua en la que renacerán tus nuevos hijos. Te rogamos, óyenos
Jesús, Hijo de Dios vivo. Te rogamos, óyenos
Si hay bautizandos, el sacerdote dice la siguiente oración con las manos juntas:
Que tu eficacia, Dios todopoderoso y eterno, se manifieste en estos sacramentos, obra de tu amor, Que el espírutu de adopción descienda sobre los nuevos hijos que van a nacer de la fuente bautismal. Que tu poder dé eficacia a la acción de tu ministro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
43. In litaniis addi possunt aliqua nomina Sanctorum, praesertim vero Titularis ecclesiae vel Patronorum loci et eorum qui sunt baptizandi.
Kyrie, eléison. Kyrie, eléison.
Christe, eléison. Christe, eléison.
Kyrie, eléison. Kyrie, eléison.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis.
Sancte Míchael, ora pro nobis.
Sancti Angeli Dei, oráte pro nobis.
Sancte Ioánnes Baptísta, ora pro nobis.
Sancte Ioseph, ora pro nobis.
Sancti Petre et Paule, oráte pro nobis.
Sancte Andréa, ora pro nobis.
Sancte Ioánnes, ora pro nobis.
Sancta María Magdaléna, ora pro nobis.
Sancte Stéphane, ora pro nobis.
Sancte Ignáti Antiochéne, ora pro nobis.
Sancte Laurénti, ora pro nobis.
Sanctae Perpétua et Felícitas, oráte pro nobis.
Sancta Agnes, ora pro nobis.
Sancte Gregóri, ora pro nobis.
Sancte Augustíne, ora pro nobis.
Sancte Athanási, ora pro nobis.
Sancte Basíli, ora pro nobis.
Sancte Martíne, ora pro nobis.
Sancte Benedícte, ora pro nobis.
Sancti Francísce et Domínice, oráte pro nobis.
Sancte Francísce (Xavier), ora pro nobis.
Sancte Ioánnes María (Vianney), ora pro nobis.
Sancta Catharína (Senénsis), ora pro nobis.
Sancta Terésia a Iesu, ora pro nobis.
Omnes Sancti et Sanctae Dei, oráte pro nobis.
Propítius esto, líbera nos, Dómine.
Ab omni malo, líbera nos, Dómine.
Ab omni peccáto, líbera nos, Dómine.
A morte perpétua, líbera nos, Dómine.
Per incarnatiónem tuam, líbera nos, Dómine.
Per mortem et resurrectiónem tuam, líbera nos, Dómine.
Per effusiónem Spíritus Sancti, líbera nos, Dómine.
Peccatóres, te rogámus, audi nos.
Si adsunt baptizandi
Ut hos eléctos per grátiam Baptísmi regeneráre dignéris, te rogámus, audi nos.
Si non adsunt baptizandi
Ut hunc fontem, regenerándis tibi fíliis, grátia tua sanctificáre dignéris, te rogámus, audi nos.
Iesu, Fili Dei vivi, te rogámus, audi nos.
Christe, audi nos. Christe, audi nos.
Christe, exáudi nos. Christe, exáudi nos.
Si adsunt baptizandi, sacerdos, extensis manibus, dicit hanc orationem:
Omnípotens sempitérne Deus, adésto magnae pietátis tuae sacraméntis, et ad recreándos novos pópulos, quos tibi fons baptísmatis párturit, spíritum adoptiónis emítte, ut, quod nostrae humilitátis gérendum est mystério, virtútis tuae impleátur efféctu. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

Bendición del agua bautismal Benedictio aquae baptismalis
42. Enseguida el sacerdote bendice el agua bautismal, diciendo la siguiente oración con las manos juntas:
Oh Dios, que realizas en tus sacramentos obras admirables con tu poder invisible, y de diversos modos te has servido de tu criatura el agua para significar la gracia del bautismo.
Oh Dios, cuyo espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar.
Oh Dios, que incluso en las aguas torrenciales del diluvio prefiguraste el nacimiento de la nueva humanidad, de modo que una misma agua pusiera fin al pecado y diera origen a la santidad.
Oh Dios, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de Abrahán, para que el pueblo liberado de la esclavitud del Faraón fuera imagen de la familia de los bautizados.
Oh Dios, cuyo Hijo, al ser bautizado por Juan en el agua del Jordán, fue ungido por el Espíritu Santo; colgado en la cruz vertió de su costado agua, junto con la sangre; y después de su resurrección mandó a sus apóstoles: "Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo."
Mira ahora a tu Iglesia en oración y abre para ella la fuente del bautismo. Que esta agua reciba, por la obra del Espíritu Santo, la gracia de tu Unigénito, para que el hombre, creado a tu imagen y limpio en el bautismo, muera al hombre viejo y renazca, como niño, a nueva vida por el agua y el Espíritu.
Y, metiendo, si lo cree oportuno, el cirio pascual en el agua una o tres veces, prosigue:
Te pedimos, Señor, que el poder del Espíritu Santo, por tu Hijo, descienda sobre el agua de esta fuente,
Y, teniendo el cirio en el agua, prosigue:
para que todos los sepultados con Cristo en su muerte, por el bautismo, resuciten con él a la vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
44. Deinde sacerdos benedicit aquam baptismalem dicens, extensis manibus, hanc orationem:
Deus, qui invisíbili poténtia per sacramentórum signa mirábilem operáris efféctum, et creatúram aquae multis modis praeparásti, ut baptísmi grátiam demonstráret;
Deus, cuius Spíritus super aquas inter ipsa mundi primórdia ferebátur, ut iam tunc virtútem sanctificándi aquárum natúra concíperet;
Deus, qui regeneratiónis spéciem in ipsa dilúvii effusióne signásti, ut uníus eiusdémque eleménti mystério et finis esset vítiis et orígo virtútum;
Deus, qui Abrahae fílios per Mare Rubrum sicco vestígio transíre fecísti, ut plebs, a Pharaónis servitúte liberáta, pópulum baptizatórum praefiguráret;
Deus, cuius Fílius, in aqua Iordánis a Ioánne baptizátus, Sancto Spíritu est inúnctus, et, in cruce pendens, una cum sánguine aquam de látere suo prodúxit, ac, post resurrectiónem suam, discípulis iussit: "Ite, docéte omnes gentes, baptizántes eos in nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti": réspice in fáciem Ecclésiae tuae, eíque dignáre fontem baptísmatis aperíre.
Sumat haec acqua Unigéniti tui grátiam de Spíritu Sancto, ut homo, ad imáginem tuam cónditus, sacraménto baptísmatis a cunctis squalóribus vetustátis ablútus, in novam infántiam ex aqua et Spíritu Sancto resúrgere meréatur.
Et immittens, pro opportunitate, cereum paschalem in aquam semel vel ter, prosequitur:
Descéndat, quaesumus, Dómine, in hanc plenitúdinem fontis per Fílium tuum virtus Spíritus Sancti,
et tenens cereum in aqua prosequitur:
ut omnes, cum Christo consepúlti per baptísmum in mortem, ad vitam cum ipso resúrgant. Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia saecula saeculórum.
R. Amen.
43. Seguidamente saca el cirio del agua, y el pueblo hace la siguiente aclamación u otra semejante:
Manantiales, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
47. Deinde tollitur cereus de aqua, populo acclamante:
Benedícite, fontes, Dómino, laudáte et superexaltáte eum in saecula.
44. Cada uno de los catecúmenos hace la renuncia a Satanás y la profesión de fe y, a continuación, recibe el bautismo.


48. Aquae baptismalis benedictione expleta et acclamatione populi prolata, sacerdos, stans, interrogat ad abrenuntiationem faciendam adultos atque parentes vel patrinos parvulorum, ut in respectivis Ordinibus Ritualis Romani determinatur. Si unctio cum oleo catechumenorum adultorum facta non sit antea, inter ritus immediate praeparatorios, fit hoc momento.


49. Deinde sacerdos singulos adultos de fide interrogat, atque, si de parvulis agitur, triplicem professionem fidei ab omnibus parentibus et patrinis simul requirit, ut in respectivis Ordinibus indicatur. Ubi hac nocte multi sunt baptizandi, ritum ordinari potest ita ut, statim post responsionem baptizandorum, patrinorum atque parentum, celebrans postulet ac recipiat renovationem promissionum baptismalium omnium adstantium.


50. Peractis interrogationibus, sacerdos baptizat electos adultos et parvulos.


51. Post baptismum sacerdos infantes ungit chrismate. Omnibus vero, sive adultis sive parvulis, vestis candida traditur. Deinde sacerdos vel diaconus accipit cereum paschalem de manu ministri atque cerei neophytorum accenduntur. Pro infantibus ritus Effetha omittitur.


52. Postea, nisi ablutio baptismalis aliique ritus explanativi, in presbyterio locum habuerint, fit reditus in presbyterium, processione ordinata uti antea, neophytis vel patrinis seu parentibus cereum accensum gestantibus. Durante processione canitur canticum baptismale Vidi aquam vel alius cantus aptus (n. 56).
Si está presente el obispo, los catecúmenos adultos reciben inmediatamente la confirmación; en caso contrario, el presbítero que ha administrado el bautismo puede también confirmar a los catecúmenos adultos (Cf. Ritual de la iniciación cristiana de Adultos, nn. 228 y 362). 53. Si adulti sunt baptizati, Episcopus vel, eo absente, presbyter qui baptismum contulit statim sacramentum Confirmationis eis ministret in presbyterio, ut in Pontificali aut Rituali Romano indicatur.

Bendición del agua común Benedictio aquae
45. Si no hay bautizos, ni se bendice la fuente bautismal, el sacerdote bendice el agua con la siguiente oración:
Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.
Después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos juntas:
Señor, Dios nuestro, escucha las oraciones de tu pueblo que vela en esta noche santa, en que celebramos la acción maravillosa de nuestra creación y la maravilla aún más grande, de nuestra redención;
dígnate bendecir + esta agua. La creaste para hacer fecunda la tierra y para fravorecer nuestros cuerpos con el frescor y la limpieza. La hiciste también instrumento de misericordia al librar a tu pueblo de la esclavitud y apagar su sed en el desierto; por los profetas la revelaste como signo de la nueva alianza que quisiste sellar con los hombres. Y, cuando Cristo descendió a ella en el Jordán, renovaste nuestra naturaleza pecadora. Que esta agua, Señor, avive en nosotros el recuerdo de nuestro bautismo y nos haga participar en el gozo de nuestros hermanos, bautizados en la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
54. Si vero non adsunt baptizandi, neque fons baptismalis benedicendus est, sacerdos ad aquam benedicendam fideles introducit, dicens:
Dóminum Deum nostrum, fratres caríssimi, supplíciter exorémus, ut hanc creatúram aquae benedícere dignétur, super nos aspergéndam in nostri memóriam baptísmi. Ipse autem nos renováre dignétur, ut Spirítui, quem accépimus, fidéles maneámus.
Et post brevem pausam in silentio hanc orationem profert, extensis manibus:
Dómine Deus noster, pópulo tuo hac nocte sacratíssima vigilánti adésto propítius: et nobis, mirábile nostrae creatiónis opus, sed et redemptiónis nostrae mirabílius, memorántibus, hanc aquam benedícere tu dignáre. Ipsam enim tu fecísti, ut et arva fecunditáte donáret, et levámen corpóribus nostris munditiámque praebéret. Aquam étiam tuae minístram misericórdiae condidísti: nam per ipsam solvísti tui pópuli servitútem illiúsque sitim in desérto sedásti; per ipsam novum fodus nuntiavérunt prophétae, quod eras cum homínibus initúrus; per ipsam dénique, quam Christus in Iordáne sacrávit, corrúptam natúrae nostrae substántiam in regeneratiónis lavácro renovásti. Sit ígitur haec aqua nobis suscépti baptísmatis memória, et cum frátribus nostris, qui sunt in Páschate baptizáti, gáudia nos tríbuas sociáre. Per Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.

Renovación de las promesas del bautismo Renovatio promissionum baptismalium
46. Acabado el rito del bautismo (y de la confirmación), o después de la bendición del agua, si no hubo bautismos, todos, de pie y con las velas encendidas en sus manos, renuevan las promesas del bautismo.
El sacerdote dirige a los fieles la siguiente monición u otra semejante:
Hermanos: Por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, para que vivamos una vida nueva. Por tanto, terminado el ejercicio de la Cuaresma, renovemos las promesas del santo bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos a Satanás y a sus obras y prometimos servir fielmente a Dios, en la santa Iglesia católica. Así, pues:
Primera fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Y a todas sus obras?
Todos: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Y a todas sus seducciones?
Todos: Sí, renuncio.
Segunda fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis al pecado para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a todas las seducciones del mal, para que no domine en vosotros el pecado?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás, padre y príncipe del pecado?
Todos: Si, renuncio.
Tercera fórmula:
Sacerdote: ¿Renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo de pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio del amor?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a sus obras, que son: vuestras envidias y odios; vuestras perezas e indiferencias; vuestras cobardías y complejos; vuestras tristezas y desconfianzas; vuestras injusticias y favoritismos; vuestros materialismos y las sensualidades; vuestras faltas fe, esperanza y caridad?
Todos: Si, renuncio.
Sacerdote: ¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser: el creeros mejores; el veros superiores; el estar muy seguros de vosotros mismos; el creer que ya estáis convertidos del todo; el quedaros en las cosas, medios, instituciones, métodos, reglamentos, y no ir a Dios?
Todos: Si, renuncio.
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Prosigue el sacerdote: ¿Creéis en Dios,
Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos: Si, creo.
Sacerdote: ¿Creéis en Jesucristo, su Hijo único, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
Todos: Sí, creo.
Y el sacerdote concluye: Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia, en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.
Todos:
Amén.
55. Ritu baptismi (et confirmationis) expleto, vel si hic non habuit locum, post benedictionem aquae, omnes, stantes et candelas accensas in manibus gestantes, promissionem fidei baptismalis, una cum baptizandis, renovant, nisi iam locum habuerit, (cf. n. 48).
Sacerdos fideles alloquitur, his vel similibus verbis:
Per paschále mystérium, fratres caríssimi, in baptísmo consepúlti sumus cum Christo, ut cum eo in novitáte vitae ambulémus. Quaprópter, quadragesimáli observatióne absolúta, sancti baptísmatis promissiónes renovémus, quibus olim Sátanae et opéribus eius abrenuntiávimus, et Deo in sancta Ecclésia cathólica servíre promísimus. Quaprópter:
Sacerdos: Abrenuntiátis Sátanae?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Et ómnibus opéribus eius?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Et ómnibus pompis eius?
Omnes: Abrenúntio.
Vel:
Sacerdos: Abrenuntiátis peccáto, ut in libertáte filiórum Dei vivátis?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Abrenuntiátis seductiónibus iniquitátis, ne peccátum vobis dominétur?
Omnes: Abrenúntio.
Sacerdos: Abrenuntiátis Sátanae, qui est auctor et princeps peccáti?
Omnes: Abrenúntio.
Si casus fert, haec altera formula aptari potest a Conferentiis Episcoporum, iuxta locorum necessitates. Deinde sacerdos prosequitur:
Sacerdos: Créditis in Deum Patrem omnipoténtem, creatórem caeli et terrae?
Omnes: Credo.
Sacerdos: Créditis in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Dóminum nostrum, natum ex María Vírgine, passum et sepúltum, qui a mórtuis resurréxit et sedet ad déxteram Patris?
Omnes: Credo.
Sacerdos: Créditis in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam, sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem et vitam aetérnam?
Omnes: Credo.
Et sacerdos concludit: Et Deus omnípotens, Pater Dómini nostri Iesu Christi, qui nos regenerávit ex aqua et Spíritu Sancto, quique nobis dedit remissiónem peccatórum, ipse nos custódiat grátia sua, in Christo Iesu Dómino nostro, in vitam aetérnam.
Omnes: Amen.
47. El sacerdote asperja al pueblo con agua bendita, mientras todos cantan la siguiente antífona u otro canto de índole bautismal:
Vi que manaba agua del lado derecho del templo, aleluya. Y habrá vida dondequiera que llegue la corriente y cantarán: Aleluya, aleluya.
56. Sacerdos aspergit populum aqua benedicta, omnibus cantantibus:
Antiphona
Ant. Vidi aquam egrediéntem de templo, a látere dextro, allelúia; et omnes, ad quos pervénit aqua ista, salvi facti sunt et dicent: Allelúia, allelúia.
Cantari potest etiam alius cantus indolem baptismalem prae se ferens.
48. Mientras tanto los neófitos son conducidos a su lugar entre los fieles.
Si la bendición del agua bautismal se hizo en el presbiterio, los ministros llevan con dignidad el recipiente del agua al bautisterio.
Si no hubo bendición del agua bautismal, el agua bendita se deja en lugar conveniente.
57. Interim neophyti deducuntur ad locum suum inter fideles. Si benedictio aquae baptismalis facta non est in baptisterio, diaconus et ministri reverenter portant vas aquae ad fontem. Si benedictio fontis locum non habuit, aqua benedicta reponitur loco convenienti.
49. Acabada la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, omitida la profesión de fe, dirige la oración de los fieles, en la que los neófitos participan por primera vez. 58. Aspersione facta, sacerdos redit ad sedem, ubi, omisso symbolo, moderatur orationem universalem, quam neophyti primum participant.

Oración de los fieles
146. Por medio de Jesucristo el Señor, resucitado de la muerte por el poder del Espíritu Santo, dirigimos en esta santa noche nuestra súplicas al Padre.
- Por todos los que, reunidos en asamblea por todo el mundo, renuevan esta noche su adhesión a Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
- Por los catecúmenos que, iluminados con la luz de Cristo, se incorporan esta noche a la Iglesia por los sacramentos de la iniciación cristiana. Roguemos al Señor.
- Por el Papa, por nuestro Obispo, por todos los obispos, sacerdotes, diáconos y demás ministros de la Iglesia. Roguemos al Señor.
- Por el Rey, por el gobierno de nuestro país, por los gobernantes de todos los pueblos y naciones. Roguemos al Señor.
- Por toda la humanidad que, rescatada en Cristo de la muerte, todavía sufre en la espera de su plena liberación. Roguemos al Señor.
- Por nosotros que, renacidos del agua y del Espíritu, nos disponemos a participar en el banquete de la Pascua y queremos vivir en plenitud el misterio pascual. Roguemos al Señor.
Señor y Dios nuestro, tú que, por el poder del Espíritu, has resucitado a Jesús del reino de los muertos para tu gloria y para nuestra salvación, escucha la oración que la Iglesia te dirige en esta santa noche, apoyada en la intercesión del mismo Jesucristo tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Cuarta parte: Liturgia eucarística Pars quarta: Liturgia eucharistica
50. El sacerdote va al altar y comienza la liturgia eucarística, en la forma habitual. 59. Sacerdos accedit ad altare et more solito incipit liturgiam eucharisticam.
51. Conviene que el pan y el vino sean llevados por los neófitos. 60. Praestat, ut panis et vinum afferantur a neophytis vel, si sint parvuli, ab eorum parentibus vel patrinis.
52. Oración sobre las ofrendas
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta sus ofrendas, para que la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales sea por tu gracia, prenda de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
61. Super oblata
Súscipe, quaesumus, Dómine, preces pópuli tui cum oblatiónibus hostiárum, ut, paschálibus initiáta mystériis, ad aeternitátis nobis medélam, te operánte, profíciant. Per Christum.
53. Prefacio pascual I: en esta noche.
EL MISTERIO PASCUAL
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en esta noche en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado.
Porque él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
62. Praefatio paschalis I: De mysterio paschali (in hac potíssimum nocte).
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre: Te quidem, Dómine, omni témpore confitéri, sed in hac potíssimum nocte (die) gloriósius praedicáre, (sed in hoc potíssimum gloriósus praedicáre,) cum Pascha nostrum immolátus est Christus.
Ipse enim verus est Agnus qui ábstulit peccáta mundi. Qui mortem nostram moriéndo destrúxit, et vitam resurgéndo reparávit.
Quaprópter, profúsis paschálibus gáudiis, totus in orbe terrárum mundus exsúltat. Sed et supérnae virtútes atque angélicae potestátes hymnum glóriae tuae cóncinunt, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Cuando se utiliza el Canon romano, se dicen Reunidos en comunión, y Acepta, Señor, en tu bondad propios.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO.
63. In Prece eucharistica, memoria fit baptizatorum et patrinorum, iuxta formulas quae in Missali et Rituali Romano pro singulis Precibus eucharisticis inveniuntur.
PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANO. Quando adhibetur Canon romanus, dicuntur Communicántes et Hanc ígitur propria.


64. Ante Ecce Agnus Dei, sacerdos neophytos breviter monere potest de prima Communione recipienda et de pretio tanti mysterii, quod est initiationis culmen et totius vitae christianae centrum.


65. Expedit ut neophyti sacram Communionem recipiant sub utraque specie, una cum patrinis, matrinis, parentibus et coniugibus catholicis, necnon catechistis laicis. Convenit etiam ut, de consensu Episcopi diocesani, ubi adiuncta hoc suadeant, omnes fideles ad sacram Communionem sub utraque specie admittantur.
54. Antífona de comunión 1 Cor 5, 7-8
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebremos la Pascua, con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad. Aleluya.
66. Antiphona ad communionem 1Co 5, 7-8
Pascha nostrum immolátus est Christus; ítaque epulémur in ázymis sinceritátis et veritátis, allelúia.
Opportune cantatur Ps 117.
55. Oración después de la comunión
Derrama, Señor, sobre nosotros tu espíritu de caridad, para que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en un mismo sacramento pascual. Por Jesucristo, nuestro Señor.
67. Post communionem
Spíritum nobis, Dómine, tuae caritátis infúnde, ut, quos sacraméntis paschálibus satiásti, tua fácias pietáte concórdes. Per Christum.
Bendición solemne.
Que os bendiga Dios todopoderoso en esta noche solemne de Pascua, y, que su misericordia os guarde de todo pecado.
R. Amén.
Y el que os ha redimido por la resurrección de su Jesucristo os enriquezca con el premio de la vida eterna.
R. Amén.
Y a vosotros, que al terminar los días de la pasión del Señor celebráis con gozo la fiesta de Pascua, os conceda también alegraros, con el gozo de la Pascua eterna.
R. Amén.
Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.
R. Amén.
68. Benedictio sollemnis
Benedícat vos omnípotens Deus, hodiérna interveniénte sollemnitáte pascháli, et ab omni miserátus deféndat incursióne peccáti.
R. Amen.
Et qui ad aetérnam vitam in Unigéniti sui resurrectióne vos réparat, vos praemiis immortalitátis adímpleat.
R. Amen.
Et qui, explétis passiónis domínicae diébus, paschális festi gáudia celebrátis, ad ea festa, quae laetítiis peragúntur aetérnis, ipso opitulánte, exsultántibus ánimis veniátis.
R. Amen.
Benedícat vos omnípotens Deus, Pater, et Fílius, + et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
Adhiberi potest etiam formula benedictionis finalis Ordinis Baptismi adultorum vel parvulorum, iuxta rerum adiuncta.
55. Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, dice:
Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.
R. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
69. Ad populum dimittendum, diaconus vel, eo absente, ipse sacerdos cantat vel dicit:
Ite, missa est, allelúia, allelúia.
Omnes respondent:
Deo grátias, allelúia, allelúia.
Quod servatur per totam octavam Paschae.


70. Cereus paschalis accenditur in omnibus celebrationibus liturgicis sollemnioribus huius temporis.