viernes, 17 de noviembre de 2017

Viernes 22 diciembre 2017, 22 de diciembre, Viernes de la III semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


46. En la Encíclica Ut unum sint, yo mismo he manifestado aprecio por esta normativa, que permite atender a la salvación de las almas con el discernimiento oportuno: « Es motivo de alegría recordar que los ministros católicos pueden, en determinados casos particulares, administrar los sacramentos de la Eucaristía, de la Penitencia, de la Unción de enfermos a otros cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, pero que desean vivamente recibirlos, los piden libremente, y manifiestan la fe que la Iglesia católica confiesa en estos Sacramentos. Recíprocamente, en determinados casos y por circunstancias particulares, también los católicos pueden solicitar los mismos Sacramentos a los ministros de aquellas Iglesias en que sean válidos ».(97)

Es necesario fijarse bien en estas condiciones, que son inderogables, aún tratándose de casos particulares y determinados, puesto que el rechazo de una o más verdades de fe sobre estos sacramentos y, entre ellas, lo referente a la necesidad del sacerdocio ministerial para que sean válidos, hace que el solicitante no esté debidamente dispuesto para que le sean legítimamente administrados. Y también a la inversa, un fiel católico no puede comulgar en una comunidad que carece del válido sacramento del Orden.(98)

La fiel observancia del conjunto de las normas establecidas en esta materia(99) es manifestación y, al mismo tiempo, garantía de amor, sea a Jesucristo en el Santísimo Sacramento, sea a los hermanos de otra confesión cristiana, a los que se les debe el testimonio de la verdad, como también a la causa misma de la promoción de la unidad.

(97) N. 46: AAS 87 (1995), 948.
(98) Cf.Conc. Ecum. Vat. II, Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 22.
(99) Cf. Código de Derecho Canónico, can. 844; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 671.


CALENDARIO

22 VIERNES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria-22 de diciembre (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II o IV Adv.
LECC.: vol. II.
- 1 Sam 1, 24-28. Ana da gracias por el nacimiento de Samuel.
- Salmo: 1 Sam 2, 1. 4-8. R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.
- Lc 1, 46-56. El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-22 de diciembre, ant. Mag. «¡Oh, Rey!».

Martirologio: elogs. del 23 de diciembre, pág. 730.

TEXTOS MISA

22 de diciembre. Feria de Adviento. Die 22 decembris. Feria Adventus.
Antífona de entrada Sal 23, 7
Portones, alzad los dinteles, que se alcen las puertas eternales: va a entrar el Rey de la gloria.
Antiphona ad introitum Ps 23, 7
Attóllite, portae, cápita vestra, et elevámini, portae aeternáles, et introíbit rex glóriae.
Oración colecta
Oh, Dios, que, al ver al hombre caído en la muerte, quisiste redimirlo con la venida de tu Unigénito, concede a quienes profesan humildemente la fe en su encarnación participar también en los bienes del Redentor. Él, que vive y reina contigo.
Collecta
Deus, qui, hóminem delápsum in mortem conspíciens, Unigéniti tui advéntum redímere voluísti, praesta, quaesumus, ut qui húmili eius incarnatiónem devotióne faténtur, ipsíus étiam Redemptóris consórtia mereántur. Qui tecum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 22 de diciembre, feria de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA 1 Sam 1, 24-28
Ana da gracias por el nacimiento de Samuel

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, cuando Ana hubo destetado a Samuel, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo.
Inmolaron el novillo, y presentaron el niño a Elí. Ella le dijo:
«Perdón, por tu vida, mi Señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había mi pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial 1 Sam 2, 1.4-5. 6-7.8abcd (R.: cf. 1a)
R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi poder se exalta por Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

V. Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R.
Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador. Exsultávit cor meun in dómino salvatóre meo.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra. R. Rex géntium et lapis anguláris Ecclésiae: veni, et salva hóminem quem de limo formásti.

EVANGELIO Lc 1, 46-56
El Poderoso ha hecho obras grandes en mí

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
“su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
“derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de la misericordia”
-como lo había prometido a “nuestros padres”-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, meditación 2 de junio de 2016
¿Cómo mira María? María mira de modo «íntegro», uniendo todo, nuestro pasado, presente y futuro. No tiene una mirada fragmentada: la misericordia sabe ver la totalidad y capta lo más necesario. Como María en Caná, que es capaz de «compadecerse» anticipadamente de lo que acarreará la falta de vino en la fiesta de bodas y pide a Jesús que lo solucione, sin que nadie se dé cuenta, así toda nuestra vida sacerdotal la podemos ver como «anticipada por la misericordia» de María, que previendo nuestras carencias ha provisto todo lo que tenemos. Si algo de «vino bueno» hay en nuestra vida, no es por mérito nuestro sino por su «misericordia anticipada», esa que ya en el Magníficat canta cómo el Señor «miró con bondad su pequeñez» y «se acordó de su (alianza de) misericordia», una «misericordia que se extiende de generación en generación» sobre sus pobres y oprimidos (cf. Lc 1, 46-55). La lectura que hace María es la de la historia como misericordia.

Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre IV.
34. Unidos en la espera de la Navidad, con la Virgen María, con los antiguos profetas y con los profetas de hoy, con los pobres y humildes de corazón, invoquemos al Padre para que cumpla los anhelos de la Iglesia y de la humanidad.
R. Ven a salvarnos, Señor.
- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo: para que, en actitud constante de pobreza y de servicio, proclame ante todos los hombres que Jesús es el Señor. Roguemos al Señor. R.
- Por el pueblo de Israel: para que el Señor, siempre fiel a sus promesas, le conceda el don de la paz, de la estabilidad y del progreso. Roguemos al Señor. R.
- Por los cristianos todos: para que la Navidad nos estimule a ser entre los hombres testigos auténticos del espíritu evangélico de la caridad. Roguemos al Señor. R.
- Por todos nosotros: para que el Espíritu de Jesús nos dé la fuerza para romper con toda actitud ambigua y nos ayude a caminar con corazón libre y ardiente al encuentro del Señor que viene. Roguemos al Señor. R.
Dios todopoderoso y eterno, que salvas a todos y no quieres que nadie se pierda, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos que el mundo camine por las sendas de paz y que la Iglesia se alegre en tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, confiando en tu bondad, nos presentamos con ofrendas ante tu santo altar, para que, purificados por tu gracia, quedemos limpios en virtud de estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
In tua pietáte confidéntes, Dómine, cum munéribus ad altária veneránda concúrrimus, ut, tua purificánte nos grátia, iísdem quibus famulámur mystériis emundémur. Per Christum.
PREFACIO II DE ADVIENTO
La doble expectación de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Lc 1, 46. 49
Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí.
Antiphona ad communionem Lc 1, 46. 49
Magníficat ánima mea Dóminum, quia fecit mihi magna qui potens est.
Oración después de la comunión
Nos fortalezca, Señor, la participación en tu sacramento, para que, acompañados por las buenas obras, merezcamos salir al encuentro del Salvador que viene y recibir el premio de la bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Róboret nos, Dómine, tui sacraménti percéptio, ut veniénti Salvatóri mereámur cum dignis opéribus obviáre, et beatitúdinis praemia promeréri. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 23 de diciembre
S
an Juan de Kety
, presbítero, el cual, siendo sacerdote, se dedicó a la enseñanza durante muchos años en la Academia de Cracovia, después recibió el encargo pastoral de la parroquia de Olkusia, en donde, añadiendo a la recta fe un cúmulo de virtudes, se convirtió para los cooperadores y discípulos en ejemplo de piedad y caridad hacia el prójimo, y después emigró a los gozos celestiales en Cracovia, ciudad de Polonia (1473).
2. En Gortina, de la isla de Creta, diez santos mártires: Teódulo, Saturnino, Euporio, Gelasio, Euniciano, Zótico, Poncio, Agatopio, Basílides y Evaristo, los cuales, durante la persecución bajo el emperador Decio, no queriendo sacrificar públicamente en la dedicación del templo de la diosa Fortuna, sufrieron tormentos y fueron decapitados (250).
3. En Roma, conmemoración de san Sérvulo, el cual, paralítico desde la primera infancia, recostado en un pórtico, cerca de la iglesia de san Clemente, daba siempre gracias a Dios en el dolor, como escribe san Gregorio I Magno, y lo que recogía en limosnas lo daba a los pobres (c. 590).
4*. En Chartres, de la Galia, san Ivón, obispo, que reformó la orden de los canónigos e hizo y escribió mucho en favor del sacerdocio, la concordia del imperio y la utilidad de la Iglesia (1116).
5*. En Brixen, en la región de Trento, beato Hartman, obispo, el cual, siendo canónigo regular, fue elevado al episcopado, gobernando aquella Iglesia con prudencia y fidelidad (1164).
6*. En Islandia, san Thorlaco, obispo de Skalholt, empeñado en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo (1193).
7. En Canterbury, en Inglaterra, conmemoración de san Juan Stone, presbítero de la Orden de Hermanos de San Agustín y mártir, que durante el reinado de Enrique VIII defendió valientemente la fe católica y consumó su martirio en el patíbulo, (1539).
8*. En Valencia, en España, beato Nicolás, llamado Factor, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que, encendido en ardentísima caridad, experimentó raptos místicos (1583).
9. En Montreal, en Canadá, santa María Margarita d’Youville, religiosa, que, habiendo enviudado, educó piadosamente a sus dos hijos, encauzándoles hacia el sacerdocio, y se entregó con todas sus fuerzas a la asistencia de los ancianos y pobres de todo género, para los cuales fundó la Congregación de Hermanas de la Caridad (1771).
10*. En Sao Paulo, de Brasil, beato Antonio de Santa Ana Galvao de França, presbítero de la Orden de Hermanos Menores, que se dedicó con fruto al ministerio de la predicación y de la penitencia y fundó el Retiro de la Luz, en donde dirigió con gran moderación espiritual una comunidad de Hermanas (1822).
11. En el pueblo de Tjyen-Tiyon, en Corea, san José Cho Yun-ho, mártir, que, todavía joven, siguiendo las huellas de san Pedro Cho Hwa-so, su padre, murió ahorcado a causa de su nombre cristiano (1866).
12*. En la ciudad de Valencia, en España, beato Pablo Meléndez Gonzalo, mártir, el cual, siendo padre de familia, al arreciar la persecución contra la fe siguió las huellas de Cristo y, por su gracia, llegó al reino eterno (1936).

jueves, 16 de noviembre de 2017

Jueves 21 diciembre 2017, 21 de diciembre, Jueves de la III semana de Adviento, feria o san Pedro Canisio, presbítero y doctor, conmemoración.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


44. Precisamente porque la unidad de la Iglesia, que la Eucaristía realiza mediante el sacrificio y la comunión en el cuerpo y la sangre del Señor, exige inderogablemente la completa comunión en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del gobierno eclesiástico, no es posible concelebrar la misma liturgia eucarística hasta que no se restablezca la integridad de dichos vínculos. Una concelebración sin estas condiciones no sería un medio válido, y podría revelarse más bien un obstáculo a la consecución de la plena comunión, encubriendo el sentido de la distancia que queda hasta llegar a la meta e introduciendo o respaldando ambigüedades sobre una u otra verdad de fe. El camino hacia la plena unidad no puede hacerse si no es en la verdad. En este punto, la prohibición contenida en la ley de la Iglesia no deja espacio a incertidumbres,(92) en obediencia a la norma moral proclamada por el Concilio Vaticano II.(93)

De todos modos, quisiera reiterar lo que añadía en la Carta encíclica Ut unum sint, tras haber afirmado la imposibilidad de compartir la Eucaristía: « Sin embargo, tenemos el ardiente deseo de celebrar juntos la única Eucaristía del Señor, y este deseo es ya una alabanza común, una misma imploración. Juntos nos dirigimos al Padre y lo hacemos cada vez más “con un mismo corazón” ».(94)

45. Si en ningún caso es legítima la concelebración si falta la plena comunión, no ocurre lo mismo con respecto a la administración de la Eucaristía, en circunstancias especiales, a personas pertenecientes a Iglesias o a Comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica. En efecto, en este caso el objetivo es satisfacer una grave necesidad espiritual para la salvación eterna de los fieles, singularmente considerados, pero no realizar una intercomunión, que no es posible mientras no se hayan restablecido del todo los vínculos visibles de la comunión eclesial.

En este sentido se orientó el Concilio Vaticano II, fijando el comportamiento que se ha de tener con los Orientales que, encontrándose de buena fe separados de la Iglesia católica, están bien dispuestos y piden espontáneamente recibir la eucaristía del ministro católico.(95) Este modo de actuar ha sido ratificado después por ambos Códigos, en los que también se contempla, con las oportunas adaptaciones, el caso de los otros cristianos no orientales que no están en plena comunión con la Iglesia católica.(96)

(92) Cf. Código de Derecho Canónico, can. 908; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 702; Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, Directorio para el ecumenismo (25 marzo 1993), 122-125, 129-131: AAS 85 (1993), 1086-1089; Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Ad exsequendam (18 mayo 2001): AAS 93 (2001), 786.
(93) « La comunicación en las cosas sagradas que daña a la unidad de la Iglesia o lleva consigo adhesión formal al error o peligro de desviación en la fe, de escándalo o indiferentismo, está prohibido por la ley divina »: Decr. Orientalium Ecclesiarum, sobre las Iglesias orientales católicas, 26.
(94) N. 45: AAS 87 (1995), 948.
(95) Cf. Decr. Orientalium Ecclesiarum, sobre las Iglesias orientales católicas, 27.
(96) Cf. Código de Derecho Canónico, can. 844 §§ 3-4; Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, can. 671 §§ 3-4.


CALENDARIO

21 JUEVES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO, feria o SAN PEDRO CANISIO, presbítero y doctor, conmemoración

Misa
de feria-21 de diciembre (morado).
MISAL: ants. y oracs. props. [para la conm.: 1ª orac. prop. y el resto de la feria], Pf. II o IV de Adv.
LECC.: vol. II.
- Cant 2, 8-14. He aquí mi amado, llega saltando por los montes.
o bien: Sof 3, 14-18a. El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti.
- Sal 32. R. Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo.
- Lc 1, 39-45. ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Liturgia de las Horas: oficio de feria-21 de diciembre o de la conmemoración, ant. Mag. «¡Oh, Sol!».

Martirologio: elogs. del 22 de diciembre, pág. 729.

TEXTOS MISA

21 de diciembre. Feria de Adviento. die 21 decembris. Feria Adventus.
Antífona de entrada Cf. Is 7, 14; 8, 10
Muy pronto vendrá el Señor que domina los pueblos y se llamará Enmanuel, porque Dios está con nosotros.
Antiphona ad introitum Cf. Is 7, 14; 8, 10
Modo véniet Dominátor Dóminus, et vocábitur nomen eius Emmánuel, quia Nobíscum-Deus.
Oración colecta
Escucha con bondad, Señor, las oraciones de tu pueblo, para que, alegres por la venida de tu Unigénito en nuestra carne, consigamos la recompensa de la vida eterna cuando vuelva en la majestad de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Preces pópuli tui, quaesumus, Dómine, cleménter exáudi, ut, qui de Unigéniti tui in nostra carne advéntu laetántur, cum vénerit in sua maiestáte, aetérnae vitae praemium consequántur. Per Dóminum.

Elogio del martirologio
San Pedro Canisio, presbítero de la Compañía de Jesús y doctor de la Iglesia, el cual, enviado a Alemania, se dedicó con ahinco a defender la fe católica y a confirmarla con la predicación y los escritos, entre los que sobresale el Catecismo, encontrando el reposo de sus trabajos en Friburgo, población de Suiza. (1597)

Oración colecta propia. El resto de la feria de Adviento.

21 de diciembre
San Pedro Canisio, presbítero y doctor de la Iglesia
Die 21 decembris
S. Petri Canisii, presbyteri et Ecclesiæ doctoris
Oración colecta
Oh, Dios, que para defender la fe católica fortaleciste al presbítero san Pedro Canisio con la virtud y la ciencia, concede, por su intercesión, a los que buscan la verdad, encontrarte gozosos, y al pueblo de los creyentes, perseverar en la confesión de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui ad tuéndam cathólicam fidem virtúte et doctrína beátum Petrum presbyterum roborásti, eius intercessióne concéde, ut, qui veritátem quaerunt, te Deum gaudénter invéniant, et in tua confessióne pópulus credéntium persevéret. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 21 de diciembre, feria de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA (opción 1) Cant 2, 8-14
He aquí mi amado, llega saltando por los montes

Lectura del libro del Cantar de los cantares

¡La voz de mi amado!
Vedlo, aquí llega,
saltando por los montes,
brincando por las colinas.
Es mi amado un gamo,
parece un cervatillo.
Vedlo parado tras la cerca,
mirando por la ventana,
atisbando por la celosía.
Habla mi amado y me dice:
«Levántate, amada mía,
hermosa mía y ven.
Mira el invierno ya ha pasado,
las lluvias cesaron, se han ido.
Brotan las flores en el campo,
llega la estación de la poda,
el arrullo de la tórtola
se oye en nuestra tierra.
En la higuera despuntan las yemas,
las viñas en flor exhalan se perfume.
Levántate, amada mía,
hermosa mía, y vente.
Paloma mía, en las oquedades de la roca,
en el escondrijo escarpado,
déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz:
es muy dulce tu voz
y fascinante tu figura».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

PRIMERA LECTURA (opción 2) Sof 3, 14-18a
El rey de Israel, el Señor, está en medio de ti
Lectura de la profecía de Sofonías.

Alégrate, hija de Sión, grita de gozo, Israel,
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temas mal alguno.
Aquel día se dirá a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!».
El Señor, tu Dios, está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y se goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 32, 2-3. 11-12. 20-21 (R.: 1a. 3a)
R.
Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo. Exsultáte, iusti, in Dómino; cantáte ei cánticum novum.

V. Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R.
Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo. Exsultáte, iusti, in Dómino; cantáte ei cánticum novum.

V. El plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R.
Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo. Exsultáte, iusti, in Dómino; cantáte ei cánticum novum.

V. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R.
Aclamad, justos, al Señor; cantadle un cántico nuevo. Exsultáte, iusti, in Dómino; cantáte ei cánticum novum.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Enmanuel, rey y legislador nuestro, ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro. R. Emmánuel, rex et légifer noster: veni ad salvándum nos, Dómine Deus noster.

EVANGELIO Lc 1, 39-45
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Discurso 31 de julio de 2016
María se puso en camino «de prisa…» (Lc 1, 39). A pesar de las dificultades y de las críticas que pudo recibir, no se demora, no vacila, sino que va, y va «de prisa», porque en ella está la fuerza de la Palabra de Dios. Y su actuar está lleno de caridad, lleno de amor: esta es la marca de Dios. María va a ver a Isabel, no para que le digan que es buena, sino para ayudarla, para ser útil, para servir. Y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, se lleva lo más valioso que tiene: Jesús, el Hijo de Dios, el Señor. Isabel lo comprende inmediatamente: «¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?» (Lc 1, 43); el Espíritu Santo suscita en ella resonancias de fe y de alegría: «Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre» (Lc 1, 44).

Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre, Sábado.
36. Elevemos confiados nuestra oración al Padre, el Dios fiel, que en Cristo, nacido de la Virgen María, ha colmado los deseos del antiguo y nuevo Israel.
R. Escúchanos, Señor, por intercesión de santa María.
- Para que siempre y en todo lugar, la Iglesia sepa ser la voz de las aspiraciones de libertad, de justicia y de paz de todos los hombres y pueblos. Oremos. R.
- Para que se apresure el día en que todos los que creen en Jesús, el Mesías prometido, vivan unidos en una misma fe, en una misma caridad y en una misma Eucaristía. Oremos. R.
- Para que la familia sea escuela de fe y signo de esperanza para las nuevas generaciones. Oremos. R.
- Para que todo cristiano se comprometa a vivir en el espíritu del Adviento del Señor, escuchando con docilidad la Palabra de Dios y asistiendo con caridad generosa a los hermanos más pobres y marginados en sus penas y necesidades. Oremos. R.
Escucha, oh Padre, las oraciones que tu Espíritu bueno pone en el corazón y en los labios de cuantos creen en ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta complacido, Señor, los dones que en tu misericordia has dado a tu Iglesia para que pueda ofrecértelos y que ahora transformas con tu poder en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Ecclésiae tuae, Dómine, múnera placátus assúme, quae et miséricors offerénda tribuísti, et in nostrae salútis poténter éfficis transíre mystérium. Per Christum.
PREFACIO IV DE ADVIENTO
María, nueva Eva
En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, todopoderoso y eterno. Te alabamos, te bendecimos y te glorificamos por el misterio de la Virgen Madre. Porque, si del antiguo adversario nos vino la ruina, en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado aquel que nos nutre con el pan de los ángeles, y ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz. La gracia que Eva nos arrebató nos ha sido devuelta en María. En ella, madre de todos los hombres, la maternidad, redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva. Así, donde había crecido el pecado, se ha desbordado tu misericordia en Cristo, nuestro Salvador. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo...
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA III. PREX EUCHARISTICA III.
Antífona de la comunión Cf. Lc 1, 45
Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Antiphona ad communionem Lc 1, 45
Beáta quae credidísti, quóniam perficiéntur ea quae dicta sunt tibi a Dómino.
Oración después de la comunión
Señor, que la participación en los divinos misterios sirva de continua protección a tu pueblo, para que, con plena entrega a tu servicio, obtenga con abundancia la salvación de alma y cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Sit plebi tuae, Dómine, continuáta defénsio divíni participátio mystérii, ut, maiestáti tuae plena devotióne subiécta, salvatiónem mentis et córporis affluénter accípiat. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 22 de diciembre

1. Conmemoración de los santos Queremón, obispo de Nilópolis, y otros muchos mártires en Egipto, algunos de los cuales, durante la persecución bajo el emperador Decio, se dieron a la fuga y, errando por lugares solitarios, parte sucumbieron ante las fieras, otros, consumidos por el hambre, el frío y la enfermedad, y el resto, finalmente, exterminados por los bárbaros y los ladrones, y así, todos, muriendo diversamente, fueron coronados con la gloria del martirio (250).
2. También la conmemoración de san Isquirión, mártir en Egipto, el cual, por rehusar sacrificar, entre burlas e injurias fue atravesado por las entrañas con una puntiaguda pértiga, y así entregado a la muerte (c. 250).
3. En Roma, en la vía Labicana, en el cementerio de Dos Laureles, treinta santos mártires, que recibieron la corona el mismo día (s. inc.).
4. En la región de Rhaiti, en Egipto, cuarenta y tres santos monjes mártires, los cuales fueron muertos por el pueblo de los blemios a causa de la religión cristiana (c. s. IV).
5*. En Utrech, del Gueldres, en la Lotaringia, san Hungero, obispo (866).
6*. En Londres, en Inglaterra, beato Tomás Holland, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, el cual, realizando su ministerio clandestinamente, en tiempo del rey Carlos I fue condenado a la pena capital y ahorcado, entregando así su espíritu (1642).
7. En Chicago, del estado de Illinois, en los Estados Unidos de Norteamérica, santa Francisca Javiera Cabrini, virgen, que fundó el Instituto de Misioneras del Sacratísimo Corazón de Jesús, y con eximia caridad se dedicó al cuidado de los emigrantes (1917).

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Miércoles 20 diciembre 2017, 20 de diciembre, Miércoles de la III semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


41. Esta peculiar eficacia para promover la comunión, propia de la Eucaristía, es uno de los motivos de la importancia de la Misa dominical. Sobre ella y sobre las razones por las que es fundamental para la vida de la Iglesia y de cada uno de los fieles, me he ocupado en la Carta apostólica sobre la santificación del domingo Dies Domini,(86) recordando, además, que participar en la Misa es una obligación para los fieles, a menos que tengan un impedimento grave, lo que impone a los Pastores el correspondiente deber de ofrecer a todos la posibilidad efectiva de cumplir este precepto.(87) Más recientemente, en la Carta apostólica Novo millennio ineunte, al trazar el camino pastoral de la Iglesia a comienzos del tercer milenio, he querido dar un relieve particular a la Eucaristía dominical, subrayando su eficacia creadora de comunión: Ella –decía– « es el lugar privilegiado donde la comunión es anunciada y cultivada constantemente. Precisamente a través de la participación eucarística, el día del Señor se convierte también en el día de la Iglesia, que puede desempeñar así de manera eficaz su papel de sacramento de unidad ».(88)

42. La salvaguardia y promoción de la comunión eclesial es una tarea de todos los fieles, que encuentran en la Eucaristía, como sacramento de la unidad de la Iglesia, un campo de especial aplicación. Más en concreto, este cometido atañe con particular responsabilidad a los Pastores de la Iglesia, cada uno en el propio grado y según el propio oficio eclesiástico. Por tanto, la Iglesia ha dado normas que se orientan a favorecer la participación frecuente y fructuosa de los fieles en la Mesa eucarística y, al mismo tiempo, a determinar las condiciones objetivas en las que no debe administrar la comunión. El esmero en procurar una fiel observancia de dichas normas se convierte en expresión efectiva de amor hacia la Eucaristía y hacia la Iglesia.

43. Al considerar la Eucaristía como Sacramento de la comunión eclesial, hay un argumento que, por su importancia, no puede omitirse: me refiero a su relación con el compromiso ecuménico. Todos nosotros hemos de agradecer a la Santísima Trinidad que, en estas últimas décadas, muchos fieles en todas las partes del mundo se hayan sentido atraídos por el deseo ardiente de la unidad entre todos los cristianos. El Concilio Vaticano II, al comienzo del Decreto sobre el ecumenismo, reconoce en ello un don especial de Dios.(89) Ha sido una gracia eficaz, que ha hecho emprender el camino del ecumenismo tanto a los hijos de la Iglesia católica como a nuestros hermanos de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales.

La aspiración a la meta de la unidad nos impulsa a dirigir la mirada a la Eucaristía, que es el supremo Sacramento de la unidad del Pueblo de Dios, al ser su expresión apropiada y su fuente insuperable.(90) En la celebración del Sacrificio eucarístico la Iglesia eleva su plegaria a Dios, Padre de misericordia, para que conceda a sus hijos la plenitud del Espíritu Santo, de modo que lleguen a ser en Cristo un sólo un cuerpo y un sólo espíritu.(91) Presentando esta súplica al Padre de la luz, de quien proviene « toda dádiva buena y todo don perfecto » (St 1, 17), la Iglesia cree en su eficacia, pues ora en unión con Cristo, su cabeza y esposo, que hace suya la súplica de la esposa uniéndola a la de su sacrificio redentor.

(86) Cf. nn. 31-51: AAS 90 (1998), 731-746.
(87) Cf. ibíd., nn. 48-49: AAS 90 (1998), 744.
(88) N. 36: AAS 93 (2001), 291-292.
(89) Cf.Decr. Unitatis redintegratio, sobre el ecumenismo, 1.
(90) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 11.
(91) « Haz que nosotros, que participamos al único pan y al único cáliz, estemos unidos con los otros en la comunión del único Espíritu Santo »: Anáfora de la Liturgia de san Basilio.


CALENDARIO

20 MIÉRCOLES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO, feria


Misa
de feria-20 de diciembre (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II o IV Adv.
LECC.: vol. II.
- Is 7, 10-14. Mirad: la virgen está encinta.
- Sal 23. R. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.
- Lc 1, 26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-20 de diciembre, ant. Mag. «¡Oh, Llave!».

Martirologio: elogs. del 21 de diciembre, pág. 728.
CALENDARIOS: Toledo: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo (1987).

TEXTOS MISA

20 de diciembre. Feria de Adviento. Die 20 decembris. Feria Adventus.
Antífona de entrada Cf. Is 11, 1; 40, 5; Lc 3, 6
Brotará un renuevo del tronco de Jesé y la gloria del Señor llenará toda la tierra. Toda carne verá la salvación de Dios.
Antiphona ad introitum Cf. Is 11,1; 40,5; Lc 3, 6
Egrediétur virga de radíce Iesse, et replébitur omnis terra glória Dómini, et vidébit omnis caro salutáre Dei.
Oración colecta
Oh, Dios de eterna grandeza, ya que la Virgen Inmaculada, por el anuncio del ángel, acogió tu Verbo inefable y, transformada en templo de tu divinidad, se llenó con La luz del Espíritu Santo, concédenos que, a ejemplo suyo, aceptemos humildemente tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, aeterna maiéstas, cuius ineffábile Verbum, Angelo nuntiánte, Virgo immaculáta suscépit, et, domus divinitátis effécta, Sancti Spíritus luce replétur, quaesumus, ut nos, eius exémplo, voluntáti tuae humíliter adhaerére valeámus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 20 de diciembre. Feria de Adviento (Lecc. II).

PRIMERA LECTURA Is 7, 10-14
Mirad: la virgen está encinta

Lectura del libro de Isaías.

En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel».

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 23, 1b-2. 3-4ab. 5-6 (R.: cf. 7c. 10c)
R.
Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria. Introíbit Dóminus: ipse est rex glória.

V. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.
Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria. Introíbit Dóminus: ipse est rex glória.

V. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.
Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria. Introíbit Dóminus: ipse est rex glória.

V. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R.
Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria. Introíbit Dóminus: ipse est rex glória.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas. R. Clavis David, qui áperis portas ætérni regni: veni, et educ vinctum de domo cárceris sedéntem in ténebris.

EVANGELIO Lc 1, 26-38
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David;
el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 20 de diciembre de 2015
En Navidad Dios se nos dona todo donando a su Hijo, el Único, que es toda su alegría. Y sólo con el corazón de María, la humilde y pobre hija de Sión, convertida en Madre del Hijo del Altísimo, es posible exultar y alegrarse por el gran don de Dios y por su imprevisible sorpresa. Que Ella nos ayude a percibir el asombro –estos tres asombros: el otro, la historia y la Iglesia– por el nacimiento de Jesús, el don de los dones, el regalo inmerecido que nos trae la salvación. El encuentro con Jesús, nos hará también sentir a nosotros este gran asombro. Pero no podemos tener este asombro, no podemos encontrar a Jesús, si no lo encontramos en los demás, en la historia y en la Iglesia.

Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre IV.
34. Unidos en la espera de la Navidad, con la Virgen María, con los antiguos profetas y con los profetas de hoy, con los pobres y humildes de corazón, invoquemos al Padre para que cumpla los anhelos de la Iglesia y de la humanidad.
R. Ven a salvarnos, Señor.
- Por la Iglesia, extendida por todo el mundo: para que, en actitud constante de pobreza y de servicio, proclame ante todos los hombres que Jesús es el Señor. Roguemos al Señor. R.
- Por el pueblo de Israel: para que el Señor, siempre fiel a sus promesas, le conceda el don de la paz, de la estabilidad y del progreso. Roguemos al Señor. R.
- Por los cristianos todos: para que la Navidad nos estimule a ser entre los hombres testigos auténticos del espíritu evangélico de la caridad. Roguemos al Señor. R.
- Por todos nosotros: para que el Espíritu de Jesús nos dé la fuerza para romper con toda actitud ambigua y nos ayude a caminar con corazón libre y ardiente al encuentro del Señor que viene. Roguemos al Señor. R.
Dios todopoderoso y eterno, que salvas a todos y no quieres que nadie se pierda, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos que el mundo camine por las sendas de paz y que la Iglesia se alegre en tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, este sacrificio único, para que, al participar en este misterio, recibamos los dones que la fe nos hace esperar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Inténde, quaesumus, Dómine, sacrifícium singuláre, ut, huius participatióne mystérii, quae speránda crédimus, exspectáta sumámus. Per Christum.
PREFACIO II DE ADVIENTO
La doble expectación de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo....
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA I o CANON ROMANO. PREX EUCHARISTICA I seu CANON ROMANUS.
Antífona de comunión Cf. Lc 1, 31
El ángel dijo a María: «Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús».
Antiphona ad communionem Lc 1, 31
Dixit Angelus ad Maríam: Ecce concípies et páries fílium, et vocábis nomen eius Iesum.
Oración después de la comunión
Protege, Señor, con tu poder divino a los que alimentas con los dones del cielo, para que, al participar en tus misterios, les concedas gozar de la paz verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Post communionem
Quos múnere caelésti réficis, Dómine, divíno tuére praesídio, ut, tuis mystériis perfruéntes, in vera fácias pace gaudére. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 21 de diciembre
S
an Pedro Canisio
, presbítero de la Compañía de Jesús y doctor de la Iglesia, el cual, enviado a Alemania, se dedicó con ahinco a defender la fe católica y a confirmarla con la predicación y los escritos, entre los que sobresale el Catecismo, encontrando el reposo de sus trabajos en Friburgo, población de Suiza (1597).
2. Conmemoración de san Miqueas, profeta, el cual, en los días de Joatan, Acaz y Ezequias, reyes de Judá, defendió con su predicación a los oprimidos, condenó a los ídolos y las perversidades, y anunció al pueblo elegido que, desde los días eternos, nacería en Belén de Judea un caudillo que apacentaría a Israel con la fortaleza del Señor.
3. En Licia, san Temístocles, mártir, el cual, según se cuenta, en tiempo del emperador Decio se ofreció en lugar de san Dióscoro, que era buscado para ser ajusticiado, y torturado en el potro, arrastrado y apaleado, alcanzó la corona del martirio (s. III).
4*. En Montecerignone, de la Romagna, beato Domingo Spadafora, presbítero de la Orden de Predicadores, que trabajó diligentemente en el ministerio de la predicación (1521).
5. En Hanoi, en Tonquín, pasión de los santos Andrés Dung Lac y Pedro Truong Van Thi, presbíteros y mártires, los cuales, al despreciar el mandato de pisotear la cruz, consumaron el martirio con la degollación. Su memoria se celebra el veinticuatro de noviembre (1839).
6*. En Coblenza, en Alemania, beato Pedro Friedhofen, religioso, que desempeñando el oficio de caminero, fundó después la Congregación de Hermanos de la Misericordia de María Auxiliadora, a causa de la cual sufrió plácidamente y con ánimo sereno muchas burlas y molestias (1860).

martes, 14 de noviembre de 2017

Martes 19 diciembre 2017, 19 de diciembre, Martes de la III semana de Adviento, feria.

SOBRE LITURGIA

CARTA ENCÍCLICA ECCLESIA DE EUCHARISTIA (17 de abril de 2003)
DEL SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II


39. Además, por el carácter mismo de la comunión eclesial y de la relación que tiene con ella el sacramento de la Eucaristía, se debe recordar que « el Sacrificio eucarístico, aun celebrándose siempre en una comunidad particular, no es nunca celebración de esa sola comunidad: ésta, en efecto, recibiendo la presencia eucarística del Señor, recibe el don completo de la salvación, y se manifiesta así, a pesar de su permanente particularidad visible, como imagen y verdadera presencia de la Iglesia una, santa, católica y apostólica ».(79) De esto se deriva que una comunidad realmente eucarística no puede encerrarse en sí misma, como si fuera autosuficiente, sino que ha de mantenerse en sintonía con todas las demás comunidades católicas.

La comunión eclesial de la asamblea eucarística es comunión con el propio Obispo y con el Romano Pontífice. En efecto, el Obispo es el principio visible y el fundamento de la unidad en su Iglesia particular.(80) Sería, por tanto, una gran incongruencia que el Sacramento por excelencia de la unidad de la Iglesia fuera celebrado sin una verdadera comunión con el Obispo. San Ignacio de Antioquía escribía: « se considere segura la Eucaristía que se realiza bajo el Obispo o quien él haya encargado ».(81) Asimismo, puesto que « el Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles »,(82) la comunión con él es una exigencia intrínseca de la celebración del Sacrificio eucarístico. De aquí la gran verdad expresada de varios modos en la Liturgia: « Toda celebración de la Eucaristía se realiza en unión no sólo con el propio obispo sino también con el Papa, con el orden episcopal, con todo el clero y con el pueblo entero. Toda válida celebración de la Eucaristía expresa esta comunión universal con Pedro y con la Iglesia entera, o la reclama objetivamente, como en el caso de las Iglesias cristianas separadas de Roma ».(83)

40. La Eucaristía crea comunión y educa a la comunión. San Pablo escribía a los fieles de Corinto manifestando el gran contraste de sus divisiones en las asambleas eucarísticas con lo que estaban celebrando, la Cena del Señor. Consecuentemente, el Apóstol les invitaba a reflexionar sobre la verdadera realidad de la Eucaristía con el fin de hacerlos volver al espíritu de comunión fraterna (cf. 1 Co 11, 17-34). San Agustín se hizo eco de esta exigencia de manera elocuente cuando, al recordar las palabras del Apóstol: « vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte » (1 Co 12, 27), observaba: « Si vosotros sois el cuerpo y los miembros de Cristo, sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos y recibís el misterio que sois vosotros ».(84) Y, de esta constatación, concluía: « Cristo el Señor [...] consagró en su mesa el misterio de nuestra paz y unidad. El que recibe el misterio de la unidad y no posee el vínculo de la paz, no recibe un misterio para provecho propio, sino un testimonio contra sí ».(85)

(79) Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio (28 mayo 1992), 11: AAS 85 (1993), 844.
(80) Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 23.
(81) Carta a los Esmirniotas, 8: PG 5, 713.
(82) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, sobre la Iglesia, 23.
(83) Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio (28 mayo 1992), 14: AAS 85 (1993), 847.
(84) Sermón 272: PL 38, 1247.
(85) Ibíd., 1248.


CALENDARIO

19 MARTES DE LA III SEMANA DE ADVIENTO, feria

Misa
de feria-19 de diciembre (morado).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. II o IV Adv.
LECC.: vol. II.
- Jue 13, 2-7. 24-25a. El nacimiento de Sansón fue anunciado por el ángel.
- Sal 70. R. Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria.
- Lc 1, 5-25. Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-19 de diciembre, ant. Mag. «¡Oh, Renuevo!».

Martirologio: elogs. del 20 de diciembre, pág. 727.
CALENDARIOS: Zaragoza: Aniversario de la muerte de Mons. Pedro Cantero Cuadrado, arzobispo (1978).

TEXTOS MISA

19 de diciembre. Feria de Adviento. Die 19 decembris. Feria Adventus.
Antífona de entrada Cf. Heb 10, 37
El que viene llegará sin retraso y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador.
Antiphona ad introitum Cf. He 10, 37
Qui ventúrus est véniet et non tardábit, et iam non erit timor in fínibus nostris, quóniam ipse est Salvátor noster.
Oración colecta
Oh, Dios, que has querido revelar al mundo el resplandor de tu gloria por el parto de la Virgen santa, concédenos proclamar con fe íntegra y celebrar con piedad sincera el gran misterio de la Encarnación. Por nuestro Señor Jesucristo.
Collecta
Deus, qui splendórem glóriae tuae per sacrae Vírginis partum mundo dignátus es reveláre, tríbue, quaesumus, ut tantae incarnatiónis mystérium et fídei integritáte colámus, et devóto semper obséquio frequentémus. Per Dóminum.

LITURGIA DE LA PALABRA
Lecturas del 19 de diciembre. Feria de Adviento (Lecc. II)

PRIMERA LECTURA Jue 13, 2-7. 24-25a
El nacimiento de Sansón fue anunciado por el ángel

Lectura del libro de los Jueces.

En aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.
El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:
«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».
La mujer dijo al esposo:
«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».
La mujer dio a luz un hijo, al que puso de nombre Sansón. El niño creció, y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.

Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial Sal 70, 3-4a. 5-6ab. 16-17 (R.: cf. 8a)
R.
Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria. Repleátur os meum laude, ut cantem glóriam tuam.

V. Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria. Repleátur os meum laude, ut cantem glóriam tuam.

V. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.
Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria. Repleátur os meum laude, ut cantem glóriam tuam.

V. Contaré tus proezas, Señor mío;
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.
Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria. Repleátur os meum laude, ut cantem glóriam tuam.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Raíz de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más. R. Radix Iesse, stans in signum populórum: veni ad liberándum nos, iam noli tardáre.

EVANGELIO Lc 1, 5-25
Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
R. Gloria a ti, Señor.

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.
Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.
Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la constumbre de los sacerdotes, le tocó a en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.
Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.
Pero el ángel le dijo:
«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».
Zacarías replicó al ángel:
«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»
Respondiendo el ángel le dijo:
«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».
El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.
Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:
«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, homilía en santa Marta 19 de diciembre de 2014
"De la esterilidad el Señor es capaz de volver a comenzar una nueva descendencia, una nueva vida: este es el mensaje de hoy". Por eso "cuando la humanidad está extenuada, ya no puede seguir adelante, llega la gracia y llega el Hijo, y llega la salvación". Y, así, "esa creación extenuada deja lugar a la nueva creación, podríamos decir a una "re-creación"".
De esta manera "el milagro de la creación, tan maravilloso, deja lugar a un milagro aún más maravilloso: la re-creación, come dice la oración de la misa: "Tú Señor que maravillosamente creaste el mundo, y más maravillosamente lo recreaste"".
Precisamente "esta "segunda" creación, cuando la tierra está extenuada, es el mensaje de hoy: nosotros esperamos al "jefe" capaz de recrear todas las cosas, de hacer nuevas las cosas". Por lo tanto, "esperamos la novedad de Dios". Esta es, por lo demás, la Navidad: "la novedad de Dios que vuelve a hacer de un modo más maravilloso la creación, todas las cosas".


Oración de los fieles
Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre III.
33. Hermanos, ahora que esperamos gozosos la venida de nuestro Señor Jesucristo, imploremos con más fervor su misericordia para que, del mismo modo que vino a dar la Buena Noticia a los pobres y a curar los corazones desgarrados, así también, ahora en nuestro tiempo, conceda la salvación a todos los que la necesitan.
R. Señor, ten piedad.
- Para que el Señor visite y defienda siempre a su santa Iglesia. R.
- Para que el Señor llene de su gracia al Romano Pontífice, a nuestro Obispo y a todo el episcopado. R.
- Para que el Señor nos conceda que, bajo su protección, nuestros tiempos sean tranquilos. R.
- Para que el Señor conceda la libertad a todos los que sufren cualquier clase de persecución. R.
- Para que el Señor nos dé permanecer en la verdad y así ser testigos de su amor ante todos los hombres. R.
- Para que el Señor en el día de su venida nos encuentre en vela. R.
Dios todopoderoso y eterno, que salvas a todos y quieres que nadie se pierda, escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos que el mundo camine por tus sendas de paz y que tu Iglesia se alegre en tu piadoso servicio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, mira con bondad las ofrendas que presentamos sobre tu altar y consagra con tu poder lo que nuestra debilidad te presenta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Super oblata
Propítius intuére múnera, Dómine, quaesumus, quae tuis altáribus exhibémus, ut, quod nostra fragilitáte defértur, tua virtúte sacrétur. Per Christum.
PREFACIO II DE ADVIENTO
La doble espera de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de madre, Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres. El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo....
PRAEFATIO II DE ADVENTU
De duplici exspectatione Christi
Vere dignum et iustum est, aequum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: per Christum Dóminum nostrum.
Quem praedixérunt cunctórum praecónia prophetárum, Virgo Mater ineffábili dilectióne sustínuit, Ioánnes cécinit affutúrum et adésse monstrávit. Qui suae nativitátis mystérium tríbuit nos praeveníre gaudéntes, ut et in oratióne pervígiles et in suis invéniat láudibus exsultántes.
Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia caeléstis exércitus, hymnum glóriae tuae cánimus, sine fine dicéntes:
Sanctus, Sanctus, Sanctus...
PLEGARIA EUCARÍSTICA II. PREX EUCHARISTICA II.
Antífona de la comunión Lc 1, 78-79
Nos visitará el Sol que nace de lo alto, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Antiphona ad communionem Lc 1, 78-79
Visitábit nos Oriens ex alto, ad dirigéndos pedes nostros in viam pacis.
Oración después de la comunión
Dios todopoderoso, sé propicio con nosotros y, al darte gracias por los dones recibidos, haz que de tal modo deseemos los que están por llegar, que recibamos con el corazón purificado el nacimiento admirable de nuestro Salvador. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Post communionem
Grátias de collátis munéribus referéntes, fac nobis propítius, omnípotens Deus, quae ventúra sunt desideráre praestánda, ut nativitátem Salvatóris nostri purificátis suscipiámus méntibus honorándam. Per Christum.

MARTIROLOGIO

Elogios del día 20 de diciembre

1. En Roma, junto al cementerio de Calixto, en la vía Apia, sepultura de san Zeferino, papa, el cual gobernó la Iglesia durante dieciocho años y mandó a su diácono san Calixto construir para la Iglesia Romana el citado cementerio (217/218).
2. También en Roma, en la vía Salaria Antigua, en el cementerio junto a las Siete Palomas, san Liberal, mártir, el cual, según se dice, ejerció el oficio de cónsul (s. inc.).
3. En Antioquía, en Siria, san Filogonio, obispo, que, por voluntad de Dios, siendo abogado fue llamado a regir esta Iglesia, y junto con el obispo san Alejandro y compañeros fue el primero en luchar contra Arrio por la fe católica, descansando en el Señor lleno de méritos. San Juan Crisóstomo le celebra con gran encomio (324).
4*. En el monte Jura, en la ribera del Doubs, entre los helvecios, san Ursicino, discípulo de san Columbano, que primero llevó vida eremita en la soledad y, después de ser decubierto, indujo a muchos a abrazar este género de vida (c. 620).
5. En el monasterio de Silos, de la región de Castilla, en España, san Domingo, abad, el cual, siendo ermitaño, restauró después este monasterio relajado, introdujo la disciplina y favoreció día y noche la alabanza divina (1073).
6*. En Tor Ottava, de Nápoles, en la Campania, beato Vicente Romano, presbítero, que, siendo párroco, se dedicó con todas sus fuerzas a la educación de los niños y a las necesidades de los obreros y pescadores (1831).
7*. En el campo de concentración de Sachsenhuse, en Alemania, beato Miguel Piaszczynski, presbítero y mártir, que, polaco de orígen, fue encarcelado en el extranjero a causa de la fe y, soportados los tormentos, pasó a la gloria celeste (1940).